Rockaway Beach: el día que los Ramones revolucionaron Mar del Plata

Era el año 1994 cuando el mítico grupo punk decidió venir a la ciudad, dentro de una gira que incluyó a Rosario y Bahía Blanca, sin pasar por Capital Federal. El autor del libro “Ramones en Argentina” Gerardo Barberán Aquino le cuenta a El Marplatense sobre la pasión ramonera que dominó el país en los 80's y 90's  y que trajo a la banda 27 veces al territorio nacional. La historia.

Por Redacción

domingo 13 de octubre, 2019

Por Stephanie Barrientos

¿Dónde estabas el 17 de noviembre de 1994?

Lo que pasó ese día no era lo usual. Mar del Plata, ciudad turística por excelencia, no solía atraer a las estrellas de rock internacionales. Anteriormente había recibido la visita de Queen en el año 1981 y la de "The Police" en 1980. Buenos Aires capitalizaba la movida en los estadios de Obras y River Plate, sin dejar espacio para otros destinos.

Era sábado cuando cambió. Jóvenes marplatenses hablaban de ello en las calles. Que los habían visto caminar por el centro, decían, que a la noche tocarían en Go, una especie de disco que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los templos musicales más importantes de la ciudad.

Era la noche del sábado y esos jóvenes se aglomeraban en las puertas del lugar, ubicado en Constitución al 5780. Camperas de cuero, remeras a rayas o con logos de bandas de rock, pantalones jean rasgados y zapatillas era lo usual, era aquello que comenzó como una expresión de uno mismo, como un "usamos lo que tenemos" (como lo describió Dee Dee durante una entrevista en 1981) y que terminó adquiriendo una significativa política, cultural y de identidad grupal.

Adentro, luces, escenario, máquinas de niebla y una pared de ladrillos con una sola inscripción. Ramones. Dicen que el concierto debía empezar cerca de las 20.30, pero que se retrasó y empezó a las 22.30. No importó. La puntualidad nunca fue una de las expresiones máximas del punk de todas formas.

La noche comenzó con acordes de "The good, the bad, the ugly" que fueron coreados como el himno nacional y acompañados por luces azules que apenas dejaban entrever los instrumentos en el escenario. Era la calma, antes del huracán, antes del clásico "OneTwoThreeFour" que dio inicio a las guitarras y los golpes potentes de batería. Todo sonaba rápido al ritmo de Durango 95, hasta que la voz de Joey la cortó con Teenage Lobotomy.

Lo demás es historia. Gimme gimme shock treatment, Bonzo goes to Bitburg, Pet Sematary, Commando, Pinhead, Poison Heart. Los Ramones comenzaron a tocar y nada ni nadie podía pararlos. Con una lista de 30 canciones, tocaron como tocaban siempre, en todos lados. Rápido, fuerte, con energía que hacía que los fans fueran no más que una ola amorfa de puños alzados. Punk joven.

Analizar el fenómeno ramonero en Argentina es complicado. La pasión que la banda newyorkina levantaba en los jóvenes no tiene una sola explicación. No seguían el "No Future" de los Sex Pistols, sino que se inclinaban  por algo que dejara lugar a la incertidumbre. Eso piensa Gerardo Barberán Aquino, periodista y escritor del libro "Ramones en la Argentina", quien presentó su obra en la Feria del Libro local.

La gira que incluyó Mar del Plata empezó el 16 de noviembre en Rosario, bajo el nombre de Acid Chaos Tour. "Hablé con muchas personas de la ciudad, uno me dijo que tenía 6 años cuando fue al concierto porque su tío lo agarró y lo llevó, y todavía se acuerda de cómo lo marcó ese momento", explica. Otros de los mejores recuerdos del público marplatense fue encontrarse a Joey Ramone en un cine de la ciudad, para la función de Máxima Velocidad, agrega.

Gerardo lleva puesta una remera gris con el logo que reza "Joey, Johnny, Dee Dee, Tommy". "A mí Ramones me encanta, es mi banda favorita", dice, en el medio de la entrevista. En su libro, recopila más de 50 relatos de distintos músicos, periodistas, productores y allegados a la banda, por medio de los cuales trata de reconstruir la conexión que se formó entre nuestro país y los neoyorkinos. Incluso llegó a entrevistar a Marky, CJ y Richie.

"El público ramonero empezó a verse reflejado en las letras  porque era una realidad similar a la que vivían ellos, Nueva York en los 70's era muy similar a Argentina a fines 80 y principios de los 90, los dos estaban devastadas, sin plata, sin nada", considera. El amor era mutuo, ellos volvieron y volvieron, y volvieron, un total de 27 veces.

"Genuinamente tenían cariño por la Argentina, en una entrevista a Johnny le preguntan cuál fue la reacción del disco que estaban presentando en Inglaterra y el dijo: 'No nos importa cómo nos reciba el publico inglés, nos importa Argentina, ese es el tipo de fans que nos gusta' No tenía por qué decirlo, pero lo sentía, porque lo que pasaba acá no se repetía en el resto del mundo".

El punk argentino en ese entonces no estaba consolidado. "No existía la definición del punk ramonero, en el 84 empezaron a aparecer bandas que se perfilaban no tanto a algo destructivo sino con otro tipo de historias, post punk, hasta que en el 87 llegan los Ramones y eso coincide con la aparició de Ataque 77, Doble Fuerza, Massacre, Flema, que dieron inicio a la tercera camada", analiza Gerardo.

Mar del Plata hoy puede decir que fue parte de esta historia. Aquellos que corearon "Son los Ramones, es un sentimiento, no puedo parar" durante la pausa casi al final del show ya lo saben.

Sobre el libro

 

Primer libro del autor, Ramones en Argentina tuvo un tiempo de creación de tres años. Uno de entrevistas, uno de escritura, uno de armado y publicación. De la editorial Gourmet Musical, fue presentado este viernes en la feria del libro de Estación Terminal Sur.

"Quería investigar todo lo posible, quise hacerlo como la historia me lo estaba pidiendo", explica Gerardo Barberán Aquino sobre su obra. Con más de 50 entrevistados, incluyendo a los tres Ramones que siguen con vida, reconstruye pieza por pieza las huellas de la banda en el país.

Con rigurosidad, recopila relatos de personas cercanas a los artistas y de fanáticos que hayan vivido esta experiencia en primera persona. "La idea era buscar la verdad, tapar todos los agujeros que había en la historia, porque en los documentales y libros de otros países sólo les dedicaban un párrafo o una mención", destaca.

Con Leave Home como disco favorito ("Está estancado en los 70's", dice, cuándo se le pregunta por qué) y Danny Says como canción elegida,  Gerardo admite que, si escribe otro libro, va a ser de un tema que le guste un poco menos, porque nada se compara con su pasión por este grupo.

 

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