A pesar de haber florecido, busca sus raíces

Guillermo Reboredo tiene 34 años y desde los 4 sabe que es adoptado en forma irregular. Hoy luego de atravesar distintos momentos emocionales al respecto, con una familia formada y habiendo madurado en varios aspectos de su vida, decidió ir en busca de su origen y a la posibilidad de conocer a familiares biológicos.

Por Redacción

jueves 19 de septiembre, 2019

Por Germán Ronchi

Guillermo Reboredo tiene 34 años y vive en Mar del Plata, ciudad en la que fue adoptado irregularmente. Desde los 4 años, lo sabe. Atravesó la vergüenza, la bronca, el temor y la culpa, hasta que resolvió ir en busca de sus raíces. Desde las redes sociales hasta la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, pasando incluso hasta por una Vidente. Esto último fortaleció su ímpetu de búsqueda.

Supuestamente nació el 27 de octubre de 1984, anotado en el registro el 15 de noviembre de ese mismo año, con un trámite facilitado por el Dr. Gruse. No sabe en qué clínica y en qué ciudad. El único dato de su madre adoptiva es que lo fueron a buscar a un consultorio de calle Jujuy casi Luro de la partera Alegría Rodríguez de Gulminelli, el día 29 de octubre y aún tenía cordón umbilical, que se le cayó al día siguiente.

Guillermo no está detrás de esta clínica, no persigue a los Gulminelli. “Ese no es mi partido”, le confiesa a El Marplatense. Lo que quiere es encontrar una respuesta a la historia que desconoce. Ni más ni menos, que sus raíces, familiares o hermanos biológicos que también pueden estar buscándolo.

“Desde los 4 años sé que soy adoptado y de grande comencé a sospechar que esa adopción había sido irregular porque tenía una fecha en mi DNI y otra en la partida de nacimiento”, inicia el relato Guillermo a El Marplatense. “Mi vieja (Ana María Altabe) me contó que había sido adoptado en una clínica en Mar del Plata. Con el correr de los años fui atravesando diversas sensaciones. Al principio me daba vergüenza, después tenía hasta bronca porque me sentía abandonado, después lo ignoré. Y creo que el momento de ser padre me movilizó para buscar por mi y por esa posible madre que no me tuvo o que me dio en adopción, o que le robaron un hijo, o le dijeron que había muerto al nacer. Hay tantas hipótesis. Empecé a escuchar todo eso y las cuestiones referidas a los desaparecidos, Abuelas, me moviliza. También mi fecha de nacimiento está muy al borde de lo que fue la Dictadura Militar, entonces empecé a sospechar”.

– ¿Por dónde empezaste la búsqueda?

– Te toque o no, todos queremos saber nuestra identidad. Pensando en ¿qué paso? Y hace unos meses empecé la búsqueda. No lo había hecho antes por culpa, por la hermosa relación que tengo con mi vieja, a la cual le debo todo lo que soy. Lo hablamos y me dijo que sabía que esto iba a llegar en algún momento. Y me apoyó, incluso me dio mi partida de nacimiento, la clínica en la que me anotaron, el médico que firmó el acta y ahí me pintó la de “Inspector Gadget” y salir a buscar a los Gulminelli, que eran los que hacían los abortos y hasta terminé hablando con los nietos de la partera, pero por ahí no llegué a ningún lado.

– Ahí las redes empezaron a ser una opción…

– Contacté a la gente de Estoy Buscándote (Facebook) y me orientaron un poco e hice la difusión de mi caso en redes. Por otro lado, me anoté en una página (Nuestra Primera Página) que da soporte para hacerte un ADN (Family Tree), que tiene un banco genético mundial, me lo hice, llegaron los resultados, pero no había nadie buscándome. Y en redes no pasaba nada.

