Dieta flexible: ¿por qué es la única que funciona?

Cada vez son más los especialistas que alejan a sus pacientes de planes alimentarios restrictivos para ayudarlos a alcanzar su mejor versión.

Por Gimena Rubolino

lunes 29 de abril, 2019

La mayoría de los especialistas en nutrición han desterrado el término dieta y prefieren referirse al objetivo de perder peso como “nuevo estilo de vida” en donde no hay alimentos prohibidos ni permitidos.

Al parecer es la única manera exitosa de bajar de peso. Las dietas restrictivas han demostrado su fracaso en la mayoría de las personas que las realizan: dado que no sólo engordan más que antes al hacerlas sino que entran en un proceso de atracones alimentarios del que no pueden salir.

En este contexto, aprender a moderar las porciones y comer lo que nos gusta en forma responsable es la propuesta que marca tendencia en los especialistas en nutrición. Algunos de los referentes son la doctora Mónica Katz y hasta el reconocido Alberto Cormillot.

Soy un convencido de que eliminar determinados alimentos de nuestra dieta es contraproducente. Es muy frustrante tener que reprimir las ganas de consumir determinados alimentos”, explica Cormillot.

Para bajar de peso no hay dietas mágicas: se debe pactar un plan de alimentación saludable, hipocalórico, equilibrado y acompañarlo de actividad física en forma regular”.

Al hablar de plan, la doctora Katz sostiene que lo recomendable es guiarse por alternativas que incluyan verduras, proteínas, hidratos de carbono en su justa medida y que podemos elegir de acuerdo al momento en el que estemos: no todos los días son iguales a veces estamos más atareados que otros, o estamos ante distintas circunstancias. Por eso, la flexibilidad es importante.

Hay alimentos que en poca cantidad son buenos y en exceso aportan muchas calorías. Tal es el caso del chocolate, aceite de oliva, frutos secos, mantequilla de maní, el vino y la palta. Moderar el consumo es fundamental para lograr resultados favorables.

Adaptarse a los cambios

A la moda de obtener un cuerpo delgado a cualquier precio se le sumó el fitness. Si bien es importante realizar ejercicios de fuerza y aeróbicos para mantener un buen balance corporal, ningún extremo es saludable.

Atrás quedaron las dietas restrictivas que proponían resultados mágicos, las largas horas de aeróbicos se ofrecían como la propuesta más alentadora a la hora perder peso y la dieta de un permitido semanal.

El nuevo paradigma apunta también a reducir la grasa corporal y a desterrar el uso de la balanza para controlar el peso. El método que marca tendencia es la antropometría: herramienta utilizada para medir el índice de masa muscular, visceral y tejido adiposo.

Los especialistas manifiestan que la flexibilidad es fundamental para obtener resultados sostenibles en el tiempo. Y algo más importante: aprender a diferenciar el hambre emocional de la real.

Comentarios