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El mundial puede despertar trastornos de ansiedad

De acuerdo con los profesionales de psicología, este campeonato que se realiza cada cuatro años, puede desencadenar alteraciones en personas con predisposición y cuadros ya previos de esta índole.

Por Gimena Rubolino

martes 26 de junio, 2018

Argentina es un pueblo netamente futbolero por lo cual el campeonato paraliza al país. A esto se le suma que los nervios de los fanáticos se van por las nubes ante cada partido y al sufrimiento también aumenta. Esta situación, normal en la mayoría de los argentinos, se intensifica hasta instancias patológicas en aquellas personas con trastornos de ansiedad.

Profesionales del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) explican por qué la tensión que viven los simpatizantes del fútbol en un mundial puede derivar en padecer distintos trastornos de ansiedad o agudizar los existentes para aquellos que ya los padecen.

El mundial de fútbol es un evento que provoca, sobretodo en nuestro país, grandes euforias y fanatismos que llevan a alcanzar importantes niveles de adrenalina y nerviosismo en los simpatizantes.

Por otra parte, la adrenalina que genera tanta expectativa e incertidumbre ante los resultados de los partidos hace que aumenten los niveles de tensión y junto a éstos, aumentan los niveles de ansiedad.

Según la Licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del CEETA y especialista en Trastornos de Ansiedad y terapia cognitivo conductual de tercera generación, esta ansiedad que viven algunas personas al ver un deporte como el fútbol “puede provocar trastornos de pánico, trastornos por ansiedad generalizada o preocupación excesiva con síntomas físicos concomitantes”.

Además, en muchos otros casos se puede dar otro cuadro como la ansiedad social o fobia social que es el temor a no ser aceptado, a ser ridiculizado o burlados por otras personas.

“El mundial generalmente provoca que las personas se reúnan a ver los partidos y esto hace que individuos con tendencia a la timidez pueden tener temor a hacer un papelón en público como, por ejemplo, gritar excesivamente un gol o maldecir ante una situación desfavorable del partido”, explica la especialista.

A partir de una situación de este estilo el trastorno sale a la luz y puede perjudicar otras áreas de la vida, como miedo hablar en público, concurrir a eventos sociales, presentarse ante muchas personas, rendir examen, etc.

“Los síntomas más frecuentes con la ruborización, temblores, sudoración, taquicardia, agitación respiratoria, deseos intensos de escapar de la situación social, y hasta, en los casos más graves, ataques de pánico. Si todos estos síntomas o sensaciones se presentan, significa que estamos ante la presencia de un cuadro de ansiedad social”, explica la Lic. Martínez Castro.

Hay muchas personas que tienen una predisposición a padecer trastornos de ansiedad, pero no lo saben. Esta predisposición puede darse por la simple genética o puede ser configurada en la infancia por tener padres ansiosos, nerviosos, sobreprotectores o temerosos.

Además, “hay, situaciones desencadenantes donde se vive una alta tensión como por ejemplo quedar afuera de un mundial, un gol a ultimo minuto, ganar la copa del mundo, que pueden “despertar” esta tendencia y provocar trastornos de pánico, trastornos por ansiedad generalizada o preocupación excesiva”, agrega.

Estas situaciones pueden estimular los distintos tipos de trastornos en el momento en que se vive la tensión o no. Es decir que la persona con predisposición, que vive una situación de tensión, puede padecer los síntomas desde ese primer momento o entre los seis meses o hasta un año después del factor desencadenante.

Es importante tener en cuenta que si bien la predisposición genética marca que, en general, las mujeres son más propensas a padecer trastornos e ansiedad, en el caso del mundial de fútbol los hombres son los que más sufren, ya que son ellos los más fanáticos.

El abordaje terapéutico

Según su experiencia, la Licenciada propone realizar terapias cognitivas conductuales que se caracterizan fundamentalmente porque son breves: de 6 meses a 1 año con una alta participación del paciente, con tareas para el hogar y acompañamiento del enfermo en la situación de dificultad.

Se trabaja sobre los patrones de conducta que están distorsionados y que por lo tanto no son acordes a una vida saludable, como así también sobre el aspecto cognitivo, es decir, sobre las formas que adquiere el pensamiento de la persona, que en caso de ser enferma está alterado al realizar conclusiones erróneas.

“Lo importante es que es necesario tratarlos ya que con un trastorno de ansiedad es imposible vivir. Ninguno permite el curso normal de la vida, y la persona no puede solucionarlo sola, debe recurrir a ayuda profesional”, explica la Psicóloga. Y en este tipo de tratamientos se provee las herramientas necesarias para que quien lo padezca se sienta recuperado y pueda continuar una vida saludable.

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