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Vidal inaugura una cárcel modelo para jóvenes de entre 18 y 21 años

Está en Campana. El Estado busca resocializarlos para evitar que vuelvan a reincidir tras los años de encierro. Tiene capacidad para 616 internos.

Por Redacción

martes 12 de febrero, 2019

Una cárcel exclusiva para jóvenes de entre 18 y 21 años, que cumplan
penas de hasta 5 años de prisión, será inaugurada hoy en Campana.

Se trata de una prisión única en el país. Hasta ahora, además de las penitenciarías para población penal general, hay unidades específicas para ancianos, para mujeres y para menores. Esta será la primera para jóvenes, que en su mayoría manejan armas y son adictos. El Estado busca resocializarlos para evitar que vuelvan a reincidir tras los años
de encierro.

Es que entre el 40 y el 50% de los delincuentes de la provincia de Buenos Aires son reincidentes, según estima el gobierno sobre la base de los registros de ingresos y egresos en institutos de menores, comisarías y cárceles.

La nueva unidad de Campana -con capacidad para 616 internos- tendrá cuatro escuelas, otras tantas de talleres, espacios para reciclar residuos, huertas, gimnasio y celdas con baño completo integrado.
Es, quizás, la apuesta más fuerte del Estado en la última década en lo que hace al tratamiento de los reclusos.

La Unidad Modelo para Jóvenes exigirá a quienes ingresen que firmen un acta de conformidad con su compromiso de cumplir horarios, actividades laborales, educativas, deportivas y de aseo personal.

El cupo es limitado: solo hay espacio para 616 de los 3500 jóvenes de ese rango etario detenidos en la provincia. Por eso, quienes no cumplan con los objetivos de resocialización serán reemplazados por otros presos que busquen adecuarse para una mejor reinserción social.

Tendrá en su interior una delegación del Patronato de Liberados, que actuará con sindicatos y ONG para propiciar que los convictos que cumplan con su pena salgan a la calle con trabajo.

Mientras dure la condena los presos podrán hacer rugby, fútbol, básquet, vóley, boxeo y ajedrez, entre otras actividades lúdicas, además de poder terminar sus estudios primarios y secundarios con un programa adaptado a personas privadas de la libertad.

Fuente: La Nación.

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