A pesar del Covid-19 cumplieron el sueño de casarse por "Zoom" en Mar del Plata

Una hermosa historia. Romina y José armaron el living de altar, con el Párroco en su casa y las familias de ambos a través de la aplicación que se utiliza en estos tiempos de pandemia. Momentos desopilantes, bajar la App, los cómplices y mucho para contar.

Por Redacción

martes 14 de abril, 2020

por Marcelo Marcel

Romina y José tienen 35 años y hace 6 que comparten un profundo amor. Son dos grandes personas. Muy queridas por amigos y vecinos y tenían un sueño como pareja, con el total entusiasmo de los hijos de Romina: casarse. Tenían fecha planificada y hasta elegido el lugar para compartir con sus seres queridos, una quinta con amplio parque donde imaginaban a los hijos de los amigos correr y todos, en sí, disfrutar de una jornada inolvidable.

La llegada del coronavirus, las medidas de aislamiento y todo lo ya conocido, modificó complementamente los planes: la fecha era abril/mayo. Los familiares de la pareja -en su mayoría- no viven en Mar del Plata.
Romina trabaja con pacientes oncolólgicos, José, que es instructor de TaekWonDo, padece asma. Y en estos tiempos, todo ello es considerado de alto riesgo.

Entonces se les ocurrió una idea, adelantar los trámites del casamiento, pero en plena cuarentena parecía una misión imposible…pero cuando enfrente está la fuerza del amor todo parece cambiar, la situación es posible.
“Hace rato que estábamos con esta idea, pero siempre postergando. La idea era casarnos porque habíamos conseguido una quinta para hacer la fiesta”, señaló Romina.

Esta historia tiene distintos matices: suma nostalgia, cuestiones desopilantes y hasta la cruda realidad por el COVID-19 y un final feliz…
“Hablamos con el párroco de nuestra señora del huerto. Ahí van nuestros hijos a estudiar. Le comentamos la idea. Esto fue el martes pasado”, contaron a El Marplatense.

El párroco es Fabián Yanes, una persona muy amable que pese a la situación de estos tiempos y, tras pensarlo, accedió al pedido insólito de Romina y José: “¿podrá casarnos en casa?. Nosotros vamos a transmitir la ceremonia por Zoom”.

El párroco sonrió. Le pareció extraño el pedido, porque -se sabe- los sacramentos se realizan en la parroquia. El pedido tuvo que esperar unas horas: “Sí, quiero”.

Y empezó la revolución en la casa. Lo que parecía algo imposible, comenzó a tomar forma.

“La familia de mi esposo está en Escobar, parte de la mía en Barcelona; amigos y los del trabajo: era imposible montar alguna reunión. Como mi esposo es instructor de taekwondo está con los alumnos vía zoom. Se nos ocurrió la idea y la pusimos en marcha”, detalló Romina.

Lo que ocurrió como una idea con pocas chances el miércoles pasado se vio cristalizado el pasado domingo. Sí. En menos de 72 horas estaba todo organizado, incluido el asesoramiento a los familiares mayores para que bajen el dispositivo que permite, en tiempo real, armar un gran living familiar y compartir momentos en tiempos de cuarentena.

Fueron 42 pantallas en Zoom. A las 17 se concretó el casamiento…”improvisamos un altar en casa, le pusimos un moño al perro y me prestaron un vestido” confiesa en dialogo con este medio riéndose ya de los pormenores.

Allí no quedó todo: para que la ceremonia sea completa no podía faltar el “ave maría” y, tradición de las mujeres, tirar el ramo de flores. Todo eso sucedió.

“Casa por medio vive un vecino que cantaba en el Colón. Puso un parlante y nos cantó el ´ave maría´ con un equipo de sonido a full”, recuerda.

El acto de “tirar el ramo de flores” se hizo gracias a una amiga que, conocido mediante en una florería, consiguió lo indispensable para tal fin. ¿A quién se lo arrojaste? Fue la pregunta de El Marplatense. “A la única vecina soltera de la cuadra. De la puerta de casa la tiré, nos reímos mucho” fue la respuesta.

Y así concluye la historia, con Romina y José casados. Con el cura en su casa, transformada de altar. Con los hijos presentes y hasta el perro vestido de ocasión. Los familiares desde cualquier parte del mundo no se lo perdieron. Lo vieron desde sus casas. Un casamiento distinto, en tiempos de cuaretena. Pero con el amor presente. En ellos, en sus hijos, amigos y familiares. El “Sí, quiero”, se escuchó fuerte, con lágrimas compartidas pese a la distancia.

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