Los beneficios del agua de mar

Se sabe a ciencia cierta que contiene todos los minerales esenciales para la vida y para mantener la salud en óptimo estado. La doctora María Alejandra Rodríguez Zía explica cómo podemos aprovechar sus propiedades para tratar distintas afecciones.

Por Gimena Rubolino

viernes 2 de agosto, 2019

Bebida en determinadas dosis, rebajadas con agua dulce o al natural, puede aliviar diversas afecciones, como hipertensión, obesidad, estreñimiento, gastritis, artrosis, acné, fibromialgia y osteoporosis, entre otras.

Investigaron sobre el tema fueron las doctoras María Alejandra Rodríguez Zía y María Teresa Ilari Valentí y el licenciado Mariano Arnal Arnal, autores del libro El agua de mar, de Fundación Aquamaris.

Fuente de vida en el planeta, dicha agua salada quitó el sueño a más de uno, que ya hace varios siglos, se animó a predicar su utilidad para la cura de diversas afecciones, tanto dándose baños de mar como bebiéndola.

Especialistas afirman que esta agua salada natural es tan completa en minerales que, bebida en dosis recomendadas, puede mejorar afecciones respiratorias, gastrointestinales, de la piel y bucodentales, así como hipertensión y cardiopatías.

El agua de los océanos está compuesta está compuesta en un 96,5% de agua (H2O) y un 3,5% de minerales que, evaporado el 96,5% de H2O, devienen sales. Contiene además, cloro, sodio, magnesio, azufre, calcio, potasio, bromo, estroncio, flúor hierro, manganeso, cobre, sílice, yodo y fósforo. “El término “sal común” se aplica a la sal obtenida de las minas en la tierra y a la sal obtenida por desecación en las costas”, dice la Dra. María Teresa Ilari Valentí, una de las autoras.

Es necesario aclarar que esta sal, lavada, refinada y aditivada, no tiene nada que ver con el agua de mar cuyo sabor se debe a la combinación de todos los elementos antes mencionados, entre los que predomina por su sabor salado el ion sodio (Na), que en los océanos se encuentra disociado del cloro; son moléculas separadas.

Cómo beber el agua de mar

El aprendizaje para beber agua de mar debe hacerse poco a poco. Las formas de prepararla y beberla dependerán del fin terapéutico o nutricional que se persiga. La administración de agua de mar por vía oral puede tener estos dos formatos: isotónica o hipertónica.

Agua de mar isotónica: Es el agua de mar que tiene igual salinidad que nuestro cuerpo. Se prepara con tres partes de agua potable y una de agua de mar en un litro. Puede utilizarse como agua de beber, o añadida a los jugos naturales y a las infusiones.

Agua de mar hipertónica: Se llama hipertónica al agua que tiene un nivel o “tono” de salinidad superior al nuestro. El agua de mar hipertónica corresponde al agua de mar pura, sin diluir. Se utiliza como: Regulador del tránsito intestinal. Purgante. Digestivo. Antes de las comidas para reducir el hambre y la ansiedad. Como dentífrico o como enjuagues en la cavidad bucal. En la cocina para salar los alimentos. Para tratamientos tópicos en forma de baño o apósitos.

 

Algunas aplicaciones curativas

Afecciones gastrointestinales. Estreñimiento: En cada persona el estreñimiento tiene un desarrollo y unas manifestaciones distintas, y por consiguiente el abordaje de este problema no puede ser el mismo para todos: hay quien con dos cucharadas de agua de mar hipertónica resuelve el problema, hay quien lo resuelve incluso con agua isotónica, y hay quien necesita el medio litro de agua hipertónica de una vez. A algunas personas les funciona beberla por la mañana y a otras les funciona mejor beberla por la noche, para evacuar por la mañana.  Preparación y dosificación: Hay que probar primero con agua isotónica bebida en gran cantidad (de uno a 3 vasos). Dar tiempo a los intestinos para que reaccionen. Si no reaccionan, pasar directamente al agua hipertónica. Probar primero con un vaso. Y si no funciona, ir a los dos vasos.

Gastritis, úlcera péptica, dispepsia, ardor de estómago, reflujo gastrointestinal, pirosis. Siendo todas ellas manifestaciones de acidez del sistema digestivo, la forma de combatir estos problemas es mediante la alcalinización por medio del agua de mar, que tiene un pH en torno a 8. Preparación y dosificación: Preparar un envase de un litro de agua isotónica (250 cc de agua de mar hipertónica y 750 cc de agua dulce). Ir bebiendo durante todo el día a demanda del paladar. Si no fuese eficaz el agua isotónica, recurrir a la hipertónica (nunca más de 500 cc al día), bebiéndola a pequeños tragos para mantener impregnadas el mayor tiempo posible las zonas afectadas. Para ardor de estómago y digestiones difíciles, es muy eficaz tomar uno o dos vasitos de agua de mar después de las comidas. Actúa igual que las bebidas digestivas, pero con la ventaja de que además de resolver el problema momentáneo, ayudan a recomponer el sistema digestivo

Acné. Preparar agua de mar hipertónica bien caliente pero que la resista el codo (40°C). Aplicar con un algodón en cada forúnculo, procurando mantener esa zona caliente durante unos minutos, para que penetre el agua y llegue a las bacterias. Cuanto más tiempo esté aplicada el agua de mar caliente a los forúnculos, tanto más eficaz será el tratamiento. Persistir en el tratamiento hasta que se resuelva el problema.

Aftas bucales y caries dental. En la especialidad odontológica, el agua de mar es un auxiliar tan efectivo como las mejores pastas dentales y los mejores colutorios. Como prevención es suficiente lavarse los dientes con agua de mar hipertónica después de cada comida, y realizar enjuagues bucales también con agua de mar sin rebajar. En caso de crisis (piorrea, gingivitis, inflamaciones, aftas e infecciones), el recurso es el enjuague oral con agua de mar hipertónica, repetido a lo largo del día tantas veces como sea necesario.

Para combatir la obesidad

Todo apunta, y cada vez con más determinación, a que la ingesta de agua de mar en las formas que mejor acepta y agradece nuestro paladar, puede ser una de las más potentes herramientas que nos ayuden a luchar contra la obesidad y contra la hipertensión y la diabetes que la acompañan”, afirma la Dra María Alejandra Rodríguez Zía en el libro de Fundación Aquamaris. La médica indica que para bajar de peso, a la ingesta de agua de mar isotonizada (una parte de agua de mar, más 3 de agua dulce) como agua de beber más su uso en la cocina, el paciente obeso debe cambiar su dieta a una que contenga frutos secos, yema de huevo y pescados grasosos como caballa, salmón o trucha,  además de semillas de lino, sésamo, chía o inca inchi, hortalizas y frutas, en especial frutos rojos. Y abandonar totalmente el consumo de sal de mesa. “Esta alimentación nos proveerá suficientemente de minerales, que afianzaremos con el consumo de agua de mar. Con esto está completo lo que el cuerpo necesita. Sólo falta añadir como suplemento el omega 3”, finaliza la doctora Zía.

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