nota especial

El amor después del amor: se enamoró, dejó los hábitos y sigue predicando el Evangelio

La historia de Francisco Vacazur, sacerdote que dejó de pertenecer a la Iglesia por haberse enamorado de Adriana, con quien se casó y continúa realizando tareas de beneficencia para los sectores vulnerables de la ciudad. El próximo martes compartirá un asado con las 150 personas que viven y trabajan en el Predio de Disposición Final de Residuos.

Por Redacción

domingo 15 de diciembre, 2019

Por Germán Ronchi

La vida del sacerdote cristiano comienza por un llamado al servicio de su Iglesia, lo que en este y otros muchos ámbitos, se llama "vocación". Sacerdote es aquel hombre que, de acuerdo a los preceptos y a los rituales de la Iglesia católica, intermedia entre los fieles y Dios. Entre las funciones del sacerdote, se encuentran la dirección y la administración de los ritos y la difusión de la palabra divina.

Eso hace Francisco Vacazur, con un pequeño detalle: es casado. Entonces, ¿no lo puede hacer? En rigor de verdad, sí, pero no con la aprobación de la Iglesia, ya que esta obliga a cumplir con ciertos mandatos, como la de mantenerse célibes.

Entre tantas cuestiones, Francisco tiene como objetivo "acercar las almas a Dios"; tarea de sacerdote, ¿pero cuando ya no lo es? "El sacerdocio nunca se borra", le dijo a El Marplatense.

El amor al prójimo. Ese que no tiene cara, ni nombre, solamente con el propósito de ayudarlo. Por eso, el sacerdocio de Vacazur. Hasta que un día, uno de los prójimos tuvo cara y nombre: Adriana, la mujer por la cual hoy está fuera de la Iglesia. Porque él no modificó su sacerdocio, ni su accionar. No se apartó de la Iglesia; la Iglesia lo apartó.

Los misteriosos caminos de Dios

Francisco Vacazur conoce al hoy Papa Francisco, Cardenal Jorge Bergoglio en las inundaciones de febrero de 2009 en Tartagal. Allí contrajo un virus por el agua y una depresión por lo social que le mostró ese desastre.

Al año siguiente sufrió un accidente que lo dejó en terapia intensiva por tres días y otros tantos de internación. Tiempo suficiente para enamorarse. "No fue fácil tomar la determinación", le confió a El Marplatense. "Pedí el año sabático y pensé mucho abrir un nuevo camino. Volví al contacto con el Cardenal y finalmente elegí casarme con Adriana y abrir nuevos caminos, hoy con el movimiento de Curas Casados".

El sacerdocio con compañera

Vacazur está casado con Adriana desde hace 7 años. La esposa lo acompaña en todos los eventos solidarios. Asisten a comedores y varias entidades. Maneja una capilla móvil, con la cual busca donaciones, ropa o alimentos que la gente le ofrece para los más vulnerables. Porque lo más importante para Francisco es "aportar a la sociedad, fortalecer valores humanos, llevar la paz, bendiciones y sigo queriendo que las almas se acerquen a Dios. Ayudo a los enfermos, visito a los más pobres, es lo que aprendí como Franciscano. Y es predicar el evangelio de la manera que uno puede y sabe".

"Soy un Sacerdote retirado, pero sigo con la vocación. Por eso estoy a disposición de la sociedad. Pero la Iglesia está muy cerrada y no acepta a los curas casados. Pero, en fin, la vocación se puede vivir. El sacerdocio nunca se borra y que me haya casado no significa que esté en contra de la Iglesia, fue por una cuestión del amor como cualquier persona", describió Vacazur.

Porque su tarea, aún sin sus hábitos, es la misma: "Hemos armado un movimiento de Curas Casados y estamos para servir al pueblo. Hacemos ceremonias de alianzas y abierto a la religión. No es un sacramento, pero el significado es el mismo. Nuestro propósito es seguir sirviendo a la Iglesia y a la sociedad".

La fiesta del Predio de Disposición Final

El próximo martes 17 organizará, como desde hace 13 años, y compartirá con las personas que viven y trabajan en el predio de Disposición Final de Residuos un asado para celebrar la Navidad anticipada.

Siendo Sacerdote de la capilla San Francisco de Asís del Colegio Fray Mamerto Esquiú conoció a las personas de este lugar. "Una vez fuimos al predio a llevarles pollos que no estaban bien y alzaban las manos al cielo diciendo que Dios se había acordado de ellos. Desde ahí comenzamos la tarea de juntarnos a comer asados. Antes lo hacíamos en Navidad, pero ahora lo hacemos cada 17 de diciembre por el cumpleaños del Papa Francisco y también porque la gente que está ahí se lo merece. Están trabajando y para nosotros es una forma de agradecerles y agasajarlos. La idea es que sea una fiesta", contó.

Luego de tantos años de aportar, dijo Vacazur, "nos hemos hecho amigos con la gente de ahí. Algunos han podido salir y otros siguen por cuestiones de faltante de comida. Hoy por hoy, no puede entrar cualquiera al predio por el cambio que generó el ingreso de la empresa Ceamse, que posibilitó que esta gente tenga una vida más digna con agua y baños. Actualmente no admiten niños y las personas que están ahí lo asumen como un trabajo".

Pero no es la única fiesta: "en Pascuas, el Día del Amigo, el Día de San Francisco de Asís celebramos juntos. Esta previa a Navidad es por el cumpleaños del Papa Francisco, con quién desde aquella inundación tenemos una gran amistad. Entonces le enviamos la foto del evento con todos y nos responde con una carta de bendiciones".

La amistad nació siendo ambos parte de la Iglesia. Hoy la única diferencia que los separa es que Vacazur está casado, algo con lo que el Papa Francisco "no está de acuerdo y no aprueba". Sin embargo, la relación con Bergoglio continúa. El amor por servir a la Iglesia también. Un amor que lo llevó a conocer después a Adriana, su otro amor.

Comentarios