Clínicas privadas: "El sistema de salud está debilitado en Mar del Plata"

Lo afirmaron desde la Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y Otros Establecimientos de la Provincia de Buenos Aires (Fecliba). Fue en el Concejo Deliberante.

Por Redacción

jueves 14 de mayo, 2020

Con la cuarentena obligatoria y el resguardo que la mayoría de la población ha tomado para no contagiarse el coronavirus, cada día son menos las personas que acuden a las clínicas o consultorios para atender diferentes dolencias o realizarse análisis.

Ante esta situación las clínicas privadas están inmersas en una crisis que por un lado las dejó con menos de un tercio de sus pacientes habituales, pero por otro les duplicó el trabajo de análisis y organización ante el nuevo escenario que presenta una pandemia.

Este miércoles, el Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon llevó a cabo otra reunión presencial, en este caso de la comisión de Calidad de Vida y Salud Pública.

Durante la reunión, los concejales recibieron a diversas entidades. En el encuentro, el representante de la Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y Otros Establecimientos de la Provincia de Buenos Aires (Fecliba), Jorge Soria, explicó que “el sistema de salud está debilitado” en Mar del Plata. “En abril, las clínicas facturaron menos del 40 por ciento. En los próximos meses, no sabemos cuál clínica quedará en pie”, alertó el profesional y remarcó: "Si no hay una ayuda económica  del estado, las clínicas  estaremos en problemas".

El Marplatense tuvo acceso a un informe realizado por las clínicas privadas de las principales ciudades del país. “La situación económica de partida a la crisis del COVID-19 ya era en extremo delicada. Los costos de producción de la atención médica crecieron un 48%, sin computar la cláusula de revisión salarial a pagarse en marzo – mayo 2020. Los precios de insumos médicos venían creciendo a razón del 70% y el equipamiento médico (inversiones) al 58%”, se indica en el texto.

Y se detalla que “la cláusula de revisión fijó un aumento adicional de salario de 22% a pagarse entre marzo – mayo 2020. Este aumento implica que la tasa de aumento de los costos de la atención médica pasa de 48% a 60% en mayo 2020 cuando se termine de pagar la cláusula de revisión”.

A continuación, se explica que “este aumento de costos más la crisis económica general hicieron que los prestadores médicos privados consumieran muy rápidamente su capital de trabajo, provocando la desaparición de una importante cantidad de camas disponibles, efecto negativo que se advirtió con mayor impacto en las localidades del interior”.

A su vez, se resalta que “en marzo, llega la emergencia por el COVID-19. En ese momento, se ordenó a todos los prestadores médicos privados a prepararse para la llegada del coronavirus. El aumento de la demanda de insumos y equipamientos para dotar a las terapias intensivas, más el relegamiento a segundo plano que sufren los prestadores privados por la decisión del Estado de priorizar los hospitales públicos, hizo que los insumos sean más escasos, difícil de conseguir y, cuando se consiguen, son mucho más caros”.

Y se puntualiza: “Observando los precios de los insumos más requeridos para el COVID, entre diciembre 2019 y marzo 2020 ya se habían duplicado en promedio. Sólo en lo que va de abril, los precios se triplicaron. Además, para prepararse para la llegada del COVID aumentan las cantidades compradas de insumos. En marzo se duplicó las cantidades compradas y en abril se volvieron a duplicar. Con esta dinámica donde los precios y las cantidades compradas de insumos suben en porcentajes de 3 dígitos, el gasto total en estos insumos COVID subió un 2.542%”.

“Pero lo más grave es que sucedió un efecto no deseado, no esperado: las clínicas y sanatorios privados están vacías porque se suspendieron todas las prestaciones médicas no COVID-19 programadas y los enfermos de COVID-19 no aparecieron o aparecen con cuenta-gotas. Esto está perforando la endeble situación de sostenimiento: no existe flujo de fondos que permita sostener los compromisos laborales y peligra el reaprovisionamiento de elementos de protección personal para los trabajadores de salud y el resto de los insumos. La pérdida económica para los prestadores médicos privados es inmensa”, se sostiene y se puntualiza: “Los centros ambulatorios están trabajando al 10% de su capacidad mientras que las clínicas y sanatorios están trabajando al 35% de su capacidad, esperando los pacientes del coronavirus”.

Menos facturación implica menos honorarios médicos, menos sueldo para el personal sanitario, menos insumos y menos equipamiento. Si se espera que los infectados por el COVID-19 lleguen en mayo, los prestadores médicos privados van a estar económicamente quebrados. Esta es la peor forma de preparar al sistema sanitario para la pandemia. Es imperioso transitar con suma responsabilidad esta situación de emergencia e instrumentar los mecanismos extraordinarios esenciales para salvaguardar a los prestadores médicos privados en defensa de todos los pacientes”, finaliza el informe.

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