Miguel Monforte: la costumbre de cuidar lo que se relata

Desde Mar del Plata, el realizador audiovisual cuenta historias que son parte de la identidad nacional, desde la resiliencia, el recuerdo y el ojo fílmico.

Por Redacción

domingo 22 de septiembre, 2019

El realizador audiovisual, Miguel Monforte, nació en Mar del Plata y aquí es donde desarrolla la mayoría de sus proyectos. Desde joven, se vio involucrado en el mundo artístico y cuando conoció el cine clásico y de autor, entendió que eso era lo que quería para su vida.

Monforte dialogó con Gustavo Balboa, para el segmento “La Butaca” que se emite en Hoy es Mejor, por Radio Mitre Mar del Plata, y relató sus comienzos en el mundo audiovisual.

Su vida tiene un comienzo cinematográfico. A los 16 años y cuando estaba terminando el secundario, su tío Oscar trabajaba en el Teatro Auditorium. “Me dijo: mirá que se acerca la temporada y vamos a necesitar gente. Me gustaría que te vayas acercando un poco al teatro porque es una buena oportunidad laboral”, recordó Monforte.

Año 1984, a los 17 años empezó a trabajar allí para hacer horas extras. En el mismo lugar, hacían proyecciones de cine de películas que habían sido prohibidas durante la dictadura. “Quedé fascinado”, confesó Miguel, quien también contó que una vez terminada las proyecciones se formaban debates intensos con alto contenido.

-¿Llegaste al lugar justo en el momento justo? porque se empezaron a multiplicar las maneras de ver cine clásico y de autor porque el mismo momento lo propiciaba

Eso era lo que me llamaba la atención. Había un mundo distinto del cine comercial cuando uno iba al Don Bosco. Terminé el secundario y fue un impulso averiguar si había algún lugar dónde estudiar. En ese momento recién abría la ENERC pero era en Buenos Aires, entonces esperé un año en Mar del Plata e hice un curso. Posteriormente tuve la oportunidad de hacer muchos talleres, seminarios, cursos y me vino la costumbre de cuidar lo que uno relata porque el material era muy caro.

Tras la necesidad de muchos marplatenses en ese momento, comenzaron las reuniones en cine clubs para estudiar, formarse y crear proyectos. “Esa formación me forzó a estar en el carril que estoy”, detalló. A Miguel no le gusta hacer un cine que le haga perder la cabeza a la gente en la cuestión de efectos, sino que se cuestiona qué puede encontrar como contenido para que la gente, una vez que afuera de la sala, haya aprendido algo.

-Indudablemente te pone en consonancia con experiencias profundas que te llevó a vincularte muy fuerte con la causa Malvinas

Si hablamos de la génesis, cuando era joven hacía atletismo y ahí tenia un compañero que era Enrique Cabral que había estado en Malvinas.  Yo quería hacer un retrato de ellos pero a la distancia era muy peligroso. Estábamos en plena desmalvinización y que los soldados hablen estaba vedado. Pero ese fue mi primer acercamiento.

En 1993 lanzó “Malvinas: historias de la historia”, junto con Oscar Álvarez, que le dio lugar a otros trabajos, hasta 2014 cuando estrenó “Héroe Corriente” con el protagonismo de Julio Aro a quien conoció en los primeros años de haberse involucrado con Malvinas.

-¿Cómo fue la experiencia de “Héroe Corriente” junto a Julio Aro, la Fundación No me Olvides y la enorme tarea de la Cruz Roja?

Si bien estrenamos en 2014, en 2012 cuando arrancamos con el proyecto en la Fundación No me Olvides, nos preocupaba muchísimo que todo esto estábamos llevado adelante. Se me ocurrió hacer un documental que registre que lo que estábamos haciendo no tenía ningún fin que no sea el humanitario. Viajé a Corrientes y encontré a los protagonistas del documental, junto con Julio. Entonces nació la necesidad de empezar a hablar de la madres de Malvinas desde otro lado del sufrimiento de la posguerra y lo que significaba la palabra resiliencia para los que pudieron atravesar la melancolía.

“Héroe Corriente” fue entregada por el propio Julio Aro al Papa Francisco y es la primera producción de largometraje emitida por un canal de aire local. Asimismo el trabajo vino acompañado por una guía para ser utilizado por alumnos de secundaria de todo el país y tuvo más de 200 exhibiciones. Hoy se lo puede ver a través de Incaa Play. 

¿Es posible que esa malvinización que vive la argentina hace unos años haya hecho que el documental sea especial y una sinergia entre estas cuestiones?

El éxito tiene que ver con que se acerquen al documental y queden impactados emocionalmente, es lo que a uno lo conmociona. Tiene que ver con un proceso histórico que cambió sus paradigmas y también nos hace contar con los veteranos de guerra de un modo distinto, hablando de cómo se trasciende y cómo nos siguen dando un mensaje de esperanza. 

Este año, estrenó el documental “El camino del padre Varetto” sobre el sacerdote de origen italiano, discípulo de Don Orione, que se afincó en Mar del Plata a mediados de los años 40 y desarrolló una intensa y variada actividad docente, social y comunitaria teniendo el bien de niños y jóvenes como su principal objetivo.

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