Villa Evita, y la costumbre de esperar

Desde el 2010 hay miles de personas que esperan que se concrete el proyecto de urbanización y mejora habitacional del asentamiento, ubicado entre los barrios Santa Rita y Fortunato de la Plaza. La precariedad, las necesidades y las urgencias, transversalizan las historias de cada familia. El reflejo de un Estado ausente.

Por Redacción

domingo 24 de septiembre, 2017

Por Bruno Perrone

Vivir bajo la total precariedad, en condiciones que ni siquiera pueden cumplir eso que se conoce como “mínimo” e “indispensable”. Vivir bajo la indiferencia, y en el intento cotidiano de afrontar infinidad de necesidades y urgencias. Vivir bajo una promesa, a la espera de las respuestas de un Estado que, durante décadas, sólo mostró su ausencia.

Así se vive en Villa Evita. Para los vecinos, para los cientos de familias que viven en ese asentamiento, ya se hizo una costumbre esperar que se concrete ese ambicioso proyecto de urbanización y de mejora habitacional que presentó el Gobierno municipal a principios de 2010. Desde entonces, las carencias no varían: sólo se agravan y profundizan.

Las características urbanísticas que definen a Villa Evita son mucho más complejas de lo que ya parecen a primera vista. La iniciativa del Ejecutivo local no sólo contempla el denominado sector que se conoce como “Villa Evita”, sino que incluye otras áreas de pertenencia que se conocen como “Nueva Esperanza” y “Pehuajó”, que están emplazadas en los barrios Santa Rita y Fortunato de la Plaza.

Nunca hubo relevamientos oficiales sobre estos tres sectores. El único registro que existe pertenece a la ONG Audax, cuyos integrantes realizaron un censo en 2011 que ya arrojaba una población de 1288 personas y 342 hogares asentados. A la fecha, el crecimiento poblacional resulta difícil de cuantificar: los vecinos estiman que es de al menos un 20 por ciento.

El “déficit estructural” que se advirtió desde un principio en gran parte de las viviendas, es otra de las constantes que transversaliza a las familias. Patricia, que hoy vive sobre Pehuajó, hace 25 años que se encuentra en la zona. Y reconoce, en una recorrida que realizó El Marplatense, que la situación es “cada vez peor” con el paso de los años y la falta de respuestas.

“Necesitamos la continuidad del proyecto, estaría muy bueno que se hiciera. Trabajamos mucho para eso. Esto es para el bienestar de toda la gente. Hay muchos que están viviendo en condiciones precarias, se les llueve el techo, se les inunda la casa”, explica, y cuestiona: “Hoy no se nos está dando la respuesta con la continuidad que había antes”.

Sonia, que vive hace 10 años en ese mismo sector, comparte la mirada de Patricia y remarca como “primordial” la necesidad habitacional. “Más allá de los desagües, la luz y todo lo demás, la vivienda es lo principal. Se vive en condiciones muy precarias”, insiste.

“Nos sentimos abandonados totalmente. Ellos piensan en las personas que tienen asfalto pero la urbanización de cada barrio parece que no existe“, señala, y concluye: “En el proyecto se avanzó, pero a paso de tortuga. Tienen que empezar a movilizarse”.

Los caminos que dividen a Villa Evita son un claro testigo y espejo de la precariedad que reconocen los vecinos. La innumerable cantidad de carrocerías de vehículos y otros caños de cloacas inconclusos, que asoman a simple vista, dibujan parte de ese paisaje urbanístico.

Pero la basura es el principal elemento que abunda en las calles del asentamiento. Muchas de los vecinos tienen como principal actividad la recuperación de todo tipo de objetos en la vía pública, y gran parte de los restos terminan entre los crecidos pastos y yuyos que rodean a las viviendas.

Hace un tiempo María Verónica logró irse a otro hogar que está sobre la calle Magnasco, a pocos metros de la entrada a Villa Evita. No fue una mudanza voluntaria, sino obligada, a partir de los graves problemas de salud que sufrió uno de sus hijos, por las precarias condiciones en la que vivían.

“Estábamos en una casillita de chapa. Todos jugaron con la vida de mi hijo cuando pedí ayuda. Nos prometieron que nos iban a dar vivienda, que no nos preocupáramos. Decía que era urgente lo mío, y no llegó”, recuerda, y agrega: “Por eso tuve que irme de Villa Evita. Para sacar adelante al nene, pero para ese entonces él ya había perdido su riñón”.

