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Brenda Pereira, la arquera de Aldosivi que vistió la celeste y blanca

La joven marplatense compitió con el seleccionado nacional en el Sudamericano. En la nota, la historia de sus comienzos, sus progresos y de esa experiencia inolvidable.

Por Redacción

miércoles 18 de abril, 2018

Como si se tratara de un partido en el que su equipo es atacado y ella responde a cada rato, a Brenda Pereira le pasaron muchas cosas fuertes en poco tiempo. Entre un pelotazo y otro, no pudo detenerse a pensar en todo lo que estaba viviendo. Voló de palo a palo, sin descanso para el cuerpo ni para la mente.

El miércoles 14 de febrero, en el predio de su querido Aldosivi, formó parte de una prueba de arqueras mientras la Selección Argentina Sub 17 participaba de un Cuadrangular Internacional en el Minella. Y quedó. Los días siguientes viajó a Buenos Aires varias veces para entrenar en el predio de la AFA, fue ganándose un lugar y el lunes 12 de marzo, casi un mes después, fue titular en el debut por el Sudamericano contra Colombia.

De sus comienzos, de sus progresos y de esa experiencia inolvidable, la joven marplatense que ya se vistió de celeste y blanco charló con el departamento de prensa de la Asociación del Fútbol Femenino de la Provincia de Buenos Aires, mientras esperaba para jugar con Aldosivi frente a Leonas por la tercera fecha del Apertura de Reserva.

– ¿Cómo y cuándo empezaste a jugar?

– A los 7 años porque mi hermano Rodrigo me invitó a jugar en el barrio (Libertad). Yo no quería ir pero me insistió tanto que fui. Nos pasamos toda la tarde jugando y fue algo que hicimos durante mucho tiempo. Era en la esquina, donde había un campito y una pared de una casa que usábamos de arco.  La única mujer que jugaba era yo, y todos los varones eran más grandes. Ahí aprendí a meter la pata. Siempre jugué de delantera, empecé en el arco cuando estaba en Aldosivi.

– Primero no querías ir pero después se hizo como una linda costumbre.

– Con el tiempo se fue haciendo cada vez más lindo. Tenía muchas ganas y ansiedad por ir a jugar. Mi hermano después entró en un barrial que se llamaba Dos Torres pero a mí no me dejaban jugar porque era mujer. Por suerte, luego de unos años me pude sumar a Guerreros del Rey. Un día me dijeron que ese equipo que andaba buscando chicas y me fui a probar. Era todo muy nuevo, me daban órdenes y yo no estaba acostumbrada. De a poco me fui formando y empezamos a jugar torneos. Ahí arranqué a ir al arco porque no tenía miedo en tirarme ni en pegarme la cabeza contra el palo. Empecé haciendo la ´segunda´ y después me gustó mucho ser arquera.

– ¿Cómo se dio tu llegada a Aldosivi?

– Fui a una prueba, tenía 13 años. Sabía que era lejos y que si quedaba se me iba a complicar para ir a entrenar, pero estaba dispuesta a hacer el sacrificio. Quedé como jugadora, hice la pretemporada y cuando iba a arrancar el torneo de AFFEBA, Malena, una amiga que jugaba conmigo en el Barrial, me mandó al frente y dijo que yo era arquera. En ese momento necesitaban una para Sub 16 y ahí empecé.

– ¿Qué cosas fuiste aprendiendo del puesto?

– Crecí mucho en tirarme para los dos lados, en sacarme el miedo para salir a achicar. Te pueden volar la cabeza o podés chocarte contra el palo, pero sacás la pelota y cumplís tu trabajo. Mejoré mucho en la velocidad, porque antes tenía sobrepeso y era lenta. Con el tiempo fui bajando y estoy más rápida.

– Tuviste que hacer muchos cambios en la alimentación.

– Siempre comí sano, pero mucho. Me dije que me tenía que poner las pilas. Además estaba con mucha actividad ya que entrenaba con el barrial y Aldosivi, y jugaba sábado y domingo, entonces iba a bajar de peso sí o sí. Me propuse comer menos, salir a correr y a andar en bici y pude lograrlo. Noté los cambios y me motivé. Y en la Selección bajé aún más.

– Ya que lo mencionás, ¿cómo explicás lo vivido con la Selección?

– Todavía no caigo aunque ya pasó bastante tiempo. Sigo volando. Pasé de un barrial donde era jugadora a una Selección donde fui arquera y titular. Fue algo muy lindo, hermoso. Fue todo demasiado de golpe y me dio mucho miedo.

– ¿En qué mejoraste?

– En la pegada, en los saques largos. Además tengo más velocidad y más reacción. Los entrenamientos son muy duros, doble turno, y ahí donde no hacés las cosas bien te sacan, porque viene una mejor y ya está. Como entrás, salís.

– ¿Qué balance hacés de tu rendimiento en el Sudamericano?

– En el primer partido me comieron los nervios, pero no tenés que dejar que te ganen porque salís perdiendo. En el segundo, contra Brasil, me calmé. Dije que tenía que ponerme las pilas porque había hecho mucho para llegar hasta ahí, incluso había viajado en avión que casi me muero porque fue mi primera vez (risas).

– ¿Qué se siente al ponerse la camiseta de la Selección?

– Es algo fuera de este mundo, no tengo palabras para explicarlo, recuerdo el momento de cantar el himno y se me pone la piel de gallina.

– ¿Y el futuro traerá más chances con la celeste y blanca?

– No lo sé. Me dijeron que tengo que seguir bajando de peso para tener más velocidad y que no me haga muchas ilusiones pero puede abrirse una puerta para entrenar con la Sub 20 el mes que viene.

Fuente: Prensa AFFEBA

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