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Bullying: una problemática que requiere atención

Construir espacios de diálogo con los jóvenes tanto en el ámbito escolar como familiar es fundamental para su prevención y tratamiento.

Por Gimena Rubolino

viernes 17 de agosto, 2018

Una evaluación de aprendizajes realizada por el Ministerio de Educación de La Nación reveló que seis de cada diez jóvenes en el país presenciaron alguna escena de discriminación por parte de un compañero. Y sólo en 2017, se denunciaron más de 2900 casos de acoso escolar.

La Asociación Americana de Psicología (APA) define al Bullying como “un comportamiento agresivo intencional, que consiste en un desequilibrio de poder o de fuerza. Además, es repetitivo, y se puede manifestar de forma física, verbal, o social.”.

Si bien los niños pueden intimidar a otros usando medios más físicos, en las niñas el acoso se manifiesta mediante la exclusión social.

Por otro lado, la licenciada en Psicología María Zysman, Directora de “Libre de Bullying” afirma que “lo que caracteriza esta problemática es la discriminación, envidia, celos, bronca y la falta de palabras por parte del agresor. Y eso tiene relación directa con adultos que no se hacen cargo y no intervienen ni bien se empieza a gestar la problemática”.

Cuando los chicos cambian de humor o de ánimo es porque les está pasando algo. Si un chico volvía de clase siempre contento y de golpe comienza a venir triste, retraído o se empieza a quejar antes de ir, puede estar pasando por una mala experiencia en la escuela”.

Cómo afecta la salud y al bienestar

De acuerdo con el US Department of health and human services (NIH) el bullying puede causar lesiones físicas, problemas sociales y emocionales, e incluso la muerte. Los niños y adolescentes que son víctimas de este tipo de hostigamiento tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental, entre ellos depresión, ansiedad, dolores de cabeza y problemas de adaptación en la escuela. También puede tener efectos nocivos en la autoestima a largo plazo.

Los niños y adolescentes que hostigan a otros tienen un riesgo mayor de desarrollar abuso de sustancias, problemas académicos y violencia hacia los demás más adelante en sus vidas.

Los estudios de investigación del NICHD muestran que cualquier persona involucrada en el bullying —ya sea que hostigue a otros o sea víctima del hostigamiento, o que tenga ambos roles— corre más riesgo de desarrollar depresión.

Para prevenirlo y erradicarlo es importante realizar un abordaje tanto en el ámbito escolar como familiar. Las acciones que recomienda la Asociación Civil Libres de Bullying para hacerle frente a este problema son:

  1. Concentrarse en el entorno escolar: para reducir el acoso en los colegios es fundamental lograr una atmósfera general que no acepte el acoso. El clima del colegio debe propiciar la ayuda y la solidaridad, la aceptación de la diferencia, la resolución pacífica de conflictos, el intercambio, la empatía, la escucha activa.
  2. Evaluar el acoso escolar: es útil realizar sondeos anónimos entre alumnos, personal y padres a fin de tener un diagnóstico claro de la situación, sin caer en alarmismos ni subestimaciones.
  3. Contar con el apoyo de todo el personal y de los padres para prevenir el acoso: la prevención es responsabilidad de toda la comunidad escolar.
  4. Crear un grupo coordinador: que sea representativo de todo el colegio; directivos, docentes, padre, alumnos, personal no docente, orientadores, profesionales de la escuela. Se deben reunir periódicamente para evaluar los procedimientos de sondeo, los emergentes de las asambleas, planificar acciones, revisar reglamento, recibir feedback, garantizar que los esfuerzos se mantengan a largo plazo.
  5. Formar al personal del colegio en prevención del acoso escolar: todos deben estar formados y capacitados para actuar en caso de detectar signos de acoso. Deben conocer la naturaleza del acoso, las consecuencias, cómo reaccionar y cómo trabajar para prevenirlo.
  6. Diseñar y hacer cumplir normas relacionadas al acoso escolar: que dejen bien en claro cómo se espera que se comporten los alumnos en relación al acoso escolar. Redactar normas claras y sencillas llamando a las cosas por su nombre.
  7. Aumentar la supervisión de los adultos en los lugares donde tiene lugar el acoso: encontrar formas creativas de supervisar esos espacios, proponer actividades para el tiempo libre, organizar a alumnos mayores (alumno guía).
  8. Dedicar tiempo en clase para la prevención del acoso escolar: se puede abordar desde todas las materias y también de forma separada.
  9. Intervenir en forma consistente y firme ante situaciones de acoso: todo el personal de la escuela debe poder intervenir para frenar el acoso. El personal designado se ocupará del seguimiento de los menores acosados y de los menores acosadores. La familia debe ser incluida siempre que sea posible.
  10. Proseguir estos esfuerzos a lo largo del tiempo: la prevención del bullying debe quedar entretejida dentro de la estructura del día a día del colegio. No tiene fecha límite.

 

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