La vecina hizo hincapié en la cantidad de familias que se agrupan en los mismos terrenos. “En un terreno hay más de tres familias y en una casa quizás se juntan dos. Y viven en casillas que están todas revestidas de chapas”.

“Te sentís abandonado porque cuando pedís ayuda no aparece nadie. Queremos que alguien nos responda”, dice, y al referirse a los trastornos diarios, grafica: “En donde estoy viviendo ahora, las ambulancias no entran si no están acompañadas por patrulleros”.

Ante este presente, María mostró su deseo de que el proyecto se concrete y vea la luz en el corto plazo. “Lo deseamos porque la necesidad de la gente es muy grande. Una cosa es contarlo, pero más triste es si lo ves. Hay que ver la necesidad que realmente tiene la gente. Hubo un avance pero como que se frenó todo, y seguimos esperando“, explica.

Para Néstor, en el último año y medio no ha “habido muchas respuestas de la Municipalidad” y asegura, incluso, que hubo más contacto con autoridades de Provincia y Nación. “Ellos se han encontrado de golpe con todo y no tenían idea de que era este proyecto de urbanización. Para escucharnos a nosotros, se tuvieron que asesorar y recién ahora se ha pactado algunas reuniones”, afirma, y agrega: “Eso nos generó una demora y vemos que se ha frenado el proyecto, porque no se le dio la continuidad que necesitamos”.

El vecino no olvida las obras que realizó la anterior gestión de Gobierno para dotar a la zona de servicios básicos de cloacas, agua, luz y mejorar algunas calles, pero considera que no hubo un respaldo suficiente. “Con eso se le dio un poco más de dignidad a la gente. Pero de alguna manera, el Gobierno anterior nos escuchó pero no nos apoyó en gran cantidad”, señala.

“El sentimiento es que la gente no pone más esperanza. Muchos nos viene a proponer la cosas y la gente ya se cansó”, sostiene, y finaliza: “El Municipio directamente no ha venido al barrio. Es muy aislado el contacto. Y este proyecto es una urgencia hace más de 20 años. Trabajamos muchísimo para que se hiciera. Esto no es algo que sólo nos beneficia a nosotros, sino a Mar del Plata“.

Cientos de familias siguen a la espera de que se realice el proyecto de urbanización que presentó el Municipio 2010. Así viven hoy los vecinos en el asentamiento de Villa Evita. Mirá la nota: goo.gl/w55oxh

Publicado por EL MARPLATENSE en Domingo, 24 de septiembre de 2017

BANCO MUNDIAL, EL ACTOR CLAVE PARA MATERIALIZAR LA URBANIZACIÓN

En el inicio de la gestión de Carlos Arroyo, la Secretaría de Obras y Planeamiento Urbano de la comuna en conjunto con la Subsecretaria de Hábitat y Desarrollo Humano de Nación intensificó las gestiones ante el Banco Mundial para obtener el financiamiento que permita dar comienzo al proyecto.

La titular de la cartera nacional, Marina Klemensiewicz, ya le había adelantado a Radio Mitre Mar del Plata que el organismo internacional ratificó los fondos y que la puesta en marcha del proceso de urbanización del asentamiento está prevista para mediados de 2018.

“Lo de Villa Evita va a estar arrancando para el segundo trimestre del año que viene”, anunció la funcionaria, quien también reconoció a Villa Evita como un lugar “simbólico” de la ciudad: “Permite empezar a entender esa Mar del Plata que no se ve desde lo turístico”.

Por su parte, el Secretario de Obras y Planeamiento Urbano del Municipio, Guillermo De Paz, precisó que el proyecto contempla a puesta en valor del sector comprendido por las calles Soler, San Salvador, Magnasco, y Udine, además de la relocalización de viviendas a zonas aledañas, apertura de calles, mejoramiento del espacio público, iluminación y mayor acceso de aguas y cloacas.

En las últimas semanas, autoridades municipales y nacionales mantuvieron otra reunión para concretar la financiación del Banco Mundial que permita afrontar las obras. Por estas semanas, se está a la espera de que la Agencia de Administración de Bienes del Estado (ABBE), que articula la cesión de tierras, otorgue la factibilidad de las mismas.

Estamos terminando el preconvenio, y si en 30 o 40 días se financia el proyecto ya firmamos el convenio correspondiente”, afirmó De Paz, quien también confió en poder empezar a recibir los fondos por cuentas específicas a partir del mes noviembre.

 


 

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