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Facundo Alvanezzi, docencia Argentina con mano de obra europea

El entrenador marplatense volvió a la ciudad deseoso de transmitir al menos algo de lo que ha experimentado en el Basilea, un club ordenado y ejemplar del Viejo Continente.

Por Redacción

domingo 15 de abril, 2018

Por Ernesto Gallardo.

Facundo Alvanezzi es un típico caso de un profesional incomprendido. En su paso por Kimberley y Deportivo Norte como jugador fue forjando lo que luego empezó a mostrar con divisiones juveniles en Cadetes de San Martín y Aldosivi como adiestrador.

Esos dos proyectos locales, quizás los mas salientes de los últimos 20 años, el de Esnaider y el del elenco del puerto, vieron la tarea distinta, diferenciada de un joven entrenador que se perfilaba como un verdadero revolucionario de la táctica, el orden y la disciplina. Preceptos esos que en la habitualidad del fútbol argentino no parecen como prioritarios. Por ende y debido a incompatibilidades de criterios antagónicos, Alvanezzi enfiló para otros rumbos, diametralmente opuestos. Suiza era su destino, el Basilea su casa, los niños y los jóvenes de esa entidad de elíte los destinatarios del mensaje docente argentino sobre materia prima europea. Un gran desafío. El “pequeño Bielsa” de a poco iba introduciendo su idea en un ámbito acorde a lo que él buscaba.

Volvió a su ciudad deseoso de transmitir al menos algo de lo que ha experimentado en un club ordenado y ejemplar del Viejo Continente. En este marco, dialogó con Radio Mitre Mar del Plata y El Marplatense, sobre su gran pasión, tanto aquí como allá.

-¿Cómo fue esa decisión, en su momento, de ir a trabajar a las divisiones formativas del Basel?

El trabajo de formación en Europa requiere de formación por parte del profesional que la implementará. No es un tema menor en Europa el trabajo en inferiores. En Sudamérica, salvo excepciones, no se trabaja con el cuidado y la proyección que se debería.  No es sencillo trabajar en la formación. Ese monstruo que fue el holandés Johan Cruyff decía que entrenadores pueden ser todos, formadores muy pocos. Cruyff, a pesar de su sabiduría y su palmarés nunca dirigió su propia selección. Por eso en estos 25 años que llevo fuera de mi país, me he dado cuenta que me he convertido en un artesano de la formación. Ya que al jugador lo tenés que moldear, tenés que moldear esa materia prima en base a viejas tradiciones, a viejos preceptos, la materia prima se pule pero también debe haber un componente humano, social y cultural a tener en cuenta. Cuando llego a Suiza la media de la gente miraba principalmente la Bundesliga, poco de España por ejemplo.Luis Aragonés gana la Eurocopa con España en 2008 y cambia el precepto de cómo se jugaba en ese país y eso genera un efecto contagio y se comienza a evaluar en distintos países introducir cambios en el juego. Como en todo proceso el tiempo es vital, no hay recetas mágicas si uno quiere imponer su estilo, cosa que ojo también intente inculcar en Cadetes y Aldosivi, aunque allí el factor tiempo no se tuvo muy en cuenta.

-¿Dentro de esos formadores que te marcaron en Europa está Guardiola?

Si pero Guardiola fue un discípulo de Cruyff. Pep no es sólo un gran entrenador, es un gran formador. Iniesta, Xavi, Piqué, Messi, entre otros son parte de esa formación. Pero ese trabajo Guardiola lo hizo en el Bayer y ahora lo está haciendo en el City. En todos los lugares que ha estado ha cambiado, ha instalado su impronta. Para que el Barza hoy ocupe este lugar, Guardiola tuvo mucho que ver. Cuando a un músico se le pone la partitura para ejecutar una obra al paso del tiempo con la práctica y con el conocimiento, ese mismo músico toca sin la necesidad de la partitura.Ya después la orquesta toca sola.El mensaje ya ha sido inculcado. Pero aquel intérprete que ha ya recibió esa enseñanza tiene dos puntas para manejarse: o se aburguesa o elige seguir aprendiendo. Guardiola es director de orquesta por el lugar donde valla, debido a lo que incorporó primero como jugador y luego como técnico. La pirámide en Barcelona,en el Bayer o ahora en el Manchester City  es el éxito de su gestión. Nunca resigna su esencia ni principios. En una elíte de entrenadores, Guardiola es iniciador, formador y entrenador para competir en el máximo nivel.

-¿A partir de Guardiola se ha generado en todo el mundo futbolístico una cultura de la posesión del balón verdad?

Si es verdad. Posesión de pelota y posición. Cuidar el balón, trasladarlo por abajo, defenderse con la pelota. Algunos lo intentan copiar bien y otros lo intentan pero no tienen los jugadores para desarrollarlo. Pero ojo que esto no arrancó de la noche a la mañana. Todo esto tiene un camino que empezó en el Barcelona “C”. Su tarea no es dependiente de los resultados. Luego lo contratan cuando ascendió. Los títulos le permitieron tener tiempo, un proceso. Guardiola llega al City  y lo ve a Otamendi y lo convierte en el mejor central del mundo, justo a un jugador que venía de una entidad como Velez que de por sí es formativa. A Otamendi lo convirtió en el primer pasador de la pelota, el que rompe líneas. Guardiola produce cambios en los lugares que llega. Deja algo.

