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La verdad sobre los mitos del Complejo Universitario

Desde hace mucho años, distintas historias contadas a los estudiantes hablan de que la última dictadura militar influyó en la construcción del centro educacional y que aún quedan muestras que lo comprueban. El Marplatense dialogó con dos arquitectos a cargo del proyecto de construcción y pudo dilucidar estas teorías.

Por Redacción

domingo 22 de abril, 2018

Complejo Universitario MDP - Mitos

La verdad sobre los mitos del Complejo UniversitarioDesde hace mucho años, distintas historias contadas a los estudiantes hablan de que la última dictadura militar influyó en la construcción del centro educacional y que aún quedan muestras que lo comprueban. El Marplatense dialogó con dos arquitectos a cargo del proyecto de construcción y pudo dilucidar estas teorías. 👇Nota: https://elmarplatense.com/2018/04/22/la-verdad-sobre-los-mitos-del-complejo-universitario/

Publicado por EL MARPLATENSE en domingo, 22 de abril de 2018

Numerosos son los mitos que rondan al complejo universitario de Mar del Plata, donde miles de jóvenes transitan sus estudios y anhelan con convertirse en profesionales. La mayoría de estos cuentos urbanos, se basan en que fue construido por los militares y que al día de hoy conserva pruebas que lo confirman.

El Marplatense dialogó con dos arquitectos, Graciela Di Iorio y Herman Clinckspoor, que participaron del proyecto de construcción y pudieron dilucidar cuanta verdad existe sobre estos mitos.

Por lo pronto, si bien el edificio educativo fue construido en 1977, en pleno proceso militar, el proyecto y confección del mismo comenzó mucho antes, en 1972. “Justo se dio la casualidad, que, en medio de esta necesidad de construir un complejo universitario, los militares tomaron el poder. Fue una simple coincidencia”, explicaron.

Comenzando a desasnar los mitos, los arquitectos indicaron que “a partir de un modelo de una facultad en Uruguay se buscó hacer un diseño abierto que generara que el edifico formara parte de su entorno”. “Al día de hoy se puede ver que las dos manzanas donde está emplazado poseen grandes espacios abiertos de salida y entrada con el entorno, si la construcción la tuviera a cargo el poder militar, se habría hecho un complejo cerrado, un claustro”, agregaron.

“LA IDEA FUE COMPLETAMENTE AL REVÉS”

Otro de los grandes mitos, es que el alambrado que divide a la institución de los ex terrenos de ferrocarril, se había colocado hacia dentro para que los alumnos no puedan salir. Sin embargo, Di Iorio y Clinckspoor brindaron una explicación muy simple: “Los estatutos de ferrocarriles no permitían construir nada que invadiera sus territorios ni siquiera de forma área, entonces se decidió poner la parte inclinada de los postes, hacia adentro”.

El concepto que se desarrolló fue un edificio acostado sobre el borde del ferrocarril, en tira y sobre las vías para proteger el parque y poder conservar los árboles y ese proyecto de parque dentro del complejo.

“Una estructura de hormigón armado, con las espaldas cerradas hacia el ferrocarril de ladrillos para que no ingrese el sonido del tren al pasar”, expuso Di Iorio, quien estuvo a cargo junto a un grupo de arquitectos para la confección de los planos y las obras en Rodriguez Peña y Funes. “Al mismo tiempo, se hicieron muros cortinas, todos con vistas al parque para lograr que cualquier estudiante, mientras estaba dentro de las aulas, tuviera una vista completamente verde que alivianara la jornada”, contextualizó.

“Son cuestiones que generan que se regule la temperatura, que permanezca el calor del sol y así estar en la zona sin sufrir el calor o el frio”, argumentó Clinckspoor que además dijo que “está todo unificado por dentro para que cualquiera pudiera ir de un lado a otro sin tener que salir afuera y mojarse si llovía o sufrir las inclemencias del clima, no para que las fuerzas militares accedan a todo el complejo por dentro”.

Si negaron establecer la facultad de psicología no iban a invertir en un complejo de educación”, alegaron sobre la construcción del “edificio económico y versátil”.

Las escaleras, otra protagonista de las leyendas, que dicen que están construidas para que los caballos puedan subir por ellas para reprimir, “se construyeron según los estándares y manuales de arquitectura para edificios públicos”, comentaron.

Los muros no son livianos para escuchar a través de ellos, sino que son así por cuestiones de costos y para poder modificar la estructura rápidamente”, aclararon sobre otra cuestión. “Todo el mundo dice que es transparente, para que los soldados puedan tirar desde afuera, pero las ventanas no son completas, te agachás y ya no te ves por las ventanas”, abundó.

Por último, finalizando con cada mito, explicaron que “en edificios largos, se dejan pequeños huecos de dilatación. No se hace un gran edificio pegado, se ponen uno muy cerca del otro porque de otra manera se rompen. Al dejar ese pequeño hueco, los edificios pueden moverse sin sufrir roturas en su estructura. Luego se rellenan con Telgopor o algún material que permita esa dilatación”. “No los dejamos para que las fuerzas armadas espíen”, sentenciaron.

“LA CUESTIÓN DE LOS MITOS ES ALGO INSÓLITO”

Fue una lucha de años intentar explicarles a todos que el edificio lo construimos buscando lo mejor para los estudiantes y fue muy doloroso escuchar que todo el mundo se lo atribuía a la dictadura y expresaba que era horrible”, indicó la arquitecta sobre los dichos que suelen escuchar los estudiantes ni bien comienzan sus estudios universitarios.

Además, mencionaron que la máxima intervención que tuvieron fue “con el sector de legales que constantemente hacían sumarios en los cuales expresaban que las personas a cargo de la obra no sabían trabajar con eficacia”.

Concluyendo, tanto Di Iorio como Clinckspoor finalizaron: “No sabemos porque surgieron esos mitos, pero desde que comenzó el proceso democrático, comenzaron a decir eso. Fueron muchos años de sufrir esas críticas. A lo mejor fue para desechar o despegar la época de la dictadura que fue espantosa”.

 

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