Denuncian públicamente la inaccesibilidad y el deterioro del José María Minella

Un joven marplatense se manifestó indignado por cómo se encuentra el estadio Mundialista de nuestra ciudad tras sufrir inconveniente al acompañar a un amigo suyo con discapacidad motriz el último fin de semana.

Por Redacción

miércoles 21 de agosto, 2019

A simple vista se pueden ver las falencias estructurales que hay en el José María Minella. Por falta de mantenimiento o de recursos, la realidad es que no está en las condiciones que debería, siendo la sede de los equipos más importantes de la ciudad que se miden en la Superliga y Primera Nacional de fútbol.

Y en ocasión del partido de Alvarado, el último domingo en el debut en la categoría, dos jóvenes marplatenses se dirigieron hasta el estadio Mundialista. Y se encontraron con muchos inconvenientes para el acceso a las tribunas, ya que uno de ellos es discapacitado. Se trata de Federico Espinosa, periodista deportivo, que lleva a todos lados a su amigo Juan Bautista Ricci.

En una red social, Espinosa detalla lo acontecido y deja de manifiesto su bronca e indignación al comentar que “hace más de 3 años que el ascensor no funciona; 3 años como mínimo. Juan está en silla de ruedas y para ingresar al sector que le corresponde necesita del ascensor, o mismo para llegar a realizar una nota, que digamos sea de paso, su sueño es ser periodista y por lo cual se acredita a todos los eventos deportivos de la ciudad”. Y agrega, con algunos improperios, que “se trata de arreglar un ascensor en un lugar y un escenario en donde en el verano juegan equipos de Primera y los más importantes del país, por si no les interesa arreglarlo para la gente de Mar del Plata”.

“Tengo que escuchar que hablen de una Mar del Plata inclusiva, o Mar del Plata para todos, y ellos se cagan en todos, no les importa lo que sufre una persona con discapacidad, y tengo millones de cosas para decir, no solamente del ascensor”, continúa el escrito y detalla: “No les pido que arreglen el techo del estadio, que se cae a pedazos, o las torres de luminarias por seguridad, que seguramente cuesta muchísima plata, pido que arreglen un ascensor de mierda que hace 3 años no funciona”.

Por último, Espinosa expresó que “no me interesa recibir una respuesta con formato promesa de campaña, quiero una acción, algo que sea real, y que dejen de perder tiempo. No pienso bancarme más la discriminación que recibe, en este caso mi amigo Juani, por parte del Municipio”.

Una especie de carta abierta, sin formalismos. Un pedido a gritos de un ciudadano común, en algo que a simple vista aparece como sencillo de solucionar. Una carta, una expresión, un deseo de un muchacho que simplemente quiere ayudar a un amigo, y con ello a quienes padecen similares discapacidades.

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