15° C
Mostly Cloudy
Mostly Cloudy

Saber respirar, para una correcta salud lumbar

Una mala postura puede afectar la capacidad pulmonar y por ende la capacidad respiratoria. El doctor Marcelo Barroso Griffiths, especialista en Quiropraxia explica cómo puede corregirse y sugiere un ejercicio para hacer en casa.

Por Gimena Rubolino

jueves 7 de marzo, 2019

La respiración está presente en cada acto de nuestras vidas, pasamos por ella, habiendo respirado tanto, que a veces podemos no llegar a dimensionar el valor que la buena respiración es para nosotros. Al margen que es un acto fisiológico automático, indispensable para nuestros diferentes procesos fisiológicos, la respiración es una manifestación de la inevitable condición humana, tan presente en nosotros, tan arraigada en cada uno de nuestros actos.

Cuando hablamos de respiración podemos aludir al proceso fisiológico de intercambio de gases, oxígeno, dióxido de carbono, que mantiene nuestra vitalidad, el aumento o la disminución de este acto nos dispondrá también para nuestra calidad de vida.

Pero, además, los procesos mentales influyen notablemente en condicionar el tipo de respiración que manifestaremos, ya que las emociones son un factor condicionante de nuestro estado respiratorio.

¿Cómo podemos manejar estos estados para que no nos condicionen?

Sería una forma interesante de comprender pero primero debemos entender cómo funcionamos para poder ser efectivos.

Nuestro sistema nervioso es un gran motor propulsor, inhibidor de todas nuestras funciones, nada puede funcionar en óptimas condiciones si no existe un correcto feed back neurológico, debemos evitar toda posibilidad de enlentecer o disminuir la capacidad innata que tiene nuestro cuerpo, a través del sistema nervioso de permitir que nuestras funciones lleven el máxima grado de expresión.

Es por ello que analizando la columna vertebral podemos encontrar gran parte de estos condicionantes que limitan la natural expresión de nuestro cuerpo. Nuestra columna, nuestras vértebras envuelven nuestro sistema nervioso y debe hacerlo sin generar presiones sobre el mismo y esto sucede más frecuentemente de lo que pensamos.

Pensemos si nos caemos, nos golpeamos, podemos generar pequeños desplazamientos que pueden comprimir la raíz nerviosa y generar que el nervio no funcione al máximo de su potencial y así disminuir nuestra vitalidad. Esta situación se llama subluxación vertebral, y si los nervios que van hacia nuestros pulmones no funciona adecuadamente se producirá entonces una alteración en toda la mecánica respiratoria, descansaremos poco y mal, nuestras comidas no nos caerán bien y así es que un evento emotivo tendrá un procesos físico en nosotros complejo.

Pero también el estar expuestos a una dieta no adecuada nos generará todo un trabajo estresante a nivel químico, un trabajo mecánico-químico, que nos dará una sobrecarga y determinará una tensión corporal que influirá notablemente en nuestra capacidad respiratoria. Haga la prueba: intente dormir, respirar, relajarse después de una ingesta copiosa, será bastante difícil.

Estamos expuestos a situaciones de tensión emocional diariamente que influyen notablemente en nuestra capacidad respiratoria: los enojos, las preocupaciones, etc. nos agobian y nos tensionan mecánicamente, impidiendo una correcta ventilación respiratoria.

El alineamiento de la columna vertebral mejora nuestro funcionamiento general, porque es el sistema nervioso el que controla cada una de nuestras funciones.

Es importante comprender esto, ya que podremos realizar diferentes terapias tendientes a mejorar nuestra función respiratoria, pero primeramente la estrategia se deberá basar en entender la globalidad de nuestro problema, ver al ser, persona, en todo su contexto familiar, histórico, personal, que determina el derrotero corporal con el cual llega a la consulta. Y así puesto en situación de cómo se encuentra, después de un vasto análisis, disponerse a cuidarse, no sólo físicamente sino también emocionalmente.

Cómo la quiropraxia puede ayudar a mejorar la respiración

Uno de los factores fundamentales es que los desalineamientos vertebrales pueden provocar, con el tiempo, que la columna tenga algún grado de deformidad. Es así entonces que estas deformaciones modifican el trabajo cardio respiratorio, disminuyendo los volúmenes pulmonares por desvíos de la columna.

Por ejemplo una escoliosis, esa desviación lateral de la columna genera que un pulmón pueda ventilar menos que el otro; la misma situación puede ocurrir con otras alteraciones de columna como las cifosis. Cuando uno padece una alteración de la forma de su espina, también debe entender que su funcionabilidad  se va a ver afectada. La quiropraxia le retorna a la columna flexibilidad, movilidad modificando la biomecánica estructural y así si entonces se puede empezar a ser correctivo con estos problemas.

El ajuste vertebral genera que la vertebral subluxada, esa vértebra fuera de su ubicación normal y que está generando algún grado de compresión nerviosa vuelva a su lugar habitual, deslizando por las superficies articulares así no sólo se modifica la biomecánica, traduciéndose que recupera movilidad toda la estructura sino que al descomprimir la presión sobre el nervio  se produce que la comunicación cerebro cuerpo y cuerpo cerebro se realice sin obstrucciones, revitalizando al organismo y brindándole la capacidad natural de que recupere sus funciones habituales las cuales estaban disminuidas.

El ajuste vertebral es un movimiento de velocidad, con poca profundidad y extremadamente preciso sobre la vértebra subluxada, y únicamente sobre ella mueve la vértebra que esta desalineada ninguna otra.

Un ejercicio para hacer en casa

Un ejercicio interesante para la columna dorsal es pararse con la espalda apoyada en la pared, talones pegados al zócalo, brazos a los costados del cuerpo y palmas hacia adelante. Salir desde abajo elevando los brazos con codos extendidos, lo más pegados a la paredes sin flexionar codos y llevar por sobre la cabeza, bien arriba. Y descender hacia adelante, acompañando con respiración.

Este ejercicio se puede hacer de pie o acostado, aunque en el primero es más esfuerzo ya que se debe vencer la gravedad, ayuda notablemente a recuperar movilidad dorsal. Se recomienda hacerlo todos los días y repetir cada ejercicio 10 veces.

 

Comentarios