INFORME ESPECIAL: SURF ADAPTADO

De la ciudad al mundo: cambiar la vida por medio del mar

Todo empieza con una ola, una tabla, una intención. Lucas Rubiño es profesor en una escuela gratuita de surf adaptado, ejemplar no solo a nivel local sino en todo el país. Próximamente, junto con otros representantes marplatenses, participará del mundial que se llevará a cabo en California, Estados Unidos. Mientras tanto, fomenta el deporte como forma de realización personal. La historia.

Por Redacción

sábado 14 de septiembre, 2019

Por Stephanie Barrientos

Fotos: Diego Izquierdo

Todo empieza con una ola, una tabla, una intención. El cielo celeste, el viento a favor, la valentía necesaria para hacer algo nuevo, para enfrentarse a la inmensidad del mar.

El surf siempre es uno de los deportes más populares en las ciudades costeras. Durante un tiempo, se pensó que estaba limitado para aquellos que pudieran costear una tabla y su mantenimiento, más el traje de neopreno y las lecciones. También se pensaba que era necesario tener ciertas aptitudes físicas. Sin embargo, en Mar del Plata se encontró la manera de modificarlo, de cambiarlo, de ampliarlo a todos aquellos que quieran realizarlo, que quieran disfrutar del mar, que quieran acceder a uno de los atractivos naturales que la ciudad ofrece.

Mar del Plata es uno de los pocos lugares que, desde hace más de diez años, brinda clases gratuitas de surf a jóvenes con capacidades diferentes, ya sean físicas o mentales. La escuela “Mar del surf” comenzó, como cuenta Lucas Rubiño, su fundador, por una necesidad. No había ningún otro lugar que recibiera a estudiantes con discapacidades.

La iniciativa creció tanto que, tan solo este verano, se dieron 800 clases a personas de todo el país. De hecho, el año pasado la ciudad recibió a surfistas de distintos países para el 1° Campeonato Sudamericano de Surf Adaptado. Rubiño participó dando charlas y demostraciones. Sus alumnos fueron los protagonistas. De la misma forma, el surfista formó parte del cuerpo de asistentes en el Mundial de Surf Adaptado que se llevó a cabo en La Jolla, California. Los atletas fueron Matías Arendt, Luciano Cruz Llosa, Sebastián Ruíz Díaz, Pablo Martínez y Georgina Mellattini. Los cuatro primeros son marplatenses.

Como una ola, va y viene. Lucas no sabe cuántos alumnos tiene, porque van variando. Cada vez se suman más y más y la escuela, que se mantiene a sí misma por medio de sponsors propios y la solidaridad de la gente. “La escuela da clases a cualquiera que se acerque, sin límite de edad ni de patología, ni de discapacidad”, explica.

Todos son bienvenidos. La llegada de los nuevos trae no solo el entusiasmo y el miedo a probar algo nuevo, sino también el desafío de buscar una forma de realizar el deporte. “Buscamos la tabla y la preparamos para que pueda practicar el deporte de forma segura y que se divierta”, sigue Rubiño.

Hay distintas formas de surfear:  acostado, arrodillado o de pie. Cada forma requiere una tabla especialmente adaptada. Hay sillas de ruedas posturales para personas lesionadas en la médula o comprometidas desde lo motriz. La silla le brinda seguridad, sostén por medio de un arnés y acomoda la postura del cuello. La mayoría de las personas pueden surfear sentadas sin ningún problema.

En el caso de que la persona pueda y quiera surfear parada, el equipo de la escuela consiguió un andador hecho de de PVC que se coloca en la tabla. Sirve para aquellos con discapacidad motriz intermedia, con alguna amputación o con secuelas de ACV. Las personas con discapacidad visual o intelectual sólo necesitan una tabla un poco más ancha, para darles más estabilidad.

También buscan distintas condiciones del mar para cada persona. Desde las playas más chicas para los principiantes, hasta las grandes olas para aquellos que entrenan para competir. Cada persona es un mundo. “Nos tenemos que mover para que cada persona explote su potencial, para que cada se divierta de forma segura”, dice.

“Para que se diviertan de forma segura”, repite Lucas después de cada explicación. Él sabe que el mar conlleva sus riesgos, pero que también trae sus virtudes. “Poder realizar este deporte les cambia la vida, sin duda”, asegura.

Se les nota en la cara. Las sonrisas, la confianza, la autoestima, todo se les nota en su expresión facial.  “En el mar no hay barreras”, expresa Rubiño, quien agrega: “Toda actividad deportiva les brinda libertad, les brinda seguridad,les brinda la posibilidad de aprovechar todo ese potencial que ellos tienen”.

De cierta forma, todo lo que el deporte les brinda, ellos lo devuelven. “Me enseñan un montón de cosas, como levantar el humor más allá de lo que pase o haya pasado, porque mis alumnos vienen siempre contentos y le meten lo mejor para progresar, para sentirse mejor y para contagiar lo bueno”, comenta.

Desde hacer nuevos amigos, hasta conseguir un trabajo, todo se vuelve posible a partir de la emoción y la confianza que el deporte les da. “El surf no tiene barrera arquitectónica, no se limita con nada y todo lo que puede dar son cosas maravillosas, por eso invito a la gente a que se anime“, dice, y agrega: “Hoy es un buen momento para cambiar su vida”.

Mar del Plata llegó lejos. En octubre, hay un campeonato de surf adaptado en Chile. En noviembre, Playa Grande recibirá el campeonato sudamericano y, para finalizar el año, el gran evento: el mundial de surf adaptado en La Jolla, California.

Por esa razón, desde “Mardelsurf” invitaron a la población a colaborar como puedan. “Es importante donar, porque la escuela es gratuita y ese es el único aporte que tenemos”, comentó el instructor.

Los interesados en colaborar pueden comunicarse al (223)600-0892 o visitar el instagram “escuelamardelsurf” o su página de facebook. Actualmente, venden bonos a $100 y aceptan donaciones para poder seguir realizando sus actividades y para cumplir el sueño de llegar a Estados Unidos.

Tal vez hoy sea un buen momento para ayudar a cambiar una vida.

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