Los riesgos de una pérdida de peso rápida

Producen descenso de glucógeno, agua y músculo. ¿Cuál es la verdad a la hora de quemar grasa?

Por Gimena Rubolino

jueves 24 de octubre, 2019

La aproximación del verano trae el surgimiento de distintas dietas milagrosas que prometen un descenso de peso acelerado. Los especialistas en nutrición nos explican por qué deberíamos no hacer caso a estas “dietas”.

Jorge Andrea, especialista en Nutrición y Entrenamiento deportivo explica que cuando queremos bajar de peso “el balance calórico es la base para lograr dicho objetivo”.

“Si queres bajar de peso tenes que consumir menos calorías que tu cuerpo necesita, así de simple. Por eso, cualquier tipo de dieta que realices producen un descenso de peso pero tienen algunas contras” agrega.

El lado oscuro de las dietas express

  1. Podes quedar blanda como una gelatina: esto suele producir un descenso brusco de peso. Por eso, para mejorar la composición corporal la alimentación tiene que ser equilibrada en proteínas, carbohidratos y grasas.
  2. Las dietas no se pueden mantener en el tiempo: es importante disminuir el consumo de alimentos procesados porque estos no dan saciedad y generan apetito. Además, la restricción a alimentos ricos como los dulces desencadenan los famosos “atracones”, el consumo de una gran cantidad de alimentos en períodos cortos.

¿Por qué no ayudan a perder grasa?

Por su parte, la licenciada en Nutrición, Estefanía Beltrami autora del libro “Basta de Dietas” afirma que “la mayor parte de las dietas suelen ser muy bajas en calorías, por lo cual, al principio producen un descenso muy rápido de peso pero no de grasa sino de glucógeno, músculo y agua”.

Además, ante un recorte tan drástico de calorías nuestro organismo detecta que estamos ante un período de hambruna y entraremos en un modo de ahorro de energía que producirá que asimilemos cada alimento que consumamos”.

Es normal que empecemos a experimentar malestar, dolores de cabeza y fatiga, entre otros. Ni hablar de la irritabilidad y mal humor, llega un punto que no nos soportamos ni nosotros mismos” concluye Beltrami.

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