historia de vida

El marino marplatense Jefe saliente de la base antártica Orcadas

El Capitán de Corbeta Walter Tigero nació en Rosario y vive en Mar del Plata; ingresó a la Armada Argentina por su padre y también eligió ser submarinista como él. Su desafío profesional fue ser Jefe de la Base Antártica Orcadas e integrar la dotación que vivió un año entero entre los hielos.

Por Redacción

sábado 16 de febrero, 2019

Walter Tigero ha vivido un año en el continente blanco, una experiencia diferente en su carrera como submarinista y un desafío al desempeñar el cargo como jefe antártico. Por estos días se encuentra pasando el cargo a su sucesor, quien tomará la posta durante 2019.

El marino rosarino que vive en Mar del Plata tiene 44 años y desde que nació su vida está ligada al mar y la Armada Argentina. “Mi padre es suboficial electricista submarinista retirado en 1981 y sin querer, sin imposiciones de su parte, creció mi vocación, ingresando en 1994 a la Escuela Naval Militar“, relató.

Comenzó su actividad en buques de superficie, recordó su primer destino en la corbeta ARA “Rosales” y luego en el aviso ARA “Irigoyen”, donde puso en práctica lo aprendido en la Escuela Naval referido a navegación y maniobras marineras, hasta que en 2002 realizó la capacitación como submarinista.

“A partir de ese año mi actividad giró alrededor de los submarinos siendo en el 2016 Segundo Comandante de mi querido ARA ‘Salta’ donde tomé la decisión, junto a mi familia, de emprender esta enriquecedora experiencia en este lejano rincón del mundo; un año muy distinto“, sostuvo el Capitán Tigero.

Ya en el 2016 hizo campaña durante 3 meses como Jefe del Grupo Reparaciones de Orcadas, donde pudo conocer físicamente el lugar y también sacarse ese miedo que implica lo desconocido. Cuando partió, hacia fines del 2017 ya para la invernada Orcadas 2018, lo hizo con muy buenas y altas expectativas, que más tarde confirmó: “El grupo humano es espectacular, es muy unido, compuesto de buenos profesionales pero sobre todo de excelentes personas”.

Su actividad diaria como Jefe de Base es asegurar la operatividad de los medios disponibles para lograr el apoyo a diferentes actividades científicas que se desarrollan día a día en Orcadas, como ser las relativas a meteorología, glaciología, geomagnetismo, biología y sismología.

“Otra de las tareas que más enseñanzas y recompensas me dejaron fueron las de ejercer la conducción y coordinación de todo el personal que se encuentra en la base, no sólo personal de la Armada Argentina sino también personal civil del Servicio Meteorológico Nacional, guardaparques y técnicos de la Dirección Nacional del Antártico. Y la más importante es ejercer junto a los 17 invernantes, actos de soberanía que datan desde 1904”, destacó el jefe antártico.

También enfatizó que cada día ha sido y sigue siendo una experiencia distinta, “la Antártida nos regala distintos paisajes, matices que –como nos enseñaron en los distintos cursos que realizamos durante el año previo a la invernada–, supimos tener presentes, porque la Antártida no perdona“, resaltando el riesgo y el desafío permanente de vivir en uno de los lugares más crudos e inhóspitos del planeta.

Aquí aprendí muchísimo, a valorar a los afectos y a tomar mayor conciencia de la protección del medio ambiente; puse a pruebas mis límites y, sobre todo, la importancia de las relaciones interpersonales en todo momento”, sostuvo el marino rosarino.

Recuerdos de Rosario y Mar del Plata

Walter se autodefine como un “leproso” de cuna y entre los lugares de su querida Rosario natal que más extraña se encuentra la cancha de Newell’s Old Boys. En aquella ciudad de Santa Fe, “quedaron familiares de mi mamá, amigos y lugares que siempre se extrañan; y también mis dos hermanas viven allí”, contó, ya que gran parte de su infancia y adolescencia las transitó en Rosario.

“La primaria la hice en la Escuela Domingo Faustino Sarmiento, la número 55, y finalicé la primaria en Villa Mercedes, San Luis, por uno de los traslados de mi padre”, introdujo. Sus estudios secundarios los empezó en aquella provincia, en la ENET N° 1 de la V Brigada de la Fuerza Aérea Argentina, ubicada en Villa Reynold, para luego regresar a Rosario y recibirse como Técnico en Mecánica en la ENET Nº 6 “Ingeniero Laporte”.

A partir de 1999 adoptó como ciudad a Mar del Plata, donde vive junto a su esposa Mirian con quien formó una familia, “donde nacieron nuestros dos hijos Bruno de 15 y Milagros de 13, y donde cosechamos muchas y grandes amistades; mis papás de Rosario también se instalaron en Mar del Plata; ahí es donde todos ellos me esperan”, aseguró.

En Orcadas, el rompehielos ARA “Almirante Irízar” –como parte de la Campaña Antártica de Verano 2018/19– fondeó en Bahía Scotia y efectuó el pasado 2 de enero operaciones de vuelo y navegaciones con embarcaciones menores a la base antártica, a fin de reabastecerla en una primera etapa.

También desembarcó a la dotación entrante que convivirá unos días con la saliente, haciendo pasajes de cargo. Al regreso del rompehielos de Belgrano II, la base argentina más austral del continente blanco, la dotación 2018 embarcará para emprender su regreso al país.

Será tiempo de reencuentros, Walter dejará la compañía de sus libros de papel y digitales, de sostener y contemplar las fotos de sus queridos familiares, para abrazar en vivo y en directo a los suyos.

“Muchos definen que la Armada no es un trabajo común, parece un slogan pero es así, no es ninguna frase hecha; defino a la Armada Argentina como auténtica vocación y como una gran familia naval por su personal y por la familia de cada uno, con su verdadero y extraordinario apoyo”, concluyó el Capitán de Corbeta Tigero.

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