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Electrocutado en el tren

“Se paró para ver por dónde íbamos y salió volando”

Lo contó el joven que viajaba en la formación con José Fonseca, que recibió una descarga de 25.000 voltios. Sigue grave y su vida corre peligro.

Por Redacción

miércoles 6 de febrero, 2019

“Yo estaba sentado agarrando mi mochila y él se levantó para ver cuánto faltaba para la próxima estación. Ahí tocó el cable y salió volando“. Ciro Ferreyra viajaba con José Fonseca en el techo del tren Roca que venía de Mar del Plata. A la altura de Avellaneda recibió una descarga de 25.000 voltios que le produjo quemaduras en el 70% del cuerpo. Este miércoles seguía internado en grave estado, y con riesgo de vida.

Ferreyra, de 20 años, contó que él y su amigo José, de 18, son malabaristas que fueron a Mar del Plata a trabajar durante enero. Para volver, como no tenían dinero, decidieron hacer dedo en la ruta 2.

“No nos levantó nadie y caminamos a Vivoratá, a 42 kilómetros de Mar del Plata. Vimos el tren que venía a Buenos Aires parado y decidimos subirnos“, contó Ferreyra, y agregó: “Hicimos casi todo el viaje bien. Cuando entramos a la zona de Buenos Aires aparecieron los postes eléctricos. Sabemos del peligro de viajar así. Pero suponíamos que viajando así, sentados y tranquilos, no iba a pasar nada”.

“El joven electrocutado y quemado en una formación de la línea Roca, continúa internado en el Hospital Fiorito de Avellaneda. Su estado de salud actual es estable, siendo asistido en terapia intensiva, medicado e intubado, sin mayores signos de fallas orgánicas. Su condición continúa siendo grave, con riesgo de vida. Al momento, sigue a la espera de la disponibilidad de una cama en el Instituto del Quemado para su derivación”, dice el parte médico de este miércoles a la mañana.

Aún hoy, todavía resulta difícil explicar cómo fue que Fonseca no murió tras recibir la descarga. Una de las teorías es que no tocó la catenaria directamente, y que terminó quemado por energía que irradia. Voceros de Trenes Argentinos Operaciones explicaron a Clarín que no hace falta tomar contacto con esa línea para sufrir heridas: su radio de acción puede llegar hasta medio o un metro.

“Suponemos que nunca llegaron a tocar la catenaria pero se electrocutaron igual, aunque con consecuencias menos graves. Pudo haber sido el amplio radio de acción de la misma o bien que la hayan tocado con una mochila, por ejemplo. Si hubieran hecho contacto directo, no habría habido posibilidad de que sobrevivieran”, explicó uno de los expertos.

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