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El cigarrillo electrónico no ayuda a dejar de fumar

Los fundamentos del doctor Alejandro Turek, médico especialista universitario en Oncología, la OMS y la ASAT respecto a la variante del cigarrillo tradicional y motivos para no consumirlo.

Por Gimena Rubolino

lunes 30 de julio, 2018

Cada vez más gente sustituye el tabaco por el cigarrillo electrónico. Al respecto, el Doctor Alejandro Turek, Médico Especialista Universitario en Oncología (M.N. 65.164), fue contundente: “no existen estudios a largo plazo de la seguridad y consecuencia de su uso” y que “no están reconocidos como útiles para dejar de fumar”. “Si tienen nicotina, es dañino para la salud”, afirmó.

El mercado va renovando diseños, cambiando los vaporizadores y líquidos que se utilizan, y mejorando los sabores para que la experiencia del vapeo sea agradable y repetible. Es un truco viejo de las tabacaleras ponerles chocolate, mentol y azúcares”, continuó.

Es un negocio billonario en dólares”, cuestionó el especialista, y recordó que “varias veces se prohibió en Argentina y en otros lugares del mundo”.

Su funcionamiento requiere de altas concentraciones de propilenglicol, y variables de nicotina (no siempre declarados con exactitud).  Los niveles en sangre de la nicotina pueden ser tan elevados como los hallados en el fumador de cigarrillos comunes”.

Por tanto, no es un medicamento, ni puede presentarse como un tratamiento para dejar de fumar”, sentenció.

Por último, Turek dijo que “los aerosoles utilizados en estos vaporizadores también contienen sustancias tóxicas (carcinógenos, neurotóxicos, mutagénicos). Otras sustancias inhaladas generan daño en el aparato respiratorio por inflamación crónica, motivando esto una preocupación adicional para las entidades de control sanitario“.

La postura de la OMS y la Asociación Argentina de Tabacología (ASAT)

Hasta la fecha, no existen evidencias científicas de su eficacia y seguridad.  La nicotina es adictiva. Por lo tanto, reemplazar un cigarrillo de tabaco por uno electrónico –que también tiene nicotina- no evita los riesgos de adicción. Además, al simular el acto de fumar, el cigarrillo electrónico no contribuye a que los fumadores abandonen el componente psicológico del consumo de tabaco. La absorción de la nicotina por vía pulmonar (a diferencia de los parches u otros medicamentos de sustitución nicotínica) genera en el fumador la rápida captación de nicotina en el cerebro con la consecuente sensación de placer similar a la que produce el cigarrillo común. Por otra parte, el cigarrillo común se acaba luego de unas 10 pitadas, mientras que el cigarrillo electrónico, en cambio, puede usarse para fumar muchísimas pitadas con el riesgo potencial de intoxicación por nicotina.

En un comunicado de prensa de septiembre del 2008, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que no considera que los cigarrillos electrónicos sean un tratamiento legítimo para quienes están tratando de dejar de fumar. El Grupo de Estudios de la OMS sobre Reglamentación de los Productos de Tabaco analizó los sistemas electrónicos de administración de nicotina y preparó un informe sobre el tema que la Directora General presentó al Consejo Ejecutivo de la OMS en enero de 2010. Este informe señala que los fabricantes aducen que estos productos administran nicotina sin alquitrán ni monóxido de carbono. Sin embargo, llega a la conclusión de que no se han demostrado la inocuidad ni la magnitud de la captación de nicotina. Por otra parte, los productos se comercializan como medios auxiliares para dejar de fumar, pero no hay datos científicos que demuestren este beneficio.

 

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