Trabajo que se demora y otro que se dinamita

El comienzo de la temporada de langostino, con ejemplares de regular tamaño y lejos de la costa, impide pensar en reprocesarlo en Mar del Plata, donde estibadores eventuales ponen en riesgo cientos de fuentes laborales.

sábado 22 de junio, 2019

La temporada de langostino en aguas nacionales cumple los primeros 10 días. En realidad hablar de “aguas nacionales” parece toda una exageración. Más bien es una pileta muy lejos de la costa, a casi 185 millas, al norte de Puerto Madryn.

La flota se concentra en ese sector en el que predominan las capturas de ejemplares de regular tamaño en relación a años anteriores donde predominaban mejores tallas comerciales. En el resto de las 18 áreas prospectadas, en las más próximas a la costa los barcos encontraron ejemplares aún más chicos, juveniles y pre reclutas a los que le falta tiempo para crecer.

Este inicio de la zafra marca con nitidez que los científicos del INIDEP que relevaron las condiciones del recurso en noviembre y marzo pasado no estaban muy equivocados cuando advirtieron de un retardo en el proceso reproductivo y hasta una merma en los niveles de biomasa disponible.

¿Cómo impacta este acotado comienzo de temporada a cientos de millas de Mar del Plata? Los que apostaban al reproceso de langostino en tierra para revitalizar el empleo que no ha parado de evaporarse en los últimos 40 meses, la tienen un poco complicada.

Iberconsa, la empresa que firmó el acuerdo con el SOIP para sumar personal temporario en el reproceso del marisco todavía ni siquiera entregó materia prima a los efectivos con los que acordó un precio especial.

La empresa española todavía no incorporó el giro frezeer, indispensable para congelar el langostino pelado y devenado por los trabajadores.  La última noticia en la fábrica de la calle Ayolas es que buscarían un acuerdo con la empresa Mattera, que cuenta con ese equipamiento aún flamante luego de la inauguración fallida de marzo del 2012.

Vale la anécdota.  Cristina Fernández de Kirchner la inauguraría mediante una video conferencia como las que se acostumbraban en aquellos tiempos. Invertirían 10 millones de dólares para generar 200 puestos de trabajo. En la planta de Ortiz de Zárate, de punta en blanco, funcionarios de todos los colores y niveles.  Como parte de la escenografía, los  obreros del pescado vestidos de un blanco impecable.

Un temporal que azotó el conurbano cortó el contacto vía coaxil. El corte de cintas quedó para una fecha a confirmar. Los invitados disfrutaron el variado y bien regado surtido de vituallas. Al tiempo Juan Mattera falleció y  los hijos dejaron la inauguración en suspenso. Hoy sólo funcionan las cámaras frigoríficas.

Hay otros industriales esperando mejores noticias desde los puertos patagónicos. También quieren generar trabajo con el langostino pero por ahora chocan con la irregularidad de las capturas y muchos competidores por el marisco fresco que descargan los buques fresqueros locales.

“Les pagan entre 1,80 y 2 dólares el kilo, más la descarga, el hielo, sulfito… casi que no podemos competir con ese esquema, donde tenemos que sumar el costo del flete”, confiaba esta semana un industrial marplatense que está en la lista de espera.

Por ahora esa opción parece inviable. La pesquería entrega ejemplares de talla chica, con cáscara blanda que necesita un reproceso rápido antes que sumar horas y kilómetros, encajonado hasta llegar a la ciudad.

La Provincia, desde la voz de Tezanos Pinto, representante bonaerense en el Consejo Federal Pesquero, había descartado que pudieran subsidiar el flete hasta Mar del Plata. En esas reuniones preliminares al comienzo de la temporada se barajó la chance de que parte de las capturas de los fresqueros marplatenses pudiera ser comprada por industriales locales para reprocesarse en el puerto. Habrá que ver si puede tomar vistos de realidad cuando los tamaños mejoren.

Mientras el langostino no se acopla a las necesidades insatisfechas en las calles del puerto, otros se dan el lujo de espantar el poco trabajo que se genera en los muelles. En este grupo se distinguen los 85 estibadores eventuales del Centro de Contrataciones que pidieron la registración o una indemnización, todo en la misma carta documento, ante la pesquera Giorno, hoy en manos de Iberconsa, cuando se enteraron que el Api V, un congelador con 900 toneladas de pescado congelado, tenía pensado descargar en Mar del Plata.

La armadora ya había descargado semanas atrás el Api VII con una cantidad similar. El buque fue descargado sin mayores contratiempos que hacerle un lugar en los muelles. Durante dos hubo trabajo para una treintena de eventuales y más de 100 estibadores socios de cooperativas

¿Qué hizo el SUPA, el gremio que representa al sector ante el singular pedido de los eventuales? Ensayó un cuestionamiento más tibio que la candidatura de Horacio Tettamanti a la intendencia.

Carlos Mezzamico, el secretario General del gremio es también el representante de la Municipalidad en el directorio del Consorcio. El dirigente pide por subsidios para los estibadores del fresco pero permite que se dinamite en el congelado.

Para tener una idea de lo que implica descargar el Api V en el movimiento portuario local. Entre enero y mayo el puerto exportó 35 mil toneladas de distintos productos, mayormente pesqueros. A un promedio de 7 mil toneladas por mes, solo el API 5 representa más del 10%.

Representaba, para decirlo mejor. El barco no descargó ni exportó por Mar del Plata. Tampoco intervino el práctico ni el remolcador. No hubo camioneros, guincheros, personal de aduana ni de senasa. Se fue a Puerto Madryn.  Acá seguimos de brazos cruzados.

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