Los Argentinos superan el consumo de azúcar recomendado

Un informe publicado por el Consejo Argentino sobre Seguridad de Alimentos y Nutrición revela que para reducir su ingesta hay que recurrir a los edulcorantes y cuanto antes, mejor.

Por Gimena Rubolino

jueves 2 de mayo, 2019

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para adultos y niños: de 100 calorías proporcionadas por los alimentos, los azúcares libres deberían aportar menos de diez.

"La mayor parte del consumo de azúcar proviene de las gaseosas convencionales, de cualquier sabor o marca; de las aguas saborizadas, y de las bebidas deportivas y energéticas", enfatiza Silvio Schraier, médico y expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Según la OMS, los azúcares libres son todos los monosacáridos (como la glucosa, la fructosa y la galactosa) y los disacáridos (como la sacarosa o azúcar de mesa, en bolsas, cubos o sobrecitos) que los elaboradores, cocineros o consumidores agregan a los alimentos. También se incluyen los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta.

Reemplazar el azúcar blanco por formas menos refinadas, como la rubia o morena (también llamada "mascabo") no reduce la ingesta de calorías. Todas contienen cantidades elevadas de sacarosa según un informe que, para responder las consultas del público general, elaboró el Consejo Argentino sobre Seguridad de Alimentos y Nutrición , que integra Schraier.

Entonces, cuando el deseo de lo dulce dificulta la meta de reducir el consumo de azúcares libres o para colaborar con el des acostumbramiento, los edulcorantes no calóricos son una buena alternativa, ya sea en productos light o de bajas calorías, que los combinan con menos azúcar, o cuando se usan de forma exclusiva.

¿Qué hay que considerar para elegir uno u otro?

La procedencia de un edulcorante no calórico, si es natural o artificial, nada tiene que ver con su inocuidad, por lo que no hay mejores y peores. La evaluación de riesgo está hecha para todos por igual. La aprobación de los glicósidos de esteviol duró 12 años, lo mismo que la del aspartamo o la sucralosa.

Sí es importante, a la hora de elegir, tener en cuenta para qué se usará el endulzante: “Los glicósidos de esteviol, el acesulfame K y sucralosa se pueden cocinar; en cambio, el aspartamo sirve para bebidas o infusiones porque, durante la cocción, se rompen las uniones entre los aminoácidos que lo forman, y así se pierde el sabor dulce que se busca", concluye Schraier.

Mascabo: ¿más sana?

El Consejo Argentino sobre Seguridad de Alimentos y Nutrición informa que el azúcar morena o mascabo no ofrece beneficios respecto de las formas más refinadas, rubia, blanca o extra blanca:

Los cuatro tipos de azúcar tienen un porcentaje elevado de sacarosa: del 96-98 % en la mascabo al 99,9 % en la extra blanca.

Cada 100 gramos, el azúcar mascabo aporta prácticamente las mismas calorías que el azúcar refinada (380 kilocalorías contra 387 kilocalorías).

El azúcar mascabo eleva la concentración de glucosa en la sangre, por lo que no se recomienda para personas con diabetes.

Aunque contiene algunas vitaminas del complejo B y trazas de minerales (potasio, calcio, sodio, magnesio, fósforo, selenio y hierro), se necesita consumir más azúcar de la recomendada para que el aporte de esos nutrientes, propios del jugo de la caña, sea significativo. Al ser azúcar sin refinar, hay impurezas químicas y contaminaciones microbiológicas que pueden reducir su inocuidad.

Comentarios