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Malvinas: “Cuando volvimos, nos sentimos en deuda con los argentinos”

El ex combatiente Adrián Campana dialogó con El Marplatense sobre los duros momentos que vivió durante la guerra. Relató las tres ocasiones que estuvo al borde de la muerte y cómo salvó la vida de un compañero, así como los años tras el regreso y el camino que recorrió para ser campeón mundial de artes marciales.

Por Redacción

lunes 2 de abril, 2018

“Es algo que te cambia la vida. En el caso mío me enseñó mucho. Me hizo acelerar el crecimiento”, comenzó a relatar el ex combatiente Adrián Campana a El Marplatense, en el marco de Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, al cumplirse 36 años del conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra.

Con un mensaje particular, Campana señaló que al momento de regresar, sintió que estaba en deuda con el pueblo argentino. “Fuimos hombres a pelear por la patria y estamos orgullosos de esos. La causa Malvinas tiene que ser el estandarte para recuperar los valores para el pueblo argentino“, aseguró, luego de haber relatado las tres ocasiones en que casi muere y cómo salvó la vida de un compañero.

“Cuando fui a Malvinas lo único que quería era divertirme, tenía 19 años. Incluso me molestaba cantar el himno nacional a veces en la escuela. Malvinas me enseñó a ser más patriota si se puede decir, tener otro sentimiento por la celeste y blanca. Ahora me paro firme para cantar el himno. Me marcó mucho los códigos”, comentó Campana.

Inicialmente, fue designado para cumplir tareas en el Aposadero Naval Malvinas. Ante el inminente ataque, fue designado para cubrir la zona donde llegarían los ingleses, por lo que terminó en la primera línea de Puerto Argentino.

Campana fue designado para mirar los botes de goma con una mira infrarroja, porque esa parte de la isla era “terriblemente oscura”. “Miro para abajo en el atardecer, y veo un punto que se mueve en el agua. Ahí ponen metralladoras y empiezan a disparar, y yo estaba adelante, me tire en el piso y sentí como pasaron las balas todo por arriba nuestro. Esa fue la segunda vez que me salvé que me maten”, contó.

En otra ocasión, junto con un soldado fueron  a un galpón donde buscar objetos para terminar de construir la chimenea del búnker. “Allá en Malvinas se escuchaba siempre un silbido seguido de un pum, de explosión. Cuando salimos de ese galpón, fue mucho más fuerte, y cae una bomba al lado de nosotros, en el agua. Nos salpica a los dos y entramos a correr por la montaña, en el medio nos empezamos a mirar a las caras a ver si estábamos bien. Por un metro no nos cayó en la tierra y nos mató a los dos”, narró.

“La tercera fue por un sable que yo tenía y me lo quería llevar para mi casa. Cuando nos toman prisioneros me lo puse en la espalda atrás. Un soldado inglés me mira fijo a la cara mientras me desarmaba y me saca el sable bayoneta. Lo levanta para clavármelo en el pecho y otro inglés le habla, y lo bajó. Me pegó un cachetazo en la nuca cómo diciendo te salvaste”, aseguró.

Adrián Campana también fue un héroe para el ex combatiente Osvaldo Venturini, con quien todavía se ve todos los años cuando se reúnen todos los soldados del Apostadero en una pizzería. Osvaldo tuvo un congelamiento y fue rescatado por Adrián, quien hizo un fuego y masajes durante una hora, hasta que se repuso. Cuando volvieron a encontrarse, y reconocieron quienes eran, se fundieron en un gran abrazo, cargado de lágrimas.

El regreso, el campeonato mundial y un mensaje

 

Los momentos después de la guerra fueron duros, aunque Campana siente que es uno de los veteranos “que mejor estuvo” porque volvió a trabajar en la herrería con su padre y tuvo el apoyo de su familia. “Así y todo, fue durísimo. Mi mamá dormía arrodillada en mi cama porque yo saltaba toda la noche, o no dormía. Por ahí hablaba con alguien en la puerta de mi casa, pasaba un avión y yo me tiraba abajo del auto. Duró un tiempo eso. Cada vez menos, pero duró”…

Uno de sus objetivos tras la vuelta fue incentivado aún más por la guerra. “Cuando ya fuimos a Malvinas tenía en mente tratar de llegar a ir a un Mundial. Cuando volví se potenció el deseo, querer demostrar al mundo que los argentinos podemos y valemos. Que todo lo hacemos con el corazón y eso vale 10 veces más que hacerlo con la tecnología y el dinero. Quería demostrarlo mediante el deporte”, afirmó. Así fue como volvió a entrenar y en 1992 se consagró campeón mundial de artes marciales, y así fue durante siete años consecutivos.

Por último, Campana concluyó con un mensaje especial para todos: “Cuando volvimos nos sentimos un poco en deuda con el pueblo argentino. A veces te cruzas con gente, y ellos hicieron más de lo que podrían haber hecho. El primer pasamontañas que tuve fue tejido por una abuelita de acá. El primer chocolate que probé lo mandaron ustedes. No estuvimos nosotros solos en la guerra. La guerra fue y es de todos los argentinos. Malvinas no es de los veteranos y de los caídos solamente. Es una causa nacional, no hay que sentirse que el pueblo argentino hizo poco. Cada uno desde su lugar hizo lo que correspondía hacer. Fuimos hombres a pelear por la patria y estamos orgullosos de esos. La causa Malvinas tiene que ser el estandarte para recuperar los valores para el pueblo argentino. Hay que usar la causa para bien, no para mal”.

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