El uso efectivo de los protectores solares

Especialistas en Dermatología destacan la importancia de usarlo en forma diaria y hasta reponerlo cada dos horas para lograr un eficiente cuidado de la piel.

Por Gimena Rubolino

viernes 8 de noviembre, 2019

Los protectores solares poseen un componente que se destaca: el filtro solar. Es el encargado de filtrar o detener las radiaciones solares daniñas, es decir, los UV.

Los filtros solares se clasifican en dos grupos físicos y químicos. Los primeros son aquellos que forman una película sobre la piel que rechaza físicamente las radiaciones solares, impide que los rayos solares atraviesen esta barrera.

Los químicos no reflejan la radiación sino que la absorben. Son más extensibles, menos visibles a simple vista y por lo tanto menos incómodos de usar. Y por otro lado permiten dejar ciertas ventanas de radiación que dejen llegar a la piel pequeñas cantidades de radiaciones que disparen la melanogénesis.

Factor de protección solar: FPS

Se trata de una medida de la capacidad de protección que presenta un cosmético protector solar concreto. Mide la diferencia entre exponerse el sol con y sin el filtro solar.

El FPS mide la diferencia entre exponerse al sol con y sin filtro solar. Se basa en la capacidad de la radiación solar de provocar enrojecimiento cutáneo derivado de la acción inflamatoria que se lleva a cabo en la piel como respuesta a los daños producidos por las radiaciones UV.

El sol y la piel

Desde la SAD (Sociedad Argentina de Dermatología) advierten que los menores de un año deben estar a la sombra con ropa liviana y sombrero, evitando el sol directo y tomando abundante cantidad de líquido para no deshidratarse. A partir de los 6 meses de vida pueden utilizarse protectores solares.

No hay razón para disminuir los cuidados frente al sol al adquirir mayor edad. Si bien normalmente la piel y los lunares toman un color un poco más oscuro durante el embarazo y la lactancia, no hay que confiarse: los cambios pueden indicar un riesgo.

Recomendaciones generales

  • Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas.
  • Usar en forma habitual cremas protectoras solares que bloqueen radiación UVA y UVB, de calidad reconocida y cuyo factor de protección solar (FPS) sea mayor a 30.
  • No olvidar la protección solar al realizar deportes.
  • Aplicar en toda la piel 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada 2 horas con la piel seca o cada vez que uno sale del agua y se frota o se seca la zona.
  • Usar una cantidad generosa sin olvidar sitios como: orejas, empeines, labios, cuello, "pelada" de los calvos y tórax.
  • Observá tus lunares y manchas personalmente en forma periódica, con ayuda de espejos y de otra persona.
  • No olvides las palmas y plantas, la región genital, el cuero cabelludo, la boca, el interior del ombligo, las axilas, etc.

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