Piden llevar a juicio a narcos que lavaban dinero con la compraventa de vehículos

La organización internacional que operaba en Mar del Plata, fue desbaratada en 2018 cuando se los detuvo con 60 kilos de marihuana que recién llegaban de Paraguay. La investigación logró determinar quiénes proveían la droga y cómo era la logística para blanquear el dinero producto del tráfico de estupefacientes.

Por Redacción

jueves 23 de abril, 2020

El fiscal general Daniel Adler, a cargo de la Fiscalía Federal N°2, acusó y pidió el enjuiciamiento de diez personas por los delitos de tráfico de droga y lavado de dinero. En el marco de la causa hay 52 vehículos secuestrados con fines de decomiso.

Las escuchas obtenidas en medio de un secuestro extorsivo abrieron una investigación sobre comercialización de estupefacientes que con el correr de los meses encontró lazos con distintas causas de narcocriminalidad de Mar del Plata y la zona. Las tareas investigativas que llevó adelante la Policía Federal - dirigidas por el subcomisario José Pérez de Drogas Peligrosas, permitieron desbaratar, en febrero de 2018, a una organización narco internacional que recibía grandes cantidades de droga del exterior, la fraccionaba y comercializaba, y las ganancias ilícitas que obtenía las volcaba a la compra de vehículos y viviendas.

Los lazos familiares y de cercanía de los dos principales sospechosos -y cuñados entre sí-, Carlos Esteban “Cato” Giménez y Daniel Domeika permitieron dar con el resto de los integrantes de la organización que actuó entre 2014 y 2018 en la ciudad, y tenía como epicentro al barrio Las Heras.

El 27 de febrero de 2018 los efectivos de la Policía Federal Argentina que tenían intervenida la línea de Giménez escucharon que estaba a la espera de un cargamento de estupefacientes que llevaba desde la Ciudad de Buenos Aires. Con la orden judicial dictada, se allanó una vivienda ubicada en la calle Génova bis entre Pehuajó y Udine bis: el resultado fue el secuestro de casi 60 kilos de marihuana y 500 gramos de cocaína, armas de fuego, más de 400 mil pesos, una balanza, diez automóviles y una moto, entre otros elementos de interés para la investigación. Además, se encontraron dos armas, una pistola 9mm y un revólver calibre 38, por las que quedaron imputados dos miembros de la banda, por tenencia ilegal de arma de guerra. Al día siguiente, se allanaron todas las viviendas de los investigados e investigadas y se secuestró gran cantidad de automotores, documentación vehicular, sustancia de estiramiento y dinero en efectivo.

Con toda la prueba reunida a partir de la investigación desarrollada por la Fiscalía Federal N°2 y la intervención del juez federal Santiago Inchausti, y con la pesquisa, once integrantes de la banda –aunque llegarían 10 a juicio por el fallecimiento de uno de los proveedores de droga- fueron procesados, la mayoría por el delito de comercialización y distribución de sustancia estupefaciente –que recibían de distintos proveedores, fraccionaban y almacenaban- en Mar del Plata y zonas aledañas, desarrollando una red de líneas y puntos de venta.

Más allá de las pantallas comerciales que tenían con un corralón de materiales para la construcción y un kiosco, ambos ubicados en el predio de Génova al 8500, y la agencia informal de autos que funcionaba en Avenida Polonia al 400, sus integrantes no poseían actividad comercial/profesional lícita –a excepción de dos de ellos que estaban inscriptos en Bienes Personales y Monotributo ante AFIP- que justifique el patrimonio detectado durante la investigación: se estimó que tenían cerca de 670 mil pesos de dinero en efectivo, 52 automóviles, 3 motos, la documentación que acredita la posesión de al menos otros diez autos y una decena de inmuebles.

Siete de los acusados, todos de nacionalidad argentina, están procesados por el delito de lavado de activos, agravado por ser realizado con habitualidad y como miembros de una asociación o banda, en carácter de coautores. En tanto, para la mujer de nacionalidad boliviana que está acusada de ser proveedora de la banda, el delito fue calificado como lavado de activos en su figura atenuada.

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