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El padre Opeka, “el albañil de Dios”, visitó Mar del Plata

El sacerdote, candidato al Premio Nobel de la Paz por su trabajo como misionero en Madagascar, ofició una misa en la Catedral y se juntó con gente del basural. “Hay muchas buenas voluntades todavía en Argentina”, destacó.

Por Redacción

domingo 22 de julio, 2018

El padre Pedro Opeka celebró este domingo una misa en Mar del Plata ante una Catedral colmada de fieles que se acercaron a escuchar al hombre que es candidato al Premio Nobel de la Paz por su trabajo como misionero en Madagascar, donde ayudó a medio millón de personas a salir del basural en el que vivían.

“El albañil de Dios”, como lo llaman algunos, tuvo un encuentro con unas 100 personas que trabajan en el basural y con voluntarios que colaboran allí, que están “muy comprometidas” en ayudar. Además, recibió una distinción de manos del concejal Ariel Martínez Bordaisco y del diputado provincial Maximiliano Abad,  y fue muy aplaudido por los asistentes a la misa.

“Me encontré con una Argentina un poco dividida, que cuando me fui hace 50 años estaba más unida, había más fraternidad, solidaridad. Ahora la veo así, dividida. Tenemos que unir, somos el país más sureño del planeta, tenemos riquezas humanas, espirituales. Tenemos que darnos la mano para el bien, no para el mal. Nunca pelearnos entre nosotros”, dijo en diálogo con El Marplatense.

En 1970, cuando tenía 22 años, viajó por primera vez a Madagascar, una isla ubicada en el océano Índico, donde permaneció dos años. Un año después de ser ordenado sacerdote en la Basílica de Luján en 1975, se hizo cargo de la Misión de Vagaindrano, al sur del país africano, donde les enseñó a jóvenes sumidos en la pobreza a construir viviendas gracias a sus conocimientos de albañilería, el oficio de su padre. Su pasión por el fútbol le sirvió de conexión con la comunidad local, que desconfiaba de los hombres blancos. 

Argentina tiene todo para hacer más feliz a su ciudadano. No deberíamos sólo buscar el provecho, la ganancia. Si hay que ganar, ganaremos, pero también hay que saber compartir. Que cada persona tiene que hacerse su autocrítica. Yo predico con el ejemplo el compartir. Cómo sacar de nuestra mentalidad ese mal que nos invade de querer ser más que el otro, aparentar ser más rico, más sabio, más vivo. Tenemos que respetarnos si queremos vivir juntos”, destacó también en contacto con la prensa.

Opeka, quien aseguró tener buena relación con el Papa Francisco, remarcó que “aún hay muchas buenas voluntades en Argentina que hay que resaltar”. Tras interiorizarse sobre la realidad del basural local, comparó la situación con Madagascar y dijo que “no es la misma realidad”. “No se puede comparar la pobreza de Madagascar con Argentina, porque allá no se tira nada”, afirmóy explicó que en el país africano el 92% de la población es pobre y vive con apenas dos dólares por día.

Confío en que puedan encontrar ideas para que la economía este a favor del pueblo, de la gente que sufre y trabaja. Sin ser ilusionistas, prácticos con los pies en tierra, pero hay que hacer algo. Hay tanto dinero en el mundo, porque con las armas no se hacen escuelas, calles”, apuntó Opeka con respecto al futuro del país.

El proyecto que lleva adelante el padre cuenta con cinco poblados donde viven cerca de 3 mil familias, representando una población estable de más de 17 mil personas, de las cuales el 60% son niños menores de 15 años. Unos 9.500 chicos estudian en sus colegios y se da trabajo a unas 3.500 personas en la asociación.

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