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Cómo desarrollar la tolerancia a la frustración

Claves para aprender a sobrellevar esta emoción propia de la vida cotidiana. La palabra de los especialistas.

Por Gimena Rubolino

jueves 5 de abril, 2018

La frustración es un sentimiento que aparece cuando no conseguimos lo que queremos o cuando nos suceden situaciones no deseadas. Según la intensidad del sentimiento y nuestras características personales, podemos reaccionar ante ella con enfado, angustia, ansiedad, etc.

En primer lugar es necesario asumir que no vamos a conseguir todo lo que queremos.

La licenciada en Psicología Ana Garriga afirma que “cuando somos niños aprendemos a tolerar muchas situaciones que no nos gustan, escuchamos el “no” de nuestros padres y profesores diariamente y poco a poco vamos desarrollando nuestras propias herramientas para combatir la frustración y saber gestionar la rabia y la impotencia”.

Nos vamos haciendo mayores y, a veces, al ser nosotros mismos quienes nos pongamos las metas y la presión, perdemos la perspectiva y como consecuencia la buena gestión de la situación” agrega.

Las personas con baja tolerancia a la frustración son impulsivas, impacientes, exigentes, poco flexibles y les cuesta adaptarse a nuevas situaciones. Además, tienen dificultades para gestionar sus emociones.

Especialistas en Psicología explican que ante una situación que nos genera frustración es importante que no nos centremos en la emoción, ni que nos dejemos llevar por ella.

Para eso es clave aprender a reconocer cuándo y ante qué situaciones nos sentimos frustrados.

Se puede llevar un diario (en consulta solemos llamarlo autorregistro) que permita recoger información sobre el día en el que sucede, la situación, qué se piensa ante esa situación, qué se siente y su intensidad, así cómo actuar ante eso.

Este diario además puede ayudar a diferenciar lo que realmente es una necesidad de lo qué es un deseo y hacer más llevadero el manejo de esta desagradable sensación.

Los especialistas advierten que es necesario aprender a soportar las situaciones que no nos gustan y que no dependen de nosotros, aceptándolas y estando dispuestos a empezar de nuevo.

Tenemos la oportunidad de intentarlo todo y ese es el desafío que nos proporciona la vida; pero esto no significa que no podemos fallar ni equivocarnos.

Cada frustración exige una reflexión sobre la forma en que se ha vivido esa experiencia para darse cuenta de las ideas que irrumpen en la mente y de esa manera poder dominarse a sí mismo.

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