Pide por las redes clientes para que su papá no cierre su rotisería

Mario tiene, hace más de 50 años, un reconocido local gastronómico en la avenida Colón casi Santa Fe. "Siempre fue muy parecido Mar del Plata, pero en esta oportunidad, con el aumento a mi juicio inusitado de las tarifas, se me resintieron mucho las ventas y se me hace difícil", aseguró.

Por Redacción

viernes 31 de mayo, 2019

Mar del Plata cuenta con una cantidad considerable de negocios históricos y otros que no tienen tanta permanencia a lo largo del tiempo, pero la mayoría tiene algo en común: no puede pagar las boletas de gas y de luz a causa de los elevados montos.

Entre los ejemplos, aparece la historia de Mario, propietario de una rotisería que funciona desde hace más de 50 años en la ciudad y que corre peligro de desaparecer, ya que no logra juntar el dinero suficiente para pagar los servicios.

La situación que atraviesa su negocio es crítica y llevó a que su hija Eva pidiera a través de las redes sociales clientes para su "viejo" pueda "trabajar dignamente", como lo hizo toda su vida en su pequeña y reconocida rotisería, ubicada sobre la avenida Colón casi Santa Fe.

"Los gastos que tenemos los gastronómicos no son sólo el precio de los alimentos, que de por sí es caro, si no que tenés que agregar a eso los servicios de gas, la energía eléctrica para las heladeras, las cámaras y las luces del negocio, y otro montón de gastos que se van produciendo", explicó el propietario de la rotisería en diálogo con El Marplatense.

Con tantos años de trabajo en Mar del Plata y una cantidad considerable de experiencias vividas, Mario cuenta cómo transita su problemática económica actual: "Siempre fue muy parecido Mar del Plata, pero en esta oportunidad, con el aumento a mi juicio inusitado de las tarifas, se me resintieron mucho las ventas y se me hace difícil, es más, a veces pongo plata de mi bolsillo para mantener el negocio abierto. Nosotros pagamos por mes, no por bimestre, porque tenemos tarifa mayorista. Entre gas y energía eléctrica, andamos en el orden de los $30.000".

"Nosotros los gastronómicos prácticamente, por una cuestión de política comercial, nos está vedado aumentar cada vez que aumenta. La gastronomía no es un negocio de variación diaria de precios", agregó el comerciante.

¿Cómo resiste después de tantos años atrás de un mostrador? "A fuerza de corazón. Tengo negocio desde el año 1967, cuando era Ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena. Siempre fui minorista, nunca integré la elite del comercio, siempre fui un tipo que hizo comidas, milanesas, empanadas, y con eso me mantuve, crié a mi familia, eduqué a mis hijos y acá estoy, a fuerza de corazón".

Para intentar destrabar su situación, Mario busca precios y ofertas que mantengan a su público latente, pero principalmente que le permita juntar el dinero para afrontar los gastos básicos: "En este momento conseguí un buen precio en el pollo y lo puse a $200, un pollo entero a $200, porque de esa manera yo entiendo que me van a entrar diez clientes más y voy a poder estar un poquito mejor en flujo de caja para poder pagar todos los gastos".

Comentarios