La historia del marplatense con diabetes que compite profesionalmente

Juan Cruz Aragone es diabético y estuvo dos semanas en coma, pero eso no le impide competir en el circuito profesional. Se aplica insulina en los partidos. Nacionalizado estadounidense, el joven de 23 años es 273 en el ranking individual.

Por Redacción

sábado 16 de marzo, 2019

Juan Cruz Aragone es un tenista marplatense que padece diabetes. A pesar de la enfermedad, de haber estado en coma y de las complicaciones que puedan generarse, se inyecta insulina durante los partidos y compite en el circuito profesional, donde actualmente es número 243 del mundo.

Nacido en 1995, Aragone entrenó desde los 5 años en el Club Náutico. Pero su paso fue breve, ya que, a los ocho, sus padres se desprendieron de su cadena de supermercado por la crisis económica y migraron a Estados Unidos. Allí se nacionalizó, se destacó y fue campeón en la Universidad de Virginia.

En el medio de todo eso, a los 16 años, debió superar una severa enfermedad que lo dejó en coma durante dos semanas. Tras el alta médica, Aragone continuó con tratamientos durante más de un año, alejado del deporte. Cuando volvió, tampoco la pasó bien, ya que tenía diversos síntomas como deshidratación, dolor de cabeza y ganas constantes de ir al baño. Fue el momento en el que le diagnosticaron diabetes.

“La diabetes me agarró por todo el estrés que había tenido en el cuerpo y reaccionó así. Por algún lado tenía que salir. No fue tan duro aceptarlo porque después de todo lo que había pasado, la diabetes no era lo peor”, contó el marplatense al periodista Sebastián Torok, del diario La Nación.

Con toda su fortaleza, continuó compitiendo y en 2017 se hizo profesional, año en el que ganó Futures, jugó Challengers y hasta compitió en el cuadro principal del US Open tras superar la ronda clasificatoria.

“Tengo un aparato que me da insulina, obvio que no puedo jugar con eso porque es pesado, es como tener un teléfono en el pantalón, entonces me lo tengo que desconectar, pero tengo otro conectado que me lee el nivel de azúcar. Entonces, entre los cambios de lado voy mirando cómo estoy y si necesito tengo una aguja, me doy una inyección de insulina y sigo. Estoy todo el tiempo monitoreando cómo estoy, lo que es incómodo porque estoy tratando de focalizarme con el partido y lidiando con eso. Los que me acompañan a los partidos tienen una aplicación que les va mostrando cómo estoy. Te causa estrés, porque en los cambios te dan apenas un minuto y también tengo que hidratarme, pensar en el partido. Y los árbitros no me ayudan mucho, no me dan un trato distinto pese a que saben que necesito la medicación. Es complicado con la ATP, porque me causaron algunos problemas”, detalló el jugador.

El tenista gasta alrededor de 500 dólares por mes en medicamentos y en sus viajes lleva una valija repleta de esos. En algunos torneos, desde la ATP le plantearon problemas porque no querían que se inyecte en televisión, aún con el riesgo que conllevaría no hacerlo para su vida si lo precisara.

“La gente me escribe. A muchos les cuesta vivir con diabetes, tienen incertidumbre y no hacen deporte porque se sienten limitados. Y yo, en lo que puedo, trato de incentivarlos”, concluyó Aragone.

FUENTE: LA NACIÓN

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