Día Mundial de la Obesidad

La doctora María Alejandra Rodríguez Zía Médica Clínica especialista en Endocrinología nos explica que hay detrás de esta enfermedad.

Por Gimena Rubolino

viernes 11 de octubre, 2019

La pandemia de la obesidad sigue creciendo con métodos que no están generando, desde hace 50 años, ninguna solución definitiva. Estas personas deben de pagar toda su vida por una enfermedad crónica, realizando tratamientos que no sirven.

Hoy la comida, al igual que la expansión de los psicofármacos, genera adictos.

¿Qué sucede? ¿Los médicos están siendo mal informados? ¿O son manipulados por la industria farmacéutica y no ven el verdadero origen del problema?

Es posible salir del “mercado” de la obesidad, sabiendo detectar el engaño en los tratamientos y en los productos de consumo.

Entre la especulación y el engaño

La obesidad es un serio problema, que es objeto de especulación, negocio y engaño. Si bien es lógico que esta enfermedad mueva una gran cantidad de dinero, sobre todo por los gastos en los que incurre el sistema sanitario para paliar sus efectos, el inconveniente es que una parte importante de este dinero se dirige a negocios fraudulentos, o al menos, dudosos. Además del gasto económico que producen, pueden suponer daños para la salud de quien los prueba.

Un gran número de personas obesas o con sobrepeso intentan ponerle fin a su situación, ya sea por temas de salud, estéticos, de autoestima, o una mezcla de ellos. Esto es fomentado por los patrones de belleza idolatrados por nuestra sociedad.

Estas personas, movidas por la angustia y la dificultad para adelgazar, son víctimas de individuos o empresas que unen a su búsqueda de beneficios una evidente falta de escrúpulos. ¿Cómo actúan? Ofreciendo productos y tratamientos “milagrosos”, promoviendo intervenciones estéticas desmedidas, vendiendo productos “orgánicos” para bajar de peso, y hasta generando clases online especiales para combatir la obesidad.

Una industria adictiva

El mundo ha sido invadido por enormes cantidades de estimulantes de nuestro cerebro, para hacernos adictos especialmente a los hidratos, que son los primeros responsables de generar obesidad.

Podemos señalar que el hombre agrega en el proceso de industrialización, tanto a las harinas como a los azúcares, cantidades de sustancias que hacen que el cerebro sea adicto a ellas. Por esta razón, es que desde la aparición de la industrialización de los alimentos, seguida del establecimiento de los supermercados(en donde se estudia a fondo cómo el marketing maneja el inconsciente de la población), se ha producido la pandemia de la obesidad.

Cuando somos niños, desde que empezamos a consumir la leche de vaca, las harinas y las primeras golosinas, comenzamos la adicción. Además de esto, sabemos que un niño es invadido a través de su vista, su olfato y su gusto, por todos los productos del kiosco que tiene en la escuela y en la calle. Entonces, por la manipulación psicológica y también por la manipulación bioquímica, el pequeño se hace adicto desde la primera infancia. Es por esta razón que en Argentina tenemos el índice más alto de obesidad en menores de 5 años.

El peligro infantil

Los niños son condicionados por la alimentación desde adentro de la panza, de tal manera que el cerebro que se está formando, se genera con receptores dependientes a moléculas que la madre está ingiriendo. Luego, al pequeño, se le presentan alimentos que son totalmente adictivos(las golosinas, los alfajores, los fideos, etc.), y su cerebro todo el tiempo está recibiendo mecanismos que van a producir, lenta o rápidamente, la obesidad.

Respecto de esto, el adulto puede tener opciones para elegir, pero el niño ya es un “esclavo” desde el comienzo de su vida. El adulto, para salir de este círculo vicioso y guiar a sus hijos, tiene que hacer un cambio de conciencia y ponerse en manos de profesionales que colaboren con esta transformación.

Sin duda, se requiere un cambio de hábitos alimentarios para emerger de la adicción. Sin esto, la erradicación de la obesidad no es conseguida. La base de este cambio está en la quita del mercado de las sustancias que están produciendo adicción.

Medicina responsable

Los médicos son, en parte, responsables del avance de la obesidad y de la no cura de la misma. Año tras año hay congresos en todos los países acerca de este tema y, paradójicamente, lo único que se ve es el aumento de la obesidad. No hay una mejora en las estadísticas porque se promueven tratamientos que aumentan el mercado de pacientes obesos. En una palabra, el médico que no se posiciona en el origen de este problema, provoca una “falsa solución” para su provecho.

¿En qué se está fallando para que en vez de menos obesos, cada vez haya más? Queda clarísimo que es en la intención. Esto es lo que hay que cambiar verdaderamente para poder optar, porque si la intención es generar una nueva droga, una nueva cirugía, un nuevo suplemento dietario o una forma diferente de industrializar un alimento, esto es nada más que especulación. Si la intención fuera erradicar verdaderamente este problema, entonces se cambiarían las políticas sobre la industria alimentaria, y al cambiar los productos que se están vendiendo, se quitaría el elemento que genera adicción.

Cortar la manipulación

Desde hace varias décadas, la industrialización de los alimentos permitió el ingreso de alimentos refinados a la dieta, y explotó la epidemia de la obesidad en occidente, fundamentalmente.El problema no es el negocio en sí, sino la especulación, es decir cuando se pretende sacar un lucro sin darle importancia a cuáles son los medios ni las consecuencias, y eso es lo que está pasando con la obesidad. La especulación, es el lucro por el lucro mismo, sin ningún tipo de beneficio.

Una gran masa de personas es arrastrada por el azúcar, los hidratos y el consumo alcohol, que muchas veces, colabora con la obesidad. Salir de esta enfermedad depende del nivel de conciencia de la persona. Si tiene un nivel de conciencia bajo será arrastrada, engañada, manipulada por la publicidad y, poco a poco, sepultada en sus más íntimos deseo de salud y de prosperidad verdadera

Atacar el verdadero problema de fondo, consiste en erradicar los alimentos artificiales y que el paciente obeso pueda redescubrir la alimentación natural sin ningún tipo de aditivos, en verduras, en carnes y en pescados.

Aliados de la obesidad

  • Luego de 60 años de la aparición de las anfetaminas, que eran despertadoras y estimulantes del sistema nerviosos central y a las que también se les encontró el efecto de disminución del apetito, se siguen publicitando y enseñando en la comunidad médica indicar drogas para disminuir el apetito de una persona adicta y luego aconsejarle, incluso, cirugías.
  • El avance de la biotecnología ha generado, a través del feedlot dado a la ganadería y también a los pescados, un tipo de carne que termina siendo adictiva y perjudicial para los pacientes.
  • La ola de los productos transgénicos y la artificialidad de todos los elementos envueltos con etiquetas engañosas que contribuyen a la pandemia de obesidad.
  • El avance malicioso de los edulcorantes, que son más rentables, habituales y peligrosos.
  • La producción de productos baratos como el jarabe de maíz de alta fructosa y del trigo con alto nivel de gluten, que lo hace más benéfico para la industria de las harinas blancas.

 

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