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A 17 años del mural que inmortalizó a Borges en Mar del Plata

Se cumplen 118 años del aniversario del nacimiento del genio literario. Hace casi dos décadas, para esta misma fecha, la ciudad inauguraba una de las obras más importantes que hizo el país en su honor, y que hoy permanece intacta en la plazoleta de La Rioja y San Martín. La historia de un homenaje, el recuerdo de una mente brillante y su vínculo con “La Feliz”.

Por Redaccion

jueves 24 de agosto, 2017

Son más de 3 mil baldosas de cerámica apostadas sobre una pared. Son más de 4 años de un trabajo minucioso, consciente y detallista. Son más de cien metros cuadrados que dimensionan el universo de un homenaje monumental. Son fragmentos, caminos, trazos, de una obra de arte que hoy resulta una pieza clave del paisaje urbano que entrega Mar del Plata.

No sólo se celebra este 24 de agosto el 118º aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges; también se cumplen 17 años de la inauguración del mural que nació en las manos del reconocido dibujante Miguel Rep, y con el que la plazoleta de San Martín y la Rioja cobró nueva vida y materializó uno de los homenajes con mayor trascendencia del país sobre una de las mentes más brillantes que dejó el siglo pasado.

La ilustración muestra una Mar del Plata que se funda sobre una inmensidad de libros, como si se tratara de la inifinita Biblioteca de Babel, pero que no cede, a primera vista, de sus rasgos arquitectónicos y postales más distintivas, y que se resguarda en un Borges que asoma por detrás, impoluto, erguido en su inseparable bastón.

Es el retrato de una Mar del Plata propia de las raíces del genio literario. Borges, salvo en su prosa, siempre se mostró humano, con todas esas debilidades, limitaciones, virtudes, incapacidades, que invaden al hombre. Y en alguna oportunidad, el autor de Ficciones confesó ser “incapaz de imaginar un mundo sin libros”. De alguna forma, la creatividad de Rep no hizo más que explotar aquella visión.

“ES UN LUGAR PRIVILEGIADO Y CADA VEZ VA A ESTAR MÁS PRESENTE”

Para el caricaturista, que carga en sus espaldas más de 30 murales en todo el mundo, no fue un desafío más. Según le contó el artista a El Marplatense, fue la primera y única vez que optó por realizar un mural con cerámicos y dio como resultado una obra “inusual”, que permanece inalterable en el tiempo.

“Se hizo con muchas ganas y costó mucho hacerlo porque se me ocurrió el sistema de los cerámicos por el clima que tiene la ciudad, para que no se deteriorara. Hubo que buscar un sponsor que fue una compañía telefónica y así se pudo colocar esos 3200 cerámicos”, dijo, y agregó: “El dibujo se hizo en una hoja A4 y luego se pasó a la gigantografía. Hubo que viajar bastante para ir controlando el tema. Fue un trabajo muy duro pero el tiempo me dio la razón. El material aguanta muy bien. Son esos murales que cuando uno se va de esta vida sabés que quedan”.

Rep confesó que la posibilidad de trabajar con este material para la obra se vio inspirada en los muralistas de los subtes de Buenos Aires. “La elección del material es preciosa. Ojalá todos los murales que hice y los que tenga que hacer se pudieran realizar así, pero es muy costoso el tema. Con este mural, desde que se planteó hasta que se llevó a cabo, pasaron como más de cuatro años”, recordó.

“Podría haber hecho otra figura, pero Borges y Mar del Plata me daban justito. La gráfica, cuando se me ocurrió, fue una fiesta para mí. El tema de que los edificios sean libros y Borges sea un vigilante ciego era perfecto para que salga un mural que acompañe a esa plaza”, aseveró, y remarcó: “Esto ya forma parte del ojo urbano y Mar del Plata se lo apropió“.

“SE TRANSFORMÓ EN UN ÍCONO CULTURAL DE LA CIUDAD”

Uno de los gestores de la iniciativa junto al productor Marcelo Franganillo fue Nino Ramella, presidente del ente de Cultura de la comuna por esa época, que rememoró con “felicidad” el proyecto y destacó la “voluntad y el esfuerzo de todos los participantes” que se involucraron.

El ex funcionario señaló que un grupo de alumnos del último año de Susana Gutierrez y otros profesores de la Escuela de Cerámica Rogelio Yrurtia se encargaron de trasladar el dibujo de Borges a las dimensiones finales que tendría sobre una de las paredes laterales del Palacio Comunal. “Lo hicieron como si fuera el examen final”, explicó, en diálogo con este medio.

“Pese al costo que implicaba la obra, el presupuesto fue bastante discreto y acotado por la participación de la escuela, los insumos de los que se hizo cargo el sponsor, y tampoco Miguel cobró por su trabajo“, enfatizó.

