Informe UCA 2018

Pobreza: “Desde 2010, este año es el que registra peores resultados”

Así lo aseguró Juan Ignacio Bonfiglio, autor del informe multidimensional de 2018 difundido por la UCA, que reveló que más de 12,7 millones de argentinos son pobres. Además, el investigador sostuvo que, en los últimos 9 años, “en educación, no hay ninguna mejora”.

Por Redacción

lunes 25 de marzo, 2019

La Universidad Católica Argentina (UCA) difundió este domingo su último informe anual sobre pobreza multidimensional fundada en derechos económicos y sociales, que da cuenta de que 12,7 millones de argentinos son pobres. “Nuestros datos muestran que, desde el 2010, este año es el que registra los peores resultados“, aseguró su autor, Juan Ignacio Bonfiglio, en diálogo con Radio Mitre Mar del Plata. 

“Tenemos datos desde 2010. 2016 también fue un año con mucho impacto en el índice. Desciende en 2017, pero llega a los valores más elevados en 2018, que superan por 2 puntos los valores de 2010. Las mejoras que hubo desde 2010, se revierten a partir del 2014 y 2015″, ahondó el sociólogo del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

El estudio reveló que en el 2017 había un 16,7% de pobres estructurales y que en 2018 ese porcentaje creció al 18,6, mientras que los pobres no estructurales pasaron del 9,9% al 12,7 por ciento. Todo ello suma una pobreza multidimensional del 31,3% en el 2018.

El informe de este año se realizó “con una metodología distinta” a ediciones anteriores. “La pobreza multidimensional toma en cuenta los derechos sociales y económicos, y nos permite hacer un seguimiento de los temas más críticos. Son 6 dimensiones de diferentes derechos y medimos su evolución. Definimos la pobreza por ingreso y por privaciones no monetarias, es decir, no solo hay pobreza donde no hay dinero suficiente para cubrir la canasta básica sino que, también, donde tienen carencias en este sentido”, explicó.

En la actualidad, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mide oficialmente la pobreza de la Argentina a través de los ingresos corrientes de los hogares (método de Línea de Pobreza). Este tipo de medición de pobreza se basa en el supuesto de que los ingresos permiten a los hogares adquirir los bienes y servicios que necesitan para garantizar un mínimo de calidad de vida normativamente “aceptable”.

En cambio, la pobreza multidimensional que mide la UCA se basa en un esquema de variables e indicadores de 6 dimensiones de derechos sociales y económicos: alimentación y salud, servicios básicos, vivienda digna, medioambiente, accesos educativos, y empleo y seguridad social.

Hay pobreza estructural cuando se dan, en simultaneo, la pobreza por ingresos y en 3 dimensiones más. De la pobreza estructural es más difícil salir porque esas privaciones se fortalecen entre sí y complejizan el funcionamiento de los hogares”, sostuvo Bonfiglio.

Respecto al panorama general, el sociólogo mostró preocupación sobre la dificultad de revertir estos datos en lo inmediato. “Hay una cuestión estructural y una coyuntura muy compleja. Se puede revertir, pero no sé si en el corto o mediano plazo. Hay algo que no se modifica o lo hace muy lentamente”, afirmó.

“Hay pocas cosas que mejoran de forma consistente: la vivienda, los servicios básicos y, un poco, el medioambiente. En educación, no hay ninguna mejora, no hay modificaciones relevantes. Sí hay una disminución de chicos fuera de la escuela, pero tenes un rezago educativo muy grande en el nivel medio. Tampoco hay mejores sustantivas en empleo y seguridad social”, destacó sobre las variables medidas en los últimos 9 años y que atraviesan transversalmente a los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.

Estamos en un nivel similar a 2010. No vemos soluciones rápidas ni que las cosas mejoren lentamente. En 2016, empezó un proceso de desmejoramiento del empleo y la seguridad social de la mano de la precarización del empelo. No hay una mejora sustantiva y consistente en los datos”, advirtió.

Comentarios