-¿Vos pudiste aplicar eso cuando llegaste a Suiza?

Si por supuesto, algo que yo lo apliqué ya cuando jugaba y en cada proceso encarado en Mar del Plata a pesar de contar con decenas de trabas. En mi trayectoria tengo la dicha, el capital, que jugadores que dirigí hace 15 años se siguen comunicando conmigo, es que nunca traicionamos nuestro mensaje, jugar, jugar y jugar sin resignar nuestra convicción era y es  el lema. Cuando llegué al Basilea los jóvenes sólo miraban la Bundesliga. A partir de Luis Aragonés y su revolución desde el 2008 con aquella Eurocopa, ese paradigma cambió y se empezó a consumir ese fútbol, se empezó a valorar esa manera de jugar y sentir el fútbol. Fue pasar de un fútbol de mucho ritmo y vértigo a otro diferente, con otros preceptos. Ese cambio generó un efecto dominó gracias a Dios porque si no los Menotti, los Valdano, los Michell, los Peckerman no hubieran podido sostener sus conceptos. Yo estando ahí en esa copa ganada en Suiza-Austria por esa España, los chicos empezaron a ver a esos jugadores y cambió el paradigma. Se le agregaron cosas a los jugadores locales aún  sin poder hablar con ellos el mismo idioma.

-¿Cómo ves el fútbol de Mar del Plata?

Siempre que me paro de frente a mi historia en todos los clubes que he estado  ya trabajaba de esta forma. Muchas de esas técnicas de trabajo las apliqué en las escuelas de fútbol aquí en la ciudad, en Cadetes,  en Aldosivi. Pero muchas veces parecía remar contra la corriente. Yo logré hacer mi trabajo. Yo no voy a hablar de mi ciudad o de mi pueblo sabiendo que hay gente capaz que a pesar de no contar con los medios hace una buena tarea.Se que hay colegas con muy buen nivel, que son formadores y la comparación no conviene hacerla. Sí te puedo decir que a nivel nacional después de Peckerman el fútbol juvenil cayó en un pozo y nos alejamos de las raíces, nos olvidamos de esa fórmula exitosa. Pareciera que recién ahora con Hermes Desio, Diego Placente y Pablo Aimar se logre realizar una refundación del fútbol argentino. Después de Peckerman, Tocalli y Ferraro se produjo una brecha, se perdió una generación de jóvenes jugadores, casi una década. Esa misma década que estuve en Suiza y donde no paré de crecer. En Europa el crecimiento y el estímulo es permanente y si no lo encarás de esa forma durás dos meses.El crecimiento propio y grupal debe ser constante. A tu trabajo de formación le tenés que adosar técnicas y nuevos conceptos que le permitan al joven jugador adoptar conocimientos indispensables de competencia, de ubicación, controlar, gambetear, cambios de ritmo, pausa, profundidades, amplitud, jugar en tu zona, posesión, juego colectivo.

– ¿Ha habido contactos con el cuerpo técnico de la Selección Argentina a partir de tu trabajo en Europa?

Sí me han llamado por intermedio de Hermes Desio. Me citaron al predio de Ezeiza el cual ya conocía en la época de Tocalli cuando yo estaba en Cadetes, año 2002. Vi los entrenamientos de la Sub 20 para abajo. Me sentí un par en mi propio país. Me escucharon y me preguntaron como trabajaba en Europa con los chicos. Es la primera vez que me sentí realmente bien entre colegas. Noté necesidad de aprender, de saber las técnicas que se emplean hoy en los principales elencos del mundo. Muchas veces los colegas adoptan tu conocimiento y lo usan para su propio beneficio. En este caso es todo lo contrario, puertas abiertas,un trato excepcional, no me excluyeron, muy por el contrario. Es un acercamiento. Es un orgullo que se hayan fijado en mí. No significa nada mi presencia allí. Pero si te puedo decir que me di cuenta que estoy a la altura para trabajar en cualquier lugar del mundo. Esa invitación de la AFA la pude aprovechar totalmente. Es lo máximo que aspiro como entrenador trabajar con la selección. Pero soy un formador y ayudo a los entrenadores de cada categoría, no estando sobre ellos sino al lado de ellos. Puliendo los detalles de un jugador de cualquier categoría en detalles individuales y grupales sobre la técnica, trabajando sobre las líneas, sobre un defensor ó toda una defensa, con los volantes, con los delanteros. Si no pulís  y corregís en una categoría formativa eso genera a futuro en errores endémicos.

Facundo Alvanezzi auténtico. Formador, un soñador, materia prima Argentina y métodos de trabajo europeos. Desea trabajar en el país y volcar algo de lo mucho que pudo volcar en el Basilea de Suiza. Estuvo recientemente en San Juan mostrando parte de su conocimiento. La docencia en el fútbol, algo que lo desvela, que lo mantiene vivo.

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