A fuerza de toro, una nueva página en la historia grande del fútbol marplatense

El trabajo de un grupo de jugadores, del cuerpo técnico y la dirigencia que dio sus frutos para que Alvarado ascienda. Un gran torneo a nivel futbolístico que se coronó en el Minella, una fortaleza invicta durante toda la temporada. A pesar de los nubarrones, el “Torito” es Nacional.

Por Redacción

lunes 24 de junio, 2019

Por Manuel Straccia

En esta columna se hablará de fútbol. Lo ocurrido con la decisión de San Jorge de Tucumán de abandonar el partido y el arbitraje de Franklin corresponderá a otro análisis. Difícil abstraerse, pero el camino de Alvarado para llegar a esta final estuvo marcado por grandes momentos futbolísticos y un trabajo de dos años de un cuerpo técnico que no claudicó en la idea.

Uno de los principales hitos de esta temporada fue mantenerse invicto en el estadio José María Minella. La fuerza de local y los buenos resultados de visitante hicieron que, con solidez, el equipo dirigido por Mauricio Giganti llegara hasta el pentagonal por el primer ascenso y luego triunfara en la reválida.

Uno de los grandes logros del entrenador, que renovó su contrato para dirigir también esta temporada, y la dirigencia fue la contratación de jugadores de nivel, con experiencia, algunos con pasado internacional, para ir con todo a buscar el ascenso. Rodrigo Depetris, Roberto Bochi, Emiliano López, Matías Degrá, Julián Bonetto, el regreso de Fernando Ponce, Cristian Canuhé, Darío Stefanatto… Además, renovó Matías Caro, Martín Quiles y continuó Francisco Molina. Una vez terminada la primera fase, también sumó al experimentado Diego Herner.

El certamen comenzó en aquel lejano 10 de septiembre de 2018, donde Alvarado debutó con un triunfo por 1 a 0 ante Independiente de Neuquén. Después de eso, sólo perdió un partido en la primera fase y se aseguró el primer puesto de la Zona 1 antes dos fechas antes. Luego, llegó el octogonal, donde también terminó primero, sólo perdiendo un encuentro.

En el pentagonal la historia fue distinta. Primero cayó en Córdoba con Estudiantes de Río Cuarto por 2 a 1, quien finalmente se coronaría campeón, y después empató en el Minella con San Jorge de Tucumán, su rival de este domingo. Tras la derrota con Sarmiento de Chacho como visitante, cerró la fase con un triunfo por la mínima ante Defensores de Villa Ramallo, ya con la cabeza puesta en la reválida.

La meta era clara. El primer ascenso quedó lejos, pero el “Torito” quedó con mucha ventaja para la búsqueda del segundo. Los buenos resultados le permitieron quedar por encima de todos y definir las series de local, en el escenario donde más cómodo se lo vio durante todo el torneo y no perdió ni un partido.

Primero eliminó a Sol de Mayo (1-1 y 1-0) y en la semifinal se impuso con mucha autoridad en un partidazo a Deportivo Madryn, con un 4-2 contundente tras el empate sin goles en el sur. Todo se definía con San Jorge. Un empate en cero en Tucumán fue un positivo primer paso, luego, en Mar del Plata, Alvarado jugaba mejor, llegaba, era intenso, y encontró el gol de López. Después, lo que todos sabemos.

Mauricio Giganti y todo el plantel pasaron a la historia. Ya son parte de las páginas de un fútbol marplatense cada vez más grande. Aún con mucho por mejorar en materia organizativa y deportiva, la ciudad ya cuenta con Aldosivi en Primera División, un Alvarado que consiguió ser Nacional y un Círculo Deportivo en el Federal A, que si bien es de Otamendi está afiliado a la Liga Marplatense de Fútbol y campeonó con muchos jugadores locales.

Lo de Alvarado no es casualidad. El nivel de los futbolistas era alto y la apuesta grande, para la sorpresa de los absurdos comentaristas que nunca siguieron el Federal A. El Minella fue una fortaleza, la confianza no se perdió aún con las derrotas en el Pentagonal y la fiesta esperada por años se desató con locura. Se notaba en el sentido de pertenencia, en viejas figuras trabajando por este objetivo y acompañando, en la gente, en la calle. Así lo vivió Alvarado. Así lo vivió Mar del Plata.

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