Alertan sobre los factores que más enferman a los argentinos

El estrés y la angustia por no llegar a fin de mes pueden desencadenar problemas de salud. Además, un estudio de trabajo social reveló que una actitud optimista es fundamental para tener un buen descanso y equilibrio personal.

Por Gimena Rubolino

viernes 16 de agosto, 2019

Profesionales de la salud de distintas ramas alertan sobre los efectos negativos que causa el entorno sobre el organismo. “Hoy el factor clave que enferma a los ciudadanos es la incertidumbre económica”. Así lo aseguró el doctor Marcelo Suárez, autor del libro No me enfermo más.

Para el especialista en Medicina interna y Conductas Saludables, “registramos un crecimiento exponencial en consultorio de ataques de pánico producto de una coyuntura hostil tanto en lo social como en lo político y económico. Literalmente no llegar a fin de mes o no poder pagar la cuota de un crédito enferma a la gente. No es una metáfora. Tenemos muchos más casos de estrés a causa de la incertidumbre económica y la falta de proyección a largo plazo“.

Los hospitales públicos colapsan de pacientes sanos que enferman como consecuencia de la inflación, la inseguridad jurídica o el temor latente a perder el trabajo”.

Aclaró que “no solamente las consecuencias son trastornos psicólogicos. También se ha incrementado en los últimos años los problemas cardiovasculares”. 

Vivir bajo tensión permanente genera un peso que excede lo que cada uno puede sostener sobre su espalda. Eso desemboca en estrés, una especie de locura química que termina alterando el equilibrio del organismo“, explicó.

La gente muere más por estas patologías que, por ejemplo, por accidentes de tránsito”.

Optimismo: clave para tener una mejor calidad de vida

Las personas que son más optimistas tienden a dormir mejor, encontró un estudio de adultos jóvenes y de mediana edad.

Más de 3.500 personas de entre 32 y 51 años fueron incluidas en la muestra del estudio. Los participantes incluyeron personas en Birmingham, Alabama; Oakland, California; Chicago y Minneapolis.

La investigación fue dirigida por Rosalba Hernández, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois.

“Los resultados de este estudio revelaron asociaciones significativas entre el optimismo y diversas características del sueño autoinformado después de ajustar una amplia gama de variables, incluidas las características sociodemográficas, las condiciones de salud y los síntomas depresivos“, dijo Hernández.

Los niveles de optimismo de los participantes se midieron utilizando una encuesta de 10 ítems, que les pidió que calificaran en una escala de cinco puntos cuánto estaban de acuerdo con afirmaciones positivas como “Siempre soy optimista sobre mi futuro” y con oraciones redactadas negativamente como “Apenas espero que las cosas salgan a mi manera”.

Los puntajes en la encuesta variaron de seis (menos optimista) a 30 (más optimista).

Los participantes informaron sobre su sueño dos veces, con cinco años de diferencia, calificando la calidad y duración del sueño durante el mes anterior. La encuesta también evaluó sus síntomas de insomnio, dificultad para conciliar el sueño y la cantidad de horas de sueño real que obtuvieron cada noche.

Un subconjunto de los participantes formó parte de un estudio de sueño auxiliar con sede en Chicago y usó monitores de actividad durante tres días consecutivos, incluyendo dos noches entre semana y una noche de fin de semana. Los participantes usaron los monitores en dos ocasiones con un año de diferencia.

Los monitores recopilaron datos sobre la duración de su sueño, el porcentaje de tiempo dormido y la inquietud mientras duerme.

Hernández y sus coautores encontraron que con cada aumento de la desviación estándar, la distancia típica entre los puntos de datos, en el puntaje de optimismo de los participantes tenían 78% más de probabilidades de informar una muy buena calidad del sueño.

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