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La Salud y la Web

Entretenimiento no es lo mismo que información de buena calidad y es importante saber diferenciarlos para no dar por ciertas, sugerencias que pueden no estar supervisadas por profesionales de la medicina.

Por Gimena Rubolino

martes 28 de agosto, 2018

Un estudio de GlobalWebIndex (compañía de tecnología que proporciona datos de perfiles de audiencia) reveló que en promedio los adultos pasan 2 horas diarias en plataformas digitales. La mayor parte de este tiempo se refiere a las redes sociales.

Otro estudio realizado por AOL/Nielsen (empresa global de información y marca) mostró que cada día se comparten  27 millones de piezas de contenido. En el caso de las imágenes, 3,2 mil millones al día.

A la hora de buscar información, Internet es la opción más accesible y la que ofrece múltiples alternativas. Sin embargo, si lo que buscamos es información de calidad debemos tener en cuenta ciertos parámetros para no tomar como fehaciente información que probablemente no lo sea.

Lo primero que hay que tener presente es que más no es mejor, simplemente se trata de buscar calidad en vez de cantidad, por lo que un artículo sea extenso no significa que su contenido sea “bueno”.

Para que un sitio sea “seguro” conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Revisar el origen de las fuentes: si buscamos información sobre salud lo ideal es ir a las fuentes más directas como la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Salud de La Nación o enciclopedias médicas como Medline plus o Intrameds entre otras. Estas páginas contienen publicaciones avaladas por instituciones médicas y supervisadas por profesionales de la ciencia y salud.
  2. Prestar atención a las fuentes que utilizan diarios o revistas: si optamos por un diario o magazine, es sencillo detectar si estamos ante información de buena calidad. Simplemente se trata de chequear cuáles son las fuentes que se utilizan: un buen artículo tiene que tener al menos dos fuentes de un profesional idóneo del tema que se está abordando o datos obtenidos de instituciones serias como la Sociedad Argentina de Cardiología, Asociación de Tabaquismo, de Diabetes,  ANMAT, etc. Si el artículo proviene de un estudio de investigación realizado en alguna universidad (por ejemplo) también se trata de un artículo que contiene fuentes de buena calidad.
  3. No tomar lo que se lee al pie de la letra: la lectura es útil porque ayuda a incorporar conocimientos, mantenerse actualizado y pensar sobre problemáticas que muchas veces se pasan por alto pero de ninguna manera tiene que ser algo para implementar inmediatamente. Siempre que se busque información sobre alguna enfermedad o tema relacionado al ámbito de la salud, es necesario consultar a un especialista sobre el tema en cuestión antes de dar por hecho un consejo publicado en un artículo de Internet.
  4. Internet no reemplaza la consulta médica: la automedicación es una de las problemáticas más habituales y forma parte de la agenda del Ministerio de Salud de la Nación. En muchas oportunidades ya sea por poco tiempo o comodidad la gente decide recurrir a la web ante un cuadro gripal o malestar y automedicarse según lo que leen en Internet. Es importante tener presente que esto es “sumamente peligroso”. Ninguna información puede reemplazar el trabajo de un profesional de la salud por lo que ante un malestar la única persona capacitada para suministrar un antibiótico es el médico. Es necesario asumir una actitud responsable con Internet.
  5. Aprender a buscar y leer en las redes sociales: muchos profesionales de nutrición y medicina publican información de buena calidad en esta red social. En el caso de los nutricionistas postean recetas, consejos, propiedades de alimentos, etc. mientras que los médicos no tienen tan desarrollada la forma de comunicarse y lo hacen mediante promociones, imágenes o videos. Pero en relación a los nutricionistas no brindan contenidos relacionados con tratamientos poniendo el foco más en el precio o promoción que en el procedimiento en sí. Esto quiere decir que si buscamos una receta o consejo nutricional necesitamos prestar atención a quien pertenece la red social, si es un nutricionista matriculado podemos tomar con mayor credibiidad el contenido. Si estamos ante un estudiante, es preferible limitarse a poner en práctica alguna receta pero elegir siempre consultar a un profesional consolidado en el tema.
  6. Chequear los comentarios: es un buen parámetro a tener en cuenta antes de contratar un servicio. La exposición que atravesamos en la actualidad demanda una mayor exigencia por lo que si un servicio no es bueno es muy fácil detectarlo en Internet a través de las opiniones compartidas en las páginas web o redes sociales. Si el profesional en cuestión no tiene Internet ni redes sociales, es preferible recurrir a otro del que podamos obtener más información.

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