Salones de fiesta en jaque: peligran 1500 puestos de trabajo en Mar del Plata

Una semana antes de que todo se parara por la pandemia en esta ciudad los salones de eventos debieron cerrar sus puertas reprogramando fechas que ya estaban vendidas y desde ese momento ya no realizan reservas ni eventos de ningún tipo.

Por Redacción

jueves 30 de abril, 2020

Nucleados en la Asociación de Salones de Fiestas Infantiles, decenas de familias marplatenses y bataneases piden la intervención del gobierno municipal,provincial y nacional para mantener en pie sus espacios durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Una semana antes de que todo se parara por la pandemia en esta ciudad los salones de eventos debieron cerrar sus puertas reprogramando fechas que ya estaban vendidas y desde ese momento ya no realizan reservas ni eventos de ningún tipo.

En ese marco, proponen que se los exima de pagar el alquiler y una serie de impuestos durante los meses que dure la cuarentena: “Adoptar esta medida nos ayudaría en la decisión de poder aguantar y seguir adelante, o bajar los brazos y cerrar”.

La crisis sanitaria que atraviesa el país por la enfermedad del COVID-19 afectó duramente a la economía. Las personas desempleadas y con trabajos precarios fueron las más golpeadas, pero el cese de actividades por el aislamiento también paralizó a muchas Pymes y emprendimientos, entre las que se destacan los salones y casas de fiestas.

En Mar del Plata hay más de 150 espacios de eventos (entre infantiles y sociales), los dueños de salones de eventos infantiles decidieron nuclearse como asociación para pedirle al Gobierno “que se acerque y escuche” las demandas del sector, que está paralizado desde mediados de marzo y debe afrontar gastos fijos mensuales.

Carlos Russo, propietario de Magic y pionero en el rubro, contó: “El 15 de marzo realizamos el ultimo evento y cerramos nuestras puertas varios días antes que cualquier otra actividad comercial de la ciudad, adelantándonos a cualquier medida y poniéndonos en concordancia con la resolución adoptada de suspender las clases y con eso el encuentro de grupos de personas en espacios cerrados”.

Y destacó: “Tomamos con mucho compromiso las medidas que se debían llevar adelante entendiendo que nuestro principal compromiso era cuidar a las familias que nos eligen y también a todo el personal de nuestro local. Pero al margen de esto, para nosotros no deja de ser una preocupación constante el no saber hasta cuando vamos a tener nuestras puertas cerradas. Tenemos que responder a obligaciones, como todos los meses, ya sea el alquiler como el pago de servicios, impuestos y también empresas de animaciones, de catering, de candybar; es toda una gran cadena que está detrás de un salón de fiestas”.

Analia Guerra propietaria del salón Holala, enumeró en detalle: "Pagamos el alquiler, luz, gas, agua, teléfono, cable, internet, monotributo, obra social, SADAIC (derechos musicales), AADI CAPIFT, emergencias médicas, seguros de responsabilidad civil, seguros contra incendio, seguros contra robo y tasa de seguridad e higiene, sin contar ingresos brutos, publicidad, aportes patronales, etc; son un montón de cosas que tenemos que afrontar mes a mes, y todo lo hacíamos a través de la organización de las fiestas”.

Como el resto de sus colegas, Analia también cerró las puertas de su salón: “Hace un mes no estamos recibiendo señas, no mostramos el salón ni tenemos fiestas, estamos básicamente sin trabajo. No podemos hacer otra cosa que acatar, obviamente, como personas conscientes que somos. Estamos de acuerdo con el aislamiento pero nos afecta a nivel económico”, explicó.

Según explicaron desde el sector la falta de certeza es el factor más dramático de la situación., “la reprogramación de eventos se hizo toda una bola, porque de marzo reprogramamos a abril, de abril ya nos vamos a mayo y no sabemos hasta cuándo será. Muchos clientes optaron por dejar la fecha abierta, otros por patear la fecha para más adelante y festejarle al hermanito, pero también tuvimos reclamos de que la gente quiere que le devolvamos la seña, y hoy en día no tenemos cómo, por más que uno trate de ponerle toda la mejor voluntad del mundo. Hay salones que se vieron sometidos a escraches a través de las redes sociales, un constante bombardeo de whatsapp y llamados. Positivamente, la mayor cantidad de clientes entiende la situación, y lo venimos llevando medianamente bien hasta el momento”.

Pasados más de 50 días desde que todos los salones cerraron sus puertas, más de 40 salones infantiles se unificaron para unificar criterios y buscar soluciones (sin interferir con las decisiones del gobierno), comenzaron a pensar en estrategias de venta: “Ninguno abrió ni abrirá las puertas hasta que todo esto pase, pero si estamos intentando buscar estrategias de ventas a futuro; siendo optimistas estamos hablando de fines de julio y hasta septiembre para volver a arrancar pero de alguna forma tenemos que generar ingresos” pero aclararon que una ayuda del Gobierno "sería una decisión clave entre seguir adelante y peleándola, o bajar los brazos y cerrar".

La industria de los eventos en esta ciudad da trabajo a más de 1500 personas en forma directa, sin contar los rubros que se nutren de cada salón como son las casas de catering, magos, malabaristas, maquilladoras, casas de cotillon y decoración, djs, diseñadores, candybar, graficas, músicos, casas de vajilla y una lista que se extiende y hace entender que esta industria poco nombrada genera ingresos mensuales a miles de vecinos y vecinas que hoy no tienen certezas de que es lo que sucederá con sus trabajos.

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