Tanto Ramella como Rep también destacaron el rol preponderante que tuvo el reconocido escritor Juan Carlos “Cachi” García Reig para la concreción de la obra. “Toda la gestión se la encargué a él y se puso verdaderamente el proyecto al hombro”, afirmó.

Por otra parte, el ex titular de Cultura recordó que el dibujante debió realizar “algunos retoques” en la cara de aquel Borges que se proyectó en el mural, y reveló que a día de hoy “se desconoce dónde está el trabajo original que había hecho Miguel para la obra”. “Es una lástima. Es una tarea encontrarlo”, consideró.

MAR DEL PLATA, UNA BABEL CERCANA

Al recordar el mural, Nino Ramella no evitó hacer referencia al “fuerte” vínculo que enlaza a Borges con la ciudad, y brindó algunos detalles de sus reiteradas visitas a “La Feliz” junto a Adolfo Bioy Casares, una de sus compañías implacables. “El venía mucho y hay una historia muy fuerte con la ciudad. Era invitado por Bioy Casares y su esposa Silvina Ocampo”, aseguró.

“Borges pasó temporadas en Villa Victoria, primero, y después en Villa Silvina, porque Bioy y Silvina aquieren esa casa que era de un tío de ella, del año ’42”, precisó el destacado periodista marplatense.

Además, el ex presidente de Cultura hizo mención del paso del paso del autor de El Aleph por los balnearios de la ciudad. “Bioy era muy deportista y Borges, aún ciego, nadaba con él hasta las profundidades del mar, en Playa Grande”, confió.

Sin embargo, al puntualizar sobre esa “estrecha” relación con Mar del Plata, Ramella profundizó sobre la enfermedad congénita que había heredado de su padre el genio literario y una de las últimas visiones que registró: “El último momento que vio fue en un viaje en tren de Buenos Aires a Mar del Plata. Eso era algo que repetía con asiduidad a quien lo escuchara”.

Otro dato curioso que recordó el ex referente de la cartera local de Cultura tiene que ver con La Biblioteca de Babel, una de las obras que expone con mayor dimensión el imaginario borgeano y que se dató con “Mar del Plata; 1941”. “Borges jugaba bastante con muchas cosas y no estamos muy seguros si escribió todo el cuento o parte en la ciudad. Pero lo cierto es que escribió eso y es uno de sus cuentos más importantes“, explicó.

Borges también supo formar parte de la cátedra de Literatura Inglesa de la Universidad Católica de Mar del Plata durante 1967, que funcionaba en el actual colegio Santa Cecilia, ubicado en Córdoba al 1300, y que en 1975 se transformó en lo que hoy es la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP).

LA PERDURABILIDAD QUE NO JUSTIFICA EL “ABANDONO”

Con el paso de los años, el dibujante Miguel Rep destacó el estado en el que se encuentra el mural de la plazoleta Jorge Luis Borges, a partir del uso de las baldosas de cerámico.

“Cuando uno hace este tipo de trabajos tan urbanos, lo que hay que ver es cómo soporta el vandalismo, y hubo pocos episodios así y este sistema de cerámicos lo que permite es que haya una limpieza y que todo el tiempo se pueda recuperar“, fundamentó.

Por su parte, si bien el ex funcionario de Cultura coincidió con el caricaturista en que el mural se encuentra en buenas condiciones, le exigió a la actual gestión municipal que “mejore ese lugar”.

“Hoy hay graffitis, está sucio, mal iluminado, y me hubiese parecido muy bueno que para el aniversario de la ciudad lo hubiesen puesto en valor”, cuestionó Ramella, que añadió: “No estamos hablando de un esfuerzo presupuestario, estamos hablando de tener eso bien. No tiene que ser un lugar de abandono: es la manzana neurálgica cívica de la ciudad“.

EL PROYECTO INCONCLUSO

Los protagonistas consultados por este medio también recordaron que el mural que se montó sobre La Rioja y San Martín era sólo una parte del proyecto que contemplaba la plazoleta Jorge Luis Borges en toda su dimensión.

Por cuestiones de presupuesto, en aquellos años, no se construyeron los juegos que estaban previstos, y que buscaban aportar un vínculo directo a ese espacio de la ciudad con el vasto universo que dejó la literatura borgeana.

“Yo iba a hacer los juegos también, pero la cuestión se puso muy embromada, era el 2000, 2001… donde todo se fue al demonio”, recordó, y agregó: “Pero esos juegos en principio tenían que ver con el imaginario de Borges: los laberintos, los minotauros, los espejos; todo lo que tiene que ver con ese gran mundo“.

En la misma sintonía, Nino Ramella también se lamentó por la imposibilidad que hubo para concretar la construcción de esos juegos pero consideró que sería “interesante la idea de volver a retomar ese proyecto en algún momento”.

 

 


 

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