Una marplatense murió de vacaciones y su cuerpo está varado en Ezeiza

Se trata de Elsa Barragán, de 73 años, quien sufrió un paro cardíaco cuando viajaba por Italia. El 9 de noviembre llegaron sus restos a la Argentina, pero al no encontrar la documentación no los pueden ingresar al país.

Por Redacción

miércoles 14 de noviembre, 2018

Un importante drama vive por esta fecha una familia de la ciudad que lucha por tener acceso a los restos de Elsa Barragán, una marplatense que falleció cuando se encontraba de vacaciones en Europa y cuyo cuerpo llegó el 9 de noviembre a la Argentina pero todavía no pudo ingresar por no encontrar algunas documentaciones.

La mujer, de 73 años, después de varios días de recorrer la costa italiana en auto junto a una de sus hijas y sus nietos mellizos, se descompensó y murió de un paro cardíaco. Su familia, devastada, logró tramitar la documentación para repatriar el cuerpo en una semana. Sin embargo, el calvario burocrático recién estaba por comenzar: la aerolínea perdió los papeles durante el vuelo de regreso a la Argentina y los restos quedaron varados en el Aeropuerto de Ezeiza, en medio de un insólito vacío legal.

“Mandaron a mi mamá como si fuera una caja de zapatos, como si fuese una remera que le falta la etiqueta de la AFIP”, expresó indignada Andrea Bejanuel, su hija, en declaraciones al portal de Todo Noticias.

El drama familiar se desencadenó el domingo 28 de octubre, según reconstruyó el mismo medio. Durante un fuerte temporal, la familia marplatense decidió frenar en una estación de servicio a 30 kilómetros de Pietra Ligure, una localidad en la costa de Italia. Elsa se descompensó y, a pesar de que la ambulancia llegó de inmediato, no pudieron reanimarla. Murió en el hospital Santa Corona.

Con el poco italiano que maneja y sin el respaldo del consulado -la mujer cuenta que no le ofrecieron un traductor-, Andrea logró tramitar el certificado de defunción y la documentación necesaria para poder repatriar el cuerpo. Para poder hacerlo, se tuvo que quedar una semana en el pueblo en donde murió su madre hasta tener todo.

El 8 de noviembre, los restos salieron desde el aeropuerto de Fiumicino en un vuelo de Alitalia. Andrea y sus hijos tuvieron que regresar desde Barcelona, ya que no pudieron cambiar los pasajes por el gran costo económico que significaba.

Al día siguiente, a las 8, la familia de Elsa recibió la peor noticia: la aerolínea había extraviado la hoja de ruta con toda la documentación. La Aduana argentina no podía permitir el ingreso de los restos al país sin los papeles.

“Se perdió todo. Desde Alitalia no nos dieron ninguna explicación. No sabían si los habían perdido en un trasbordo en Roma o en Buenos Aires. No nos quisieron atender el teléfono, nada“, insistió Andrea.

Desde entonces, el cuerpo de Elsa está en un depósito de Ezeiza. Pero su familia tampoco tiene muchos detalles sobre en qué parte está ni en qué estado. “Está en su cajón de madera, recubierto por otro de acero soldado. Pero los empleados no saben qué hay adentro porque le falta la documentación”, sostuvo su hija desesperada por alguna solución.

Sin ningún tipo de respuesta de la aerolínea, Andrea empezó a contactarse con los consulados italianos. Así logró que el lunes pudieran volver a emitir los certificados originales. Pero surgió un nueva traba burocrática. La empresa de seguros que habían contratado, Universal Assistance, les ofreció mandarlos por un “correo express”, que tarda entre cuatro a cinco días.

“El viaje estaba saliendo perfecto. Habíamos recorrido Londres, varias ciudades de Bélgica, París, Barcelona y después nos fuimos en auto por la costa italiana. Frenábamos en los pueblitos. Mi mamá estaba tan feliz”, contó Andrea a este medio. Los mellizos habían cumplido 15 años y el viaje era su regalo. Aunque también lo era para Elsa: no conocía Europa. “Solo quiero que descanse en paz”, concluyó su hija.

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