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Familiares del Repunte: “Los barcos viejos no tienen que navegar más”

Gabriela Sánchez, hermana del capitán del buque marplatense hundido hace dos meses, se refirió al naufragio del “Qué le importa” en las costas de Rawson. “Es increíble que los barcos no tengan caducidad”, señaló.

Por LP

viernes 25 de agosto, 2017

El hundimiento de otro barco en las costas de Rawson roza muy de cerca a los familiares de las víctimas del Repunte, el buque marplatense que se hundió hace dos meses en la misma zona. Gabriela Sánchez, hermana del capitán que permanece desaparecido, dialogó con El Marplatense y focalizó en la “caducidad” de los barcos. “El ‘Qué le importa’ es un barco de 1949.  Un buque que tiene casi 70 años es imposible que siga navegando”, remarcó.

“Recibimos un llamado a la mañana y nos informaron lo que pasó con el buque ‘Qué te importa’. Lo que vemos es que no ha cambiado absolutamente nada. Hay reuniones con empresarios, pero los cambios reales no se ven. Lamentablemente, lo que pasa es que cuando los barcos se hunden tenemos que agradecer que no pasó nada. Pero, ¿si hubiesen fallecido los siete tripulantes?”, explicó Sánchez.

El mantenimiento de los buques es uno de los principales reclamos de los familiares de las víctimas del Repunte. Y el nuevo hundimiento reforzó ese punto. “La información que tenemos es que es un buque costero, de alrededor de 19 metros, del año 1949. Es un buque de madera. Ya nos podemos imaginar que, por más que tenga mantenimiento, un buque que tiene casi 70 años es imposible que siga navegando. Ese es otro de nuestros reclamos grandes: la caducidad de los barcos. Es increíble que los buques no tengan caducidad. Un buque de 70 años sigue navegando. Hay que tener consciencia de que el mar es de todos. Aunque lo manejen empresarios privados, hay que pensarlo como algo público, porque lamentablemente van a seguir pasando las cosas”, indicó Sánchez.

Por último, la Sánchez trazó un paralelo entre el nuevo hundimiento y el naufragio del Repunte. “El Repunte era del año 1968 y llegó usado a la Argentina. Estos barcos viejos ya no tienen que  navegar más. Pero la gente, por la necesidad de trabajo, sube. Si no subís, no trabajás. Y no es que no sale el barco: sube otra persona”, cerró.

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