Un mundo libre de sorbetes

A partir de noviembre no podrán ofrecerlos en ningún local comercial ni establecimiento. La medida fue dispuesta por el Medio Ambiente y Espacio Público de Buenos Aires.

Por Gimena Rubolino

jueves 31 de octubre, 2019

En noviembre se despiden las "pajitas" para siempre. Después de seis meses de esperar su exclusión total del circuito gastronómico, a partir del 21 de noviembre no se permitirá la utilización, entrega y expendio de sorbetes plásticos de un solo uso.

La medida fue dispuesta por Resolución del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la CABA del 21/05/n. La pone operativa a los 6 meses de publicada, aunque antes no se permite ofrecer o colocar sorbetes plásticos de un solo uso a la vista del cliente.

En este sentido, lo importante es que empezamos a cambiar nuestras conductas en pos de un ambiente más sano” afirmó Marcelo Corti, director Ejecutivo de Desarrollo Sustentable de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Nuestros jóvenes lo entienden perfectamente, no están dispuestos a los plásticos de un sólo uso a cambio de hipotecar su futuro, por eso dejaron hace tiempo esa costumbre de usar pajitas que aún a los más grande nos puede costar un poco más” agregó.

¿Por qué los sorbetes afectan nuestro medio ambiente?

  • Generan aproximadamente el 4% de la basura a nivel mundial.
  • Se usan unos 10 ó 20 minutos, pero tardan cerca de 1000 años en descomponerse.
  • Aunque suelen estar hechas de plásticos reciclables, polipropileno y polietileno, la gran mayoría no se reciclan ya que cuanto más pequeño es un plástico, menos importancia se le suele dar.
  • Cerca de 1.5 millones de animales fallecen o enferman a causa de la ingesta de plásticos. Los animales confunden los restos plásticos con comida y se mueren al ingerirlos.
  • Afectan a nuestra salud, a nuestro océano y playas a nivel mundial.

Hacia un futuro con menos contaminación

Lo más destacable de esta situación es iniciar el camino, de dejar de usar esos plásticos que tardan entre 200 y 500 años en degradarse por un rato de satisfacción efímera e inútil, ya que si lo pensamos finalmente no tienen un gran aporte a nuestro bienestar.

Esto nos debe preparar para lo que viene en una nuestra convivencia con el planeta, nada de bolsas plásticas, llevar el tupper al chino (si compramos por peso), usar papel para levantar la caca del perro y muchas otros aportes que podemos hacer” recomienda Corti.

¿De quién aprendemos? De nuestro jóvenes. Ellos ya lo entendieron. Sería muy triste pasar a la historia como la generación que no entendió nada.

 

 

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