Vendían su casco de Malvinas, lo compraron y se lo devolverán

El comprador, que se negó a identificarse, pagó $ 500.000. “Cuando me llamó, no lo creía”, le contó a Clarín Jorge “Beto” Altieri, el ex combatiente que vive en Lanús que se salvó de morir en las islas gracias al equipo de protección.

Por Redacción

sábado 2 de marzo, 2019

Jorge “Beto” Altieri, el veterano de Malvinas que pasó años intentando recuperar el casco que le salvó la vida durante la guerra, finalmente lo volverá a tener en sus manos gracias a un empresario anónimo que compró el accesorio en una subasta por internet.

La historia del casco comienza el 11 de junio de 1982, tres días antes del cese de hostilidades. Aquel día, Altieri se ofreció a acompañar a un sargento y a otro de sus compañeros al Monte Longdon, donde se estaba librando una de las últimas y más sangrientas batallas entre las disminuidas tropas argentinas y un batallón de paracaidistas británicos.

“Había cuatro ingleses por cada uno de los nuestros. Fue un combate fuerte, cruento. En un momento, cayó una bomba muy cerca nuestro que mató a nuestro sargento, hirió en las piernas a mi compañero y a mí en la cabeza. Caí desmayado. Me quise levantar, pero no me podía mover y me corría sangre por la cara. Si no tenía puesto el casco, me moría”, recuerda hoy Altieri, en diálogo con Clarín.

Herido de gravedad, el soldado fue rescatado por otros compañeros argentinos, que lo llevaron hasta un hospital ubicado en un pueblo cercano y, antes de entrar, “tiraron el casco a la calle”.

Altieri, que hoy tiene 56 años, vive en Lanús y trabaja como guardia de seguridad en una oficina del PAMI, fue enviado entonces a Comodoro Rivadavia, donde lo operaron: “Sufrí pérdida de masa encefálica, que me produjo una hemiplejía (parálisis) en el lado derecho del cuerpo. También perdí el ojo izquierdo”.

Del casco no supe nada más hasta hace cuatro años, cuando me enteré que lo estaban subastando en Londres. Resulta que un soldado inglés lo había visto tirado en la calle en Malvinas y se lo llevó como souvenir. Cuando murió, los hijos decidieron rematarlo. Un conocido mío se enteró y me contó. No lo podía creer. Era mi casco”, recuerda el ex combatiente.

El accesorio, aún perforado por las esquirlas de la bomba y con las costuras y arreglos de la guerra, llevaba incluso una etiqueta con su nombre.

Ofrecí 400 libras (21 mil pesos), pero faltando un minuto para el cierre, otro inglés puso 800 libras y lo compró. Traté de convencerlo por teléfono de que me lo vendiera más barato, pero no me quiso bajar el precio. Es un comerciante”, continúa su relato.

Una semana atrás, aquel comprador decidió volver a poner el objeto a la venta en el sitio eBay, pero a un valor mucho más elevado: 10.500 libras (552 mil pesos).

“La noticia se viralizó. Me llamaron de todos lados queriendo hacer colectas, pero era imposible para mí pagar eso”, relata Altieri, quien el jueves recibió otra llamada -anónima- que cambió la historia para siempre.

“No me quiso decir su nombre. Sólo me contó que era empresario y, por el acento, me di cuenta de que era argentino. Me dijo que había comprado el casco y que me lo iba a hacer llegar por medio de un correo interno de la embajada. Al principio no le creía“, dice el veterano, que ahora espera recibir su casco en los próximos días.

Altieri aún no sabe “cómo ni cuándo va a ser la entrega” ni tampoco cómo se lo va a tomar: “No sé qué va a pasar conmigo. Si voy a llorar, si me voy a quedar duro… Lo que es seguro es que lo voy a llevar por distintos lugares. Primero a los medios y después a un museo, para que todos vean el casco que me salvó la vida”.

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