Otro déficit: Argentina, líder en la región por embarazo adolescente no intencional

Una vieja ausencia (ESI), un nuevo plan (ENIA) y otra deuda con los derechos humanos. Los ministerios de Educación y Desarrollo Social, ahora impulsan un programa para que los estudiantes más vulnerables tengan garantizado el acceso a la Educación Sexual Integral. Mientras tanto, una sociedad dividida, sigue buscando libertad, respeto y justicia.

Por Redacción

sábado 31 de agosto, 2019

Por Lucía Falchini

En el marco de la semana de la ESI que se desarrolló del 26 al 30 de agosto en todas las escuelas de la Provincia de Buenos Aires, aparece otro programa impulsado por el Estado, y que es el menos conocido: el plan ENIA.

El Programa Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente o ENIA, se incluye desde 2017 dentro del Programa Nacional de ESI, donde los ministerios de Salud y Desarrollo Social y Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, trabajan para garantizar los derechos de los adolescentes.

Según lo que expresan ministerios, los objetivo del ENIA consisten en reducir el riesgo de embarazo no intencional en adolescentes, promoviendo, por un lado, decisiones libes e informadas con consejerías en salud sexual y reproductiva, asesoría en salud integral en escuelas y comunidad, y educación sexual integral. Además prevé el acceso efectivo a métodos anticonceptivos con énfasis en los de larga duración y un abordaje del abuso sexual con lineamientos intersectoriales.

Argentina, líder en la región por embarazo adolescente no intencional 

 

Este programa nacional viene a colación de datos alarmantes arrojados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) donde Latinoamérica y el Caribe es la segunda región del mundo que tiene mayor tasa de nacimientos de madres adolescentes.

Tanto Argentina como Perú, son los países peores posicionados en la tasa de fecundidad adolescente. La estadística dice que por cada mil “niñas” de entre 15 y 19 años, es 65. En Chile es 41, en Brasil 62 y en Uruguay 51.

En el país, 109.000 adolescentes y 3.000 niñas menores de 15 años, tienen un hijo o hija cada año, lo cual representa el 15% de los nacimientos anuales. Según el FPNU, el 69% de esas mujeres adolescentes argentinas no planearon su embarazo. Además, 6 de cada 10 chicas que quedaron embarazadas abandonan la escuela y solo un menor porcentaje vuelve a la escuela un año después.

Asimismo, y de acuerdo a los datos que difundieron los ministerios, 7 de cada 10 embarazos en adolescentes de entre 15 y 19 años no son intencionales. Y 8 de cada 10 embarazos de niñas menores de 15 años no son intencionales, la mayoría es consecuencia de situaciones de abuso sexual y violación.

Con información alarmante, y sabiendo que Argentina queda posicionada como la peor en la región, el Estado intenta trabajar desde la prevención. Con la ESI, sancionada en 2006 pero todavía rodeada de polémicas para su cumplimentación, el ENIA plantea el problema del embarazo no intencional adolescente, porque considera que afecta principalmente a “la salud, el bienestar y las oportunidades de trabajo, estudio y desarrollo personal, como así también profundiza las desigualdades de género”.

Además agrega que en las niñas menores de 15 años, “puede significar grandes riesgos para su salud, y si se produce por un abuso sexual o violación, afecta gravemente la integridad física y psicológica”.

La incidencia del embarazo no intencional en la adolescencia es notoriamente superior en las provincias del norte del país: los jóvenes más vulneradas se encuentra en Formosa, que encabeza el listado con el 23,62%, Chaco con 23,60%, Misiones 23,3% y Salta con 22,3%.

Otra deuda con la ESI

 

Como se mencionó con anterioridad, en 2006 la ESI fue sancionada y en 2008 se delimitaron los lineamientos curriculares para su implementación en todas las escuelas de Argentina.

Sin embargo, y a pesar de que los lineamientos fueron consensuados con científicos, profesionales de la salud, movimientos feministas y hasta sectores religiosos, entre otros, desde entonces entra en cortocircuito el cumplimiento efectivo de la ley.

Además de predicar una educación en valores y respeto por la diversidad, la ESI también informa y enseña sobre el cuidado del cuerpo. Pero puesta en contraste con los datos arrojados tanto por los ministerios nacionales como por la FPNU, la ley de educación sexual está en deuda. La gran mayoría de los embarazos adolescentes ocurre porque los chicos desconocen cómo funciona su propio cuerpo, o por haber escuchado mitos falsos sobre la sexualidad y las formas de cuidarse.

Dora Barrancos, socióloga, historiadora, ex integrante del directorio del CONICET, feminista argentina y ahora candidata a senadora porteña por el Frente de Todos, estuvo este viernes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata brindando la conferencia de cierre de la “Primera Jornada de Estudiantes por la ESI”.

En su discurso, Barrancos puso en debate las reglas de la ESI y destacó que principalmente se pone en juego la visión de “respetarse y respetar”. La ESI viene a hacer una “transformación en las mentalidades” y  debe “contener la libertad y  desautorizar la idea de que un cuerpo pueda ser patrimonio de un usufructo”.

Las consecuencias del alto número de embarazos no planeados en la adolescencia, son tema de ESI y de la ausencia. Por ejemplo, los jóvenes aumentan su riesgo de exposición a un aborto, inseguro. Pero va más allá. Todos tenemos derecho (también los adolescentes) de vivir la sexualidad consentida e informada, alejada de mitos, violencia o acoso, porque sencillamente permitirá el libre desarrollo de la persona y su goce.

La referente feminista reflexionó y expresó que algún día conseguiremos “tanta libertad y respeto que no tendremos más necesidad de ESI. Algún día nos haremos cargo de que la condición humana merece la libertad y para eso, necesitamos de la justicia sexual”.

Hoy, la sociedad humana se pone “patas para arriba” por la “intimidad y la injusticia”. Y de eso debe tratarse todo, ¿no?: justicia social, educación,  derechos personalísimos, reconocidos y amparados por nosotros, el Estado.

Comentarios