– No bajaste los brazos

– Esto es creer o reventar. Un día vino un amigo y me dio la idea de ir a consultar a una Vidente o como se le llame. Fui, me hace tomar café, me lee la borra y me tiró las cartas, contándome una historia con datos muy precisos de mi pasado, mi presente y futuro. En un comentario de mi difusión en Facebook, me dijeron que habían escuchado una historia similar a la mía, de un pibe que buscaba a un hermano, que era hijo de una mujer que tuvo varios con hombres diferentes y él se quedó con el padre. Entonces retomé ese comentario y até cabos. La mujer que fui a ver me dijo que (todo en potencial, claramente) soy el más grande de cuatro hermanos, de los cuales dos saben de mi existencia y mi hermana más chica que vive con ella no, y que son minas que están metidas en la droga y el alcohol.

“Tengo dos versiones. La de ´los papeles´ por así decirlo, que es chamuyo porque me hicieron un acta como que nací en mi casa y constaté que no fue así. Y esta que te cuento”, confiesa y continúa “procesé todo esto y no sabía qué hacer. Entonces, medio con vergüenza, me vuelvo a contactar con la gente de Estoy Buscándote y le cuento esta historia, y me apoyaron a la búsqueda de este hermano que supuestamente también me estaba buscando. La Vidente llegó a decirme que se llama Martín o Marcos, que es más joven que yo y que busque por ahí, que antes de fin de año lo voy a encontrar”.

– Y en ese plan estás, pero ¿con qué objetivo?

– Encontrar a un familiar, saber mi identidad y cerrar ese capítulo de mi historia que no la sé. Saber quiénes fueron mis viejos, por más ´bardo´ que hayan sido. Y si hay un hermano, mejor. Me encantaría tener un hermano, lo cual es posible teniendo en cuenta lo de la Vidente y ese comentario de Facebook que me puso en alerta. Creo que es el momento de mi vida en el cual me puedo dar lugar a esta búsqueda. Estar sólido, con mi mujer, mis hijos (Roma y Galo), me lo permite. Quizás en otro momento, con bronca o despecho, me hubiera generado una inestabilidad emocional encontrar a la “mina que me abandonó”.

LA CLÍNICA DONDE TODO COMENZÓ

– ¿Cómo llega Ana María al lugar de adopción?

– Su primo conocía esta clínica porque perdió un hijo por leucemia y terminaron adoptando ahí por un conocido. Un año y medio antes, mi vieja tenía un hijo que murió de cáncer con 19 años, entonces se anotaron con Elio (su padre) para adoptar, y terminan dando con esta clínica en medio de la desesperación por esa pérdida.

– Iniciaron los trámites legales, pero fue más rápida esta solución que le ofrecían…

– Claro, pero había algo pesado ahí. Le pedían plata para todo a mi vieja, que quiso saber quién supuestamente me daba en adopción, y le negaron cualquier tipo de información. Incluso llegué a ir a Abuelas para entender cómo ese lugar seguía funcionando y me contaron que hay una causa abierta para investigar y no pasa nada.

– ¿Descartas por completo que esto te lleve a encontrar tus “raíces”?

– En ese lugar, por gente que me escribió en las redes, me enteré que se entregaban niños para dar en adopción, que vendían a los pibes. Un “point” muy pesado. Y estuve un mes metido con estos datos, medio obsesionado, hasta que frené porque no era mi partido, el mío era y es buscar mi identidad.

– El primo de tu madre adoptiva, también tuvo un hijo a través de esta clínica.

– Sí y esa es otra cuestión que inspiró. De todas maneras es una historia diferente a la mía. Aunque no puedo descartar ser hijo de desaparecidos, pero por el año, no entro en el protocolo de Abuelas.

– ¿Tenés la esperanza de encontrar a alguien directo biológicamente?

– Sí. Por eso conté mi historia en las redes sociales y es muy compartida. Que siga rodando, quizás aparezca. Y si alguien me busca, ya está mi ADN en la base de datos.

Hola soy Guillermo tengo 34 años, estoy buscando mi identidad y tengo esta posible historia a confirmar. Supuestamente…

Publicado por Guille Reboredo en Miércoles, 18 de septiembre de 2019

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