Las medidas de prevención, una traba más para los no videntes

Desde UMASDeCA explicaron sobre las complicaciones que han sufrido en la vida diaria a partir de la pandemia y las consecuentes medidas tomadas por el gobierno. La falta de accesibilidad a cajeros, el distanciamiento para el cruce de calles y los guantes que impiden la lectura, fueron algunas cuestiones que detalló Gladys Correa, coordinadora del centro.

Por Redacción

lunes 13 de abril, 2020

El coronavirus no distingue. Ataca a todos por igual. La decisión del aislamiento social, preventivo y obligatorio, más las medidas de prevención con las restricciones de servicios y el uso de barbijos y guantes, ha complicado a muchas personas. Ni hablar desde el aspecto económico.

No obstante, uno de los grupos más complicados es el de las personas no videntes. Por tal razón y para conocer las dificultades que se presentan, El Marplatense se comunicó con Gladys Correa, Coordinadora de Unión Marplatense de Acción Social por los Derechos del Ciego y Amblíope.

"En realidad las complicaciones que surgieron tienen que ver con el acceso a cajeros automáticos porque muchos no tienen la tarjeta y, de tenerla no la usan porque los teclados no están adaptados", inició.

Uno de los factores que influye en la vida diaria de los no videntes es la asistencia de la ciudadanía. "Para los que podemos salir solos, la cuestión de la asistencia es una complicación porque por ejemplo para cruzar la calle, la gente tiene temor de acercarse. Nosotros recomendamos que se tomen del brazo de la parte del codo, pero ahora si se tose hay que hacerlo en ese sector, debemos recomendar que en este tiempo lo hagan del hombro para resguardarse", explicó Correa.

Y añadió que "lo que se puede pedir a la comunidad es que la distancia social la dispongan ellos, porque nosotros no sabemos donde está la otra persona. Si voy caminando la puedo chocar, voy caminando al lado. Necesitamos que la gente nos ayude. Pueden ofrecernos su hombro o simplemente hablándonos para guiarnos".

Y el uso recomendado de guantes, también se ha vuelto una traba, según ejemplificó la coordinadora: "Lo fundamental es quedarse en su casa. Pero tuve que ir al supermercado y no me pude poner guantes porque llevaba mi lista en braille y es imposible. Anulan el sentido del tacto, esencialmente para la lectura. Entonces me fui con alcohol en gel y me ponía a cada rato".

Los acompañantes son fundamentales, sobre todo para las personas que no tienen familiares, aunque de tenerlos incluso, se necesita del permiso para la circulación. "Salvo algunos cajeros, con auricular, no tenemos accesibilidad porque hay que leer en la pantalla. Para eso necesitamos de asistencia. En la institución tenemos una persona, que le estamos gestionando la autorización para acompañar a los que no tienen familiares para ir a cobrar", destacó Correa.

Asimismo, en relación a cuestiones generales, por fuera de la pandemia, la referente fue consultada sobre la accesibilidad en la ciudad de Mar del Plata y subrayó que "desde hace 30 años, el avance ha sido mucho. Pero todavía falta. Lo importante es que desde el municipio hay ideas para mejorar la adaptación, el tema es que con la pandemia quedó todo medio coartado. Hay lugares que tienen los menúes en braille y muchos que no; se había logrado que las verdulerías tengan los cajones adentro y ahora están otra vez en el medio de la vereda, como así también mesas y sillas, que complican mucho el tránsito diario.

Por último, en referencia a Marcos Folgar, actual director de Discapacidad, que también es no vidente, Gladys Correa sostuvo que "es hablar con alguien que sabe de las complicaciones nuestras. No hay que explicarle nada, él ya lo vive y sabe de lo que hablamos".

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