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Lo que hay que saber sobre la Intolerancia a la lactosa

Se trata del azúcar propio de la leche. Algunas personas pueden sufrir rechazo y alteraciones digestivas. Recomendaciones para tener en cuenta.

Por Gimena Rubolino

jueves 5 de julio, 2018

Según el Consejo Argentino sobre Seguridad de Alimentos y Nutrición (CISAN) la lactosa es el azúcar que se encuentra en la leche y productos lácteos y la lactasa es la enzima que se produce en nuestro intestino y que se encarga de digerirla, es decir,  de transformar la lactosa en sus constituyentes (glucosa y galactosa) para que pueda ser absorbida en el intestino delgado.

Si no hay suficiente enzima para romper la lactosa se produce una mala digestión, o bien, una intolerancia si aparecen los síntomas clínicos típicos: dolor abdominal, diarrea e inflamación.

Es una condición fisiológica normal que todos los mamíferos perdamos la capacidad de producir lactasa en forma paulatina desde el destete, y como consecuencia, perdamos gradualmente la capacidad de digerir la lactosa desde ese momento ya que nuestro organismo así lo tiene  programado genéticamente.

Como consecuencia de ello, una baja actividad de esta enzima es normal en el 75% de los adultos a nivel mundial. Los países donde el consumo de leche en la infancia no es común, son los que tienen más población intolerante a la lactosa.

Es importante tener presente que ciertas afecciones pueden causar los mismos síntomas de intolerancia, como la alergia a la proteína a la leche de vaca, el síndrome de intestino irritable, la celiaquía, entre otros. La autopercepción de la intolerancia a la lactosa, y no su diagnóstico, ha limitado el consumo de lácteos.

Tratamiento

Con la ayuda de un profesional médico cada persona puede encontrar su umbral de tolerancia. Existe evidencia científica que indica que introducciones graduales de lactosa mejoran la habilidad para digerirla. Contrariamente a lo que se piensa, la gente mal digestora de lactosa o intolerante puede llegar a consumir pequeñas cantidades de lácteos sin síntomas significativos.

Las personas con intolerancia a la lactosa no deberían exponerse a un riesgo nutricional innecesario por falta de ingesta de lácteos, más aún en etapas críticas de rápido crecimiento y vulnerabilidad.

Para evitar ese riesgo, se pueden adoptar varias estrategias:

  • Beber o comer pequeñas cantidades de lácteos por vez.
  • Comer productos lácteos como el yogur y los quesos duros.
  • Consumir leche y productos lácteos bajos en lactosa que conservan los mismos nutrientes que la leche tradicional.
  • Reemplazar la leche de vaca por la leche de almendras.

La lactosa es un potente facilitador de la absorción del Calcio. Las personas  diagnosticadas con intolerancia  a la lactosa, deben asegurarse de recibir suficiente calcio y vitamina D todos los días.

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