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Tratamientos estéticos reductores: ¿Cuál sirve?

Si bien ninguno reemplaza los efectos de llevar una dieta saludable y la práctica de actividad física en forma regular, algunos procedimientos pueden ayudar a conseguir mejores resultados. Cómo detectar los qué son efectivos.

Por Gimena Rubolino

miércoles 19 de diciembre, 2018

El apuro por bajar de peso propio de esta época del año lleva a que en muchos casos gastemos dinero en tratamientos que no dan resultados. Ahora bien, ¿cómo podemos identificar los que sirven de los que no?

No es una tarea fácil porque la información es mucha y las promociones también. Sin embargo, una buena alternativa es la recomendación personal. Si conocemos una persona que probó alguna de las técnicas y reconoce haber tenido resultados positivos puede ser viable elegir esa opción.

Otra sugerencia y la más fehaciente es la consulta médica. No es lo mismo atenderse con un especialista en estética que con un profesional de la medicina. El primero realiza procedimientos avalados por la ciencia médica mientras que los esteticistas se apoyan mayoritariamente en el uso de aparatología.

El hábito de comer sano y entrenar es la técnica más eficaz para mantener un bajo porcentaje de grasa corporal. Sin embargo, la piel necesita probablemente otra estimulación y esto no se consigue mediante el ejercicio.

En muchos casos existe adiposidad localizada que cuesta mucho eliminar por más que entrenemos y nos alimentemos en forma correcta.

A continuación, algunas de las técnicas más usadas:

  1. Crioliopólisis: es probablemente una de las más escuchadas en el último tiempo. Consiste en succionar la grasa mediante una aparatología que brinda una corriente fría. Especialistas en estética sostienen que las moléculas de las células grasas son estraídas paulatinamente y transportada vía urinaria para ser procesadas y eliminadas. Sin embargo, especialistas en medicina como la doctora Lucía Inés Onsari afirma que “es un procedimiento que no elimina grasa sino agua. Al volver a comer se recupera fácilmente”.
  2. Velaslim: al igual que “el Vellashape no es un tratamiento para reducir grasa” explican los esteticistas. Este no es un dato menor porque si lo que buscamos es reducir grasa no estaremos eligiendo la opción correcta aunque sí ayuda al tratamiento de la celulitis y la flacidez cutánea.
  3. Fosfatidilcolina: es uno de los procedimientos más usados por los médicos especialistas en estética a la hora de buscar reducir la grasa corporal. Consiste en pinchar los primeros milímetros de la piel con una jeringa mediante la cual se inyecta esta solución en la zona a tratar. Lo recomendable es usar una faja comprensiva de dos a tres días posteriores al tratamiento. La solución penetra en el tejido graso y la disuelve en forma progresiva eliminándola a través de la orina.“Si se realiza actividad física posterior a la aplicación los efectos de la fosfatidilcolina son mayores, por lo que se logra una mayor reducción” explica la doctora OnsariYo aconsejo realizar 8 sesiones por zona pero el cambio es progresivo”, agrega.“De todos modos para que la técnica funcione es fundamental la práctica de actividad física y sobre todo seguir un plan de alimentación saludable dado que por sí solo no funciona” advierte.
  4. Mesoterapia: esta es una de las técnicas que se utilizan ya hace tiempo. Inventada por el médico francés Michel Pistor en 1952 consiste en tratar zonas afectadas con microinyecciones de medicamentos de medicina convencional, vitaminas, minerales o aminoácidos. Según la Sociedad Argentina de Clínica Estética se trata de una estimulación biológica y natural de la actividad celular cutánea cuyo objetivo es luchar contra los principales factores de envejecimiento de la piel ya que aporta los elementos necesarios para una reparación.

Es una excelente técnica para reducir la celulitis y los resultados son mejores si se complementa con fosfatidilcolina. A diferencia de la anterior que se realiza cada quince días, la meso puede aplicarse una vez a la semana. De todos modos, para garantizar resultados se recomienda un mínimo de diez o más secciones” detalla la doctora Onsari.

Promociones y avisos: ¿por qué nos engañan?

Porque todo es parte de un negocio en donde los resultados le importan al que lo compra y no al que brinda el producto. El camino para no dejarse engañar es ser prudente con la variedad de información que recibimos constantemente a través avisos publicitarios que prometen “soluciones mágicas”.

Nada reemplaza el esfuerzo de hacer ejercicio y seguir un plan de alimentación bajo en grasas. Conocer es poder. Así que antes de recurrir a un tratamiento que probablemente afecte nuestro bolsillo es conveniente consultar con un profesional de la medicina especializado en estética. De esta forma estaremos evitando desengaños.

 

 

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