River se durmió en el final y perdió la Copa Libertadores

El Millonario ganaba 1 a 0 hasta los 89 minutos del partido. Sin embargo, por cosas del fútbol y una defensa que se durmió, Flamengo lo dio vuelta y ganó 2 a 1 con dos goles de Gabriel Barbosa. Así Flamengo se coronó campeón de América y jugará el Mundial de Clubes.

Por Redacción

sábado 23 de noviembre, 2019

Se definió la máxima competición de clubes de Sudamérica, con un partido lleno de emociones. El River Plate de Marcelo Gallardo, campeón defensor, superaba 1 a 0 a Flamengo y estaba a un paso de bicampeonar. Sin embargo, cuando solo faltaba un minuto, Flamengo lo dio vuelta, ganó 2 a 0 y se coronó campeón de América.

La gran definición comenzó con un juego de espejos. Los dos equipos apelaron a una presión extendida para recuperar la pelota en campo contrario y mantenerse cortos, sin ofrecer espacios. Aún teniendo una leve preponderancia, el Fla ofreció algunas grietas entre líneas, que River amenazó con aprovechar en transiciones rápidas.

A los 14 minutos, el conjunto de Gallardo cumplió con el presagio: Enzo Pérez usufructuó un error de Filipe Luis y habilitó a Nacho Fernández, que desbordó con esfuerzo y envió el centro atrás arrojándose al piso; una asistencia-barrida que Matías Suárez dejó pasar para desorientar y que Rafael Santos Borré convirtió en gol con un remate rasante.

River dominó el primer tiempo y parte del segundo. Llegando al final y con la necesidad del conjunto brasilero, la presión de River perdió intensidad, producto del desgaste que realizó en los primeros 60 minutos. Gallardo fue moviendo el banco para subir la barra de energía (sorprendió con Julián Álvarez por Nacho Fernández), pero Flamengo incluyó a Diego, un organizador de juego, y empezó a encontrar algo más de condimento en sus ataques.

Pero a tres minutos del final falló Pratto. De Arrascaeta se filtró por la izquierda y encontró a Gabriel Barbosa, que anotó el 1-1 cuando el Millonario parecía empezar a alzar el trofeo. Y 60 segundos después la pelota le volvió a quedar al centroatacante, que de derecha puso el impensado 2-1.

Así, sin tiempo, con peleas y expulsados el partido llegó al final y dejó a River con las manos vacías.

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