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¿Qué nos dicen los sueños sobre nuestra salud?

Estudios científicos afirman que lo que ocurre mientras dormimos puede representar el estado de vitalidad de las personas. Lineamientos generales de los investigadores.

Por Gimena Rubolino

martes 5 de junio, 2018

El porcentaje de sueño varía según la edad. Los bebés sueñan más de la mitad del tiempo que duermen. Con los años eso cambia, en la vejez dormimos menos horas y soñamos solo el quince por ciento de ese tiempo.

Actualmente, varios expertos en sueños, han coincidido en que los mismos vaticinan datos importantes acerca de nuestro estado de salud, e incluso pueden ser vitales para dar alertas tempranas para tratar ciertos desajustes orgánicos.

Según el profesor Jim Horne, experto en sueño de la Universidad de Loughborough, las pastillas betabloqueantes con que se trata la presión arterial, producen pesadillas, a partir de la alteración indirecta de ciertas sustancias químicas del cerebro. Asimismo, los expertos relacionan las afecciones del corazón con las pesadillas.

Los últimos descubrimientos no solo aportan información sobre el porqué de los sueños en relación con nuestro estado orgánico, sino que nos advierten sobre posibles enfermedades futuras. En este sentido, las pesadillas pueden ser una alarma ante una migraña inminente.

Según Horne, el estar destemplados durante la noche (demasiado frío o calor) altera el funcionamiento hormonal, con lo que se aumentan las posibilidades de soñar, aunque despertándonos durante el sueño.

El insomnio, el dolor o unas cuantas noches sin dormir provocan la concentración de sueños vívidos durante una noche.

El Dr. Nicholas Oscroft, experto en sueño del Hospital Papworth en Cambridge, afirma que los sueños llenos de estrés o violencia, como por ejemplo, el ser víctima de una persecución, podría ser un signo temprano de alguna patología del sistema nervioso como Parkinson o Alzheimer.

Mientras tanto, Horne, remarca que aquellas personas con estrés o depresión, empiezan anticipadamente su proceso del sueño. Asimismo, el alcohol moderado durante la cena, puede llevarnos a soñar hechos memorables momentos antes de despertarnos; pero si optamos por beber más allá de lo normal, propiciaremos sueños intensos y extraños.

El Dr Patrick McNamara, neurólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, afirma que las infecciones demandan al sistema inmune, lo que provoca sueños conocidos como de “onda lenta” que también contribuyen a aumentar nuestras defensas. Algunos antibióticos alteran la acetilcolina, un neurotransmisor del cerebro, lo que provoca sueños en los que los personajes inusuales y los monstruos son los protagonistas.

En otro frente, los sueños sexuales que se producen en todas las edades, no significan nada acerca de la sexualidad, sino que revelan una mayor creatividad.

Por su parte, Alina Rubi astróloga profesional, certificada por la Asociación Americana de Astrólogos sostiene que cada noche tenemos más de un sueño, pero usualmente recordamos el último. “Los sueños fronterizos son los que ocurren en el momento exacto en que nos dormimos y típicamente se relacionan con nuestras actividades diarias, son sueños que carecen de carácter predictivo. Los sueños de satisfacción intelectual ocurren con las personas que trabajan mucho con la mente, ya que su subconsciente continúa en vigilia. Esos sueños pueden ser premonitorios”.

“Los sueños premonitorios nos avisan de un peligro o nos ayudan a alcanzar el éxito. Por otra parte, hay sueños que te ayudan a equilibrar tu mente: son aquellos donde realizas todos tus anhelos, los que no consigues en tu vida real. Logras en ellos lo que la vida te niega”, concluye.

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