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ARA San Juan: la historia del “Papá Noel” de los hijos de los 44

El estadounidense Edward Burdick se contactó a través de las redes sociales con Paola Constantini, viuda del sonorista del submarino, apenas se conoció la desaparición, y recaudó dinero -por segunda Navidad consecutiva- para hacerle regalos a los 59 niños que perdieron a sus padres en la tragedia.

Por Redacción

domingo 30 de diciembre, 2018

Ni las barreras idiomáticas ni los miles de kilómetros que separan la Argentina de los Estados Unidos fueron impedimento para que un ex marino norteamericano se contactara con las familias de los 44 tripulantes del ARA San Juan y les hiciera llegar para Navidad -y por segundo año consecutivo- regalos para los 59 hijos que perdieron a sus padres en el naufragio del submarino.

A pocos días de conocida la noticia de la desaparición de la nave, el 15 de noviembre del año pasado, Edward Michael Burdick le escribió un mensaje privado por Facebook a Paola Constantini, viuda del sonoristas Celso Vallejos. “En principio, hablamos sobre la búsqueda y de cómo estábamos yo y mi familia. Más cerca de la Navidad, él me comentó la idea que tenía de juntar dinero para enviar a los hijos de los tripulantes”, aseguró Constantini en diálogo con Radio Mitre Mar del Plata.

“Yo hice un comentario sobre una publicación de Gaturro de Nik, que siempre hacía ese tipo de publicaciones sobre el submarino. Una persona vio mi comentario y me escribió por privado. Me preguntó si quería ingresar a un grupo privado de submarinistas de todo el mundo. Acepté la invitación y Edward estaba en ese grupo, y ahí se empezó a contactar conmigo“, explicó sobre los inicios de esta particular amistad.

Entre las familias de los submarinistas, tanto grandes como chicos se sorprendieron gratamente del interés que demostró por ellos el ex marino, desde tan lejos y sin conocerlos. “El año pasado se puso a vender una insignia del submarino en madera. Juntó ese dinero y me preguntó si sabía de alguna juguetería en Mar del Plata que trabajara con el sistema de giftcard. Yo averigüé, él se contactó con ellos vía mail y arreglaron cómo hacer. Él depositó el dinero y yo busqué las tarjetas y las repartí entre las mamás”, detalló. Las compras se hicieron en la juguetería “Educando” y el local de ropa “Tiza”, dos empresas que también donaron una parte de los regalos.

Es increíble lo de Edward, no solo desde lo material sino que estuvo desde un primer momento preguntándome cómo me sentía, cómo estaban mis hijos, cómo estábamos económicamente, si seguíamos cobrando el sueldo. Siempre preocupado por mí y mis hijos. Después hizo contacto con otras familias”, expresó Constantini, que tiene tres hijos de 12, 8 y 2 años.

Pese a la cercanía y el afecto que demuestra el ex marino con sus gestos, la comunicación “cuesta mucho” porque Constantini no habla inglés y Burdick tampoco sabe español, por lo que utilizan el traductor de Google para dialogar. “No sé mucho de su familia. Una vez le pregunté si tenía hijos y él me respondió que tenía 59 hijos, por nuestros hijos, los hijos de los tripulantes del ARA San Juan. Esa fue su respuesta y me dejó helada”, manifestó.

Me conmueve que alguien, desde tan lejos, pueda sentir tanto afecto por personas que no conoce. Me gustaría conocerlo. Me dijo que en algún momento iba a viajar a la Argentina, pero todavía no ha venido. Él dice que todos los submarinistas del mundo y sus familias son sus hermanos y siente que, en este momento, tiene que estar con nosotros porque ellos son sus hermanos”, concluyó.

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