¿Qué es el Tane?

Se entiende por este concepto al trastorno alimentario no especificado. La licenciada en nutrición Agustina Murcho, autora de los libros “Podemos comer de todo” y “Podemos querernos más” explica cuáles pueden ser los desencadenantes y la importancia de realizar un tratamiento adecuado.

Por Gimena Rubolino

jueves 13 de junio, 2019

Las personas con conductas distorsionadas de la alimentación, con síntomas similares a los de anorexia o bulimia pero que no cumplen unos de los criterios esenciales para la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, pueden ser diagnosticadas con un TANE.

El TANE es un trastorno alimentario no especificado. Muchas conductas actuales en torno a la alimentación que presenta la población forman parte de esta categoría que pueden no ser tan específicas como otros trastornos, pero que de igual modo es necesario tratar.

Al igual que todos los trastornos alimentarios, no se dan “porque sí”, sino que la persona es vulnerable a padecer trastorno, y el problema real va mucho más allá que el cuerpo y la comida, por eso siempre en este tipo de casos se necesita si o si de ayuda psicológica, además de nutricional, médica y psiquiátrica (si es necesario).

Hay ciertas conductas comunes que una persona con TANE posee y es necesario identificar. Conozcamos qué tipo de conductas se manifiestan y cuáles son sus consecuencias.

¿Qué conductas posee la persona con TANE?

  • Hay características de anorexia pero no amenorrea, además el peso está dentro de los límites normales.
  • Hay características de bulimia pero con atracones y conductas compensatorias con frecuencia más baja que en la bulimia.
  • Hay conductas compensatorias después de ingerir pequeñas cantidades de comida, como masticar y escupir, sin tragar, cantidades importantes de comida.
  • Atracones recurrentes sin compensar pero con menor frecuencia que el trastorno por atracón.
  • Miedo a la gran mayoría de alimentos.

¿Cuáles son las consecuencias clínicas?

  • Problemas dentales.
  • Mayor riesgo de infecciones.
  • Anemias.
  • Osteoporosis.
  • Hipokalemia (bajos niveles de potasio en sangre) que genera complicaciones cardiacas.
  • Alteraciones metabólicas.

Sabemos que uno de los factores de riesgo de un desarrollo de trastorno alimentario es el dietismo, es decir, el estar a dieta de forma crónica donde solo se toma en cuenta la estética y la alimentación se utiliza para cumplir con los estereotipos y no para mejorar la salud.

La licenciada agrega que las personas vulnerables a padecer un trastorno de alimentación pueden responder de diferentes maneras:

Al romper la dieta se genera descontrol alimentario y culpa, con lo cual, personas propensar a padecer un desorden, comenzará con purgas y una probable bulimia.

Al ver que dejando alimentos bajan de peso, comenzarán a sentir culpa por esos alimentos que se prohibieron; generando miedo a comer y una posible anorexia.

“Lo importante es educar y concientizar sobre una adecuada alimentación”, manifiesta la Lic. Murcho.

En contra de las dietas, sus principios se fundan en que una persona, en general, puede comer variado sin la necesidad de tener restricciones. Considera que se puede disfrutar de cada alimento, cada sabor y no sufrir en el intento. Además genera controversias y trabaja para derribar mitos y falsas creencias sobre la nutrición, cómo las dietas detox o dietas milagrosas. Educa a sus pacientes, a su audiencia, para combatir los trastornos alimenticios y que cada mujer u hombre sea feliz con su cuerpo.

La licenciada Agustina Murcho es una profesional interesada por generar conciencia en la sociedad y ayudar a las personas a lograr una relación saludable con la comida. Comparte publicaciones de interés en su instagram @nutricion.